Los hippies vuelven a Woodstock

Las celebraciones por el 50 aniversario comenzaron el jueves por la noche con la actuación del músico folk Arlo Guthrie

La actuación del músico folk Arlo Guthrie, hijo de Woody Guthrie, quien había actuado en 1969 con solo 22 años. HOY/AFP

Hace exactamente 50 años, Les Poinelli se dirigía en autostop al festival de Woodstock, del que había escuchado hablar en la radio y donde conocería a la mujer de su vida.

Este fin de semana decidió regresar a Bethel, el pequeño pueblo rural al noroeste de Nueva York que marcó tanto su existencia, como cientos de hippies viejos que visten camisetas desteñidas, coronas de flores y chaquetas con flecos de cuero, emblemáticas de la era del “Peace and Love”.

“No podías no sentirte embargado por la multitud, por la generosidad de las personas”, recuerda Poinelli, que tenía entonces 19 años, desde el mítico escenario donde actuaron leyendas del rock como Jimi Hendrix, Janis Joplin y Santana frente a casi medio millón de personas.

Este hombre recuerda que después de pasar todo el festival con su nueva novia, Gail, se fueron detrás del escenario, donde Joe Cocker acababa de empezar a tocar, para despedirse.

“Le di un beso en la mejilla, y esa fue nuestra única aventura sexual del fin de semana”, cuenta sonriendo, mientras muestra, enmarcados, los tickets del festival.

Dos años después de haber bailado juntos al ritmo de bandas como Creedence Clearwater Revival y Canned Heat, Gail y Les contrajeron matrimonio. Tuvieron cinco hijos y 12 nietos.

En memoria del festival

El lugar es ahora gestionado por la asociación Bethel Woods Center for the Arts, que organiza con frecuencia conciertos y maneja un museo en memoria del festival.

Las celebraciones por el 50 aniversario comenzaron el jueves por la noche con la actuación del músico folk Arlo Guthrie, hijo de Woody Guthrie, quien había actuado en 1969 con solo 22 años.

Ayer viernes y el fin de semana se espera ver sobre el escenario a Ringo Starr, Santana y John Fogerty de los Creedence Clearwater Revival.

RJ Pinto peregrina en su moto casi todos los años a Bethel para volver a percibir la atmósfera de hace 50 años. “La paz, la música y el amor realmente están ahí”, afirma emocionado. “Fue un fenómeno mundial”.

Pinto afirma haber visto de todo en el caos generalizado que dominó el masivo encuentro. Pero lo que más recuerda es el beso que le dio a Janis Joplin. “Ella me tocó en lo más profundo”, dice, sentado en su moto.

“Janis era una chica increíble… nos quedamos cerca de ella hasta que pude agarrarle la mano y besarla en la mejilla”.

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