Óscar Blandino: el pequeño gigante que lo puede todo

Óscar Blandino explica que de la mano del deporte, sus otras pasiones son su familia, su trabajo de mesero, que le ha permitido conocer personas y proyectarse.

Óscar Blandino se prepara para futuros retos. HOY/Foto: Uriel Molina

HOY

Cuando Óscar Blandino era niño le gustaba que su madre le llevara a su trabajo; al famoso circo Hermanos Suárez.

Mientras ella realizaba sus funciones y alegraba a los visitantes con sus gracias, él y su hermano se aventuraban por lo ancho de la carpa. Miraban a los animales y se maravillaban con toda la parafernalia circense.

“El circo era cinco estrellas, tenía caballos, cebras, jirafas, elefantes, cocodrilos, culebras, tigres de Bengala y monos… de todo”, rememora.
Pese a que amaba ver a su madre, Ofelia Blandino en sus actos de comediante, maquillándose tan primorosamente para cada función, Óscar resolvió que el circo no era lo suyo.

Hoy día la madre de Óscar, quien fue comediante en el pasado, tiene problemas en la columna y no puede caminar. HOY/Foto: Uriel Molina

“No. Yo no quería ser un payasito. Quería estudiar, prepararme, hacer otras cosas. Ser un chavalo fuerte. Ocurre que en ese tiempo, a la gente que padecía enanismo no se le daba trabajo y solo nos miraban como animadores, era bien duro, eso era parte de una discriminación, que a la fecha existe”.

A Óscar la vida del circo no le enamoró, pero sí recuerda con esmero los constantes viajes por el norte, centro y sur de América.
“De 1993 al 2000, tuve muchos aprendizajes para la vida. Entendí que no importa tamaño, color, sexo, lengua… todos somos seres humanos. Yo ya dejé de acomplejarme por mi estatura, mi enanismo”, asegura.

Fortaleza oculta

Su motivación es su familia. HOY/Foto: Uriel Molina

Blandino, de 30 años de edad, mide 1.15 centímetros, hoy día tiene dos hijos, una esposa de gran estatura, “1.70, es hermosísima mi señora”, comparte orgulloso.

Hacía dos meses descubrió que tenía una fortaleza física inusual. Estaba en el gimnasio con su hermano, Junior Alexander Pérez Blandino, atleta reconocido en el mundo del Powerlifting.

“Estábamos jugando entre hermanos. De repente él me dijo que levantara la pesa de 100 kilos, me retó, creyendo que no lo haría. Yo tomé la pesa, así sin calentar y la levanté cuatro veces”, relata.

El asombro inundó la sala de gimnasio. Nadie podía creerlo; Óscar, quien apenas tenía algunas semanas ejercitándose en su vida, logró levantar 100 kilos sin dificultad y luego de eso continuó con su rutina como si nada.

Óscar entrena todos los días. HOY/Foto: Uriel Molina

“Por esa acción mi hermano, el entrenador de mi hermano (Miguel Zepeda), los otros me animaron a seguir levantando pesas, ni yo sabía que era tan fuerte”, confiesa.

Blandino jamás se ha puesto límites. De inmediato se interesó por el Powerlifting e inició un plan para desarrollar su fuerza y resistencia. Actualmente, su meta es ganar medallas, todas las que pueda y viajar para representar a Nicaragua en campeonatos internacionales.

Destaca que quiere seguir los pasos de su hermano, quien lo acercó al mundo del deporte preocupado por su salud física y mental.

“Yo he trabajado de mesero durante nueve años, últimamente me había sentido muy decaído, cansado, debido a la rutina. Mi hermano me encaminó a esta nueva pasión para ayudarme a despejarme y estoy motivado. Me reta siempre y eso me mueve”, expresa.

Ahora, a diario, después de una rutina nocturna de trabajo en los bares donde es reconocido por su atención eficiente y su personalidad vivaracha, descansa, ayuda a su esposa al cuido de los niños, los quehaceres del hogar, se pone al día con otros trabajos que desempeña y asiste al gimnasio religiosamente.

Proactivo

HOY/Foto: Uriel Molina

Óscar Blandino explica que de la mano del deporte, sus otras pasiones son su familia, su trabajo de mesero, que le ha permitido conocer personas y proyectarse.

“Pero eso no es todo. Yo soy diseñador gráfico, yo me encargo de la publicidad y el mercadeo en otras empresas. Claro, siempre en el área de los bares. Me he tecnificado bastante, sé inglés, asistí a una universidad, nunca le he dicho no al trabajo y confío en que cumpliré mis sueños”, asevera.

Entre las aspiraciones de Blandino en torno al levantamiento de pesas es superar los 150 kilos, está convencido que podrá demostrar al mundo que “la gente pequeña lo puede todo”.

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