De ranas, abejas, avispas y mariposas

Estamos viviendo una crisis mayúscula, y no por política, economía o democracias, sino porque la tierra y sus recursos tal y cual la conocemos, se va transformando, en una agonía progresiva

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Definitivamente, el mundo moderno nos aliena y nos hace perder de vista la importancia de los detalles, de las cosas mínimas, en el intrincado proceso de la vida misma, ordenado y ejecutado por la madre naturaleza, deformado y destruido por el ser más dañino de la creación, o sea, nosotros mismos.

En este momento, estamos viviendo una crisis mayúscula, y no por política, economía o democracias, sino porque la tierra y sus recursos tal y cual la conocemos, se va transformando, en una agonía progresiva e in crescendo, que nos ha cambiado clima, temperaturas, incrementando terremotos y huracanes, provocando sequías, causando temperaturas extremas, deshielos, e inundaciones… todo lo que conocemos como cambio climático.

Pero, siempre hay un pero, hay peores noticias… a veces la gente no comprende que árboles y plantas en general cumplen una función esencial para la vida misma, como es la producción de oxígeno y la transformación del anhídrido carbónico tóxico para nuestro organismo, respiramos diariamente gracias a árboles y plantas en general, y alienadamente estamos despalando, diezmando los bosques, cortándonos nosotros mismos las alas, destruyendo nuestras posibilidades de vida, de respirar, de vivir.

Sin embargo, la gente parece diferente a esta matanza de árboles que cometemos diariamente.

Hace poco, una nueva enfermedad estaba diezmando a las ranas de Norte, Centro y Sudamérica, los hongos quítridos, y la gente no sabe que estos animales son esenciales en el control de insectos dañinos y plagas que afectan árboles y plantas, pues el mundo se puso de espaldas a las ranas, indiferentes a su destino, solo que ellas tuvieron la suerte que la misma naturaleza les puso una respuesta en sus manos, frenando la mortandad, y permitiendo que las especies no desaparecieran.

Esa indiferencia se ve a la hora de que en los cultivos fumigan con plaguicidas, o bañan los ganados con plaguicidas, o fumigan en las casas contra zancudos, o ponemos en las casas venenos diversos, claro que mueren las plagas a las que combatimos, pero también, y es preocupante, se ha visto en estos últimos años una disminución notoria y grave en la población de abejas, avispas y mariposas.

Ustedes dirán, con esa indiferencia soberbia de siempre, ¿y que?, ¿solo por la miel? No señores, estos insectos son los encargados de polinizar flores y plantas, permitiendo que los vegetales se reproduzcan y permanezcan en la tierra, brindándonos alimento y oxígeno. ¡Son esenciales para la vida misma!

En estos momentos, tanto los apicultores como los criadores de mariposas se vuelven elementos esenciales para nuestra especie, apoyémoslos, busquemos alternativas orgánicas para el control de insectos patógenos o peligrosos que no dañen la población de nuestros aliados esenciales, los insectos polinizadores.

Hay muchos que dicen que ya es tarde… que tenemos la batalla perdida… personalmente, me niego a que no tengamos la inteligencia de darnos cuenta de que estamos destruyendo nuestra casa, nuestras fuentes de aire y alimento, que nos estamos destruyendo a nosotros mismos… pensemos, actuemos, luchemos.

Dr. Enrique Rimbaud, director del Consultorio Animal, presidente de Fundación A.Mar.Te. y doctor en Medicina y Tecnología Veterinarias. Teléfono: 8852-1488

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