Exiliado matagalpino estuvo secuestrado en México

Organización criminal pedía 4 mil dólares por su libertad

Erlinton Flores Ortiz (en primer plano) participó de las protestas contra el régimen de Daniel Ortega, en Matagalpa. HOY/Cortesía

Erlinton Antonio Flores Ortiz, un exiliado matagalpino de 27 años, debe ir cada jueves a recibir asistencia sicológica en México por el trauma que le provocó haber estado secuestrado por un grupo criminal que demandaba 4 mil dólares para liberarlo en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

La Fiscalía General del Estado en Coahuila de Zaragoza recibió la denuncia sobre el secuestro de Flores, facilitándole además que pueda ser tratado sicológicamente, pues el matagalpino dice que “todavía tengo miedo a que vuelva a pasarme”.

Flores participó en las protestas iniciadas el 18 de abril de 2018 contra el régimen de Daniel Ortega en la ciudad de Matagalpa, donde siempre iba en una “avanzada de motociclistas”. Además, organizó marchas en una comunidad rural donde residen algunos de sus familiares.

Sin embargo, con el “Plan Limpieza” ejecutado por el régimen orteguista el 8 de julio en Matagalpa, comenzaron los periplos del universitario, quien abandonó “un buen empleo” como supervisor de créditos de una entidad internacional y también sus estudios universitarios para huir de policías y paramilitares.

“Tuve que esconderme en una finca”, dice Flores, contando que después se movió por dos municipios matagalpinos, hasta que el 14 de septiembre del mismo año logró salir hacia Costa Rica, donde recibió apoyo de “la Madrina”, Liseth Valdivia, entonces líder de un refugio en suelo tico.

Flores, de 27 años, tuvo que exiliarse en México. HOY/Cortesía

Flores se fue vía aérea a Guatemala el 1 de marzo de este año y allí un periodista lo contactó con la Casa del Migrante Nicaragüense, donde estuvo un par de días para posteriormente cruzar la frontera y, pasando por Ciudad Hidalgo, llegar a Tapachula en el estado mexicano de Chiapas, donde encontró apoyo de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

En albergue

“Me dieron albergue y ahí compartimos con haitianos, africanos, centroamericanos y era duro, porque teníamos que hacer filas para bañarnos y comer”, cuenta Flores, indicando que por el alto flujo migratorio el albergue había sobrepasado su capacidad.

Flores estuvo allí durante un mes, realizando trámites de refugio con la Comar y también con la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

“Comar me dio por finalizado el caso, no me dio el refugio como tal, pero sí me otorgó medidas complementarias para poder moverme en México sin tener problemas con migración”, dice Flores.

El rapto

El universitario matagalpino cuenta que con esos documentos el 2 de junio pasado emprendió su viaje más al norte. Quería llegar a Piedras Negras, una ciudad fronteriza en Coahuila.

“El bus en el que venía hizo escala en Nuevo Laredo… venía escuchando música y durmiéndome, pero seis hombres se habían metido al bus y comenzaron a preguntar que para dónde íbamos y cuestionaban. Ellos vieron que yo era nicaragüense y quizá creyeron que tenía familia esperándome en Estados Unidos y que podían quitarle dinero a alguien”, relata Flores con la voz entrecortada.

Agrega que “me quitaron el teléfono y comenzaron a buscar números de alguien en Estados Unidos, encontraron dos (números) de unas señoras y ahí no más las llamaron y les pedían cuatro mil dólares, pero ellas les dijeron que no habían mandado a traer a nadie y que tampoco tenían dinero”.

Amenazado

Sin embargo, los maleantes lo obligaron a bajar del bus y en un carro lo llevaron a una casa donde, según Flores, “había más gente secuestrada, esa gente estaba llorando”.

“Aquí se quedan y si tratan de irse, la gente que vive aquí nos conoce y les va a disparar”, habría dicho uno de los criminales a los secuestrados, incluyendo al universitario matagalpino.

Otra amenaza fue que los iban “a entregar al cártel” porque nadie pagaría por ellos. Flores lloraba asustado mientras los maleantes lo insultaban. Horas más tarde, los mismos hombres le dijeron que tomara su mochila y abordara el mismo carro en que lo habían trasladado.

El joven siempre iba con unos motociclistas a las marchas en Matagalpa. HOY/Cortesía

Lo dejan botado

“Pensé que me iban a llevar a una bodega que ellos decían que era para entregarnos al Cártel, pero de pronto me dejaron botado en la ciudad, sin dinero. Era cerca de la terminal de buses y allí me quedé sin dormir, porque pasé viendo que había gente bajándose de los buses y esos hombres se la estaba llevando”, dice Flores.

Según el matagalpino pudo reanudar su viaje a Piedras Negras. Llegó a la Casa del Migrante que “estaba llena, entonces pasé todo el día buscando adónde quedarme, hasta que llegué a una iglesia y me permitieron quedarme dos noches”.

Flores interpuso la denuncia ante la Fiscalía el 5 de junio y posteriormente pudo encontrar un empleo que le permite arrendar un cuarto junto con otro matagalpino.

“Todos los jueves recibo la atención sicológica, porque sigo con miedo y aunque aquí hay más control policial, me han dicho que ha habido casos similares”, finaliza el universitario.

Solicitudes de asilo

Según un informe de abril de este año, de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) las solicitudes de asilo se han disparado en México, que ya no solo es visto como tránsito hacia EE. UU., si no como un refugio.

“En los tres primeros meses del año, 12,716 personas solicitaron asilo. La cifra es casi la mitad del total de 2018, cuando 29,600 personas pidieron protección”, se detalla en el informe.

“El brote de violencia en Nicaragua y el deterioro de la situación en Venezuela lleva cada vez a más personas de estos países a buscar protección en México”, dice la agencia.

Aumento de solicitudes

En 1267 por ciento aumentaron las solicitudes de asilo de nicaragüenses en México. Esto en comparación con el mismo periodo del 2018 (primer trimestre del año).

62,000 nicaragüenses han huido del país a raíz de la crisis política y social, según cifras de Acnur.

55,000 de los nicaragüenses que se fueron del país han buscado refugio en Costa Rica.

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