En Nicaragua se precisan sales minerales especializadas

Mucho se habla y se dice acerca de la mineralización del ganado, entendiendo por ganado a las vacas, las cabras y las ovejas… pero también es interesante conversar acerca de lo que no se dice

Preocúpese por la salud de su ganado. HOY/Thinkstockphotos.com

Mucho se habla y se dice acerca de la mineralización del ganado, entendiendo por ganado a las vacas, las cabras y las ovejas… pero también es interesante conversar acerca de lo que no se dice. Cerca de un 65 % de los productores ganaderos del país afirman que le dan sales al ganado, pero, en nuestra experiencia recorriendo el país, podemos afirmar que estas son administradas sin criterio ni conocimiento del tema, ni por qué, ni para qué, ni cómo.

La gran mayoría administra sal común, o sal marina, o sal blanca, como le quieran llamar, sin saber que, en esencia, los rumiantes no precisan sal, o lo que es lo mismo, no precisan cloruro de sodio en su alimentación.

La sal común es un vehículo, ¿por qué? Porque a las vacas, las ovejas y las cabras les encanta comerlas, y por eso aprovechamos para mezclarlas con minerales que sí precisan para su crecimiento, desarrollo, reproducción, salud y producción.

En otras palabras, usamos la sal para que nuestros animales puedan comer los minerales que precisan.
¿Cuáles son estos minerales? Sobre todo, nos importa el calcio y el fósforo, y esto es general para todo el país, pero, también nos importan de acuerdo a la región, el manganeso, el magnesio, el iodo, el selenio, el cobre y el cobalto… entre otros.

Ahí vienen los inventos… productores que combinan sal con ceniza de huesos, con harina de carne y hueso, con minerales de dudosa procedencia, o algunos que deciden administrar los minerales que se les ocurren en forma inyectable, sin saber que los rumiantes orinan el 85 % de lo que les inyectan en los próximos treinta minutos.

Es muy importante fijarse en la fuente de calcio y fósforo que anuncia la marca del mineral, si esta es carbonato de calcio, o vulgarmente conchilla molida, es casi indigerible para los rumiantes, si es óxido de calcio, vulgarmente piedra caliza, también es casi indigerible, lo esencial es que tenga el fósforo y el calcio bajo la forma de mono, di, o tri fosfato cálcico, altamente digerible.

No menos importante es la cantidad, si mezclamos sal común con minerales en un proporción de 50 % de cada uno, las vacas deben comer unos 100 gr diarios y las cabras y las ovejas no menos de 30 gr diarios, para obtener la cantidad de minerales necesarios en su vida.

Ahora bien, el cobre, el cobalto y el selenio, se precisan en gran forma, en el Cinturón de Fuego del Pacífico, porque la gran cantidad de volcanes en actividad que tenemos, derraman azufre en pasturas y aguas, y el azufre es un antagonista de estos minerales provocando carencias minerales.

En otras palabras, si usted tiene finca en Rivas, Carazo, Masaya, Granada, León o Chinandega, mismo Managua hacia el suroeste, debe administrar en las sales minerales un refuerzo de cobre, cobalto o selenio, o incluso administrarlo en forma inyectable… pero si está en el resto de los departamentos, no precisa, porque no existe la carencia.

El iodo o yodo, se distribuye uniformemente en distancias hasta 50 km de la costa, por los aerosoles marinos, por lo que tanto en la Costa Caribe como Pacífica no hay necesidad de administrarlo, pero en toda la región central y montañosa sí debemos dar iodo con las sales minerales.

La zona Caribe, RACS, RACN y Río San Juan son deficitarias en fósforo, por lo que debemos hacer presión con este elemento.

En este marco, creemos que ya es hora que las empresas que fabrican las sales minerales comiencen a fabricarlas de acuerdo con las necesidades de cada región.

Dr. Enrique Rimbaud. Director Consultor Anymal Presidente Fundación A.Mar.Te. Doctor en Medicina y Tecnología Veterinarias
Cel 8852-1488. enrique.rimbaud@ucc.edu.ni 

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