Panificadores “ya no aguantan” el incremento en los impuestos

El próximo domingo realizarán un encuentro para analizar los desafíos de la industria y cómo impulsar la producción en medio de la crisis

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Han enviado al desempleo a más de 80 mil trabajadores. La producción se ha reducido en un 50 por ciento. Cientos de trabajadores han perdido beneficios laborales. El precio del pan acumula un alza promedio de 20 por ciento en la primera mitad de este año. Y un puñado de estas, principalmente pequeñas, han desaparecido del mercado.

Ermis Morales indicó que: “Estamos produciendo al cincuenta por ciento (que antes de la crisis), al menos 80 mil panaderos están fuera (del mercado laboral), están sin trabajo, nuestros hermanos mayores, los aceiteros, los mantequeros, los harineros, los que venden levadura también están resintiendo, dicen que hay un 45 por ciento de disminución en sus ventas”.

Así se encuentra al cierre de la primera mitad del año el sector industrial del pan en Nicaragua, duramente azotado por la caída del poder adquisitivo como consecuencia de los estragos de la crisis política en la economía y las dos últimas brutales reformas tributarias y de la Seguridad Social implementadas por el régimen de Daniel Ortega en busca de recursos.

La situación ha empeorado para las pequeñas y medianas empresas panificadoras por las constantes alzas en el precio de la electricidad, que de manera silenciosa el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) ha aplicado este año, el cual roza cerca del 10 por ciento, lo que ha sido demoledor para estos negocios, que han desaparecido en varias zonas del país, principalmente en el Corredor Seco, donde la pobreza y el desempleo son dominantes.

Alerta del sector

La alerta fue lanzada este 23 de julio por el líder del sector, Ermis Morales y María Magdalena Cerda, coordinadora del Centro de Negocios de Asistencia a las mipymes de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), quienes adelantaron que el próximo domingo durante el primer encuentro nacional del sector panificador lanzarán una proclama de auxilio ante el impacto de la crisis en la industria.

“Los casi cinco millones de consumidores de pan han perdido su poder adquisitivo fuertemente. En un recorrido en varios departamentos nos hemos dado cuenta que el grito del sector es ‘ya no se aguanta’ (el domingo) le vamos a decir todos juntos un no al Gobierno, que deje de estar intentando buscar cómo subir impuestos, que ya no se aguanta, ya no hay capacidad de pago, o quebramos como nación desde el punto de vista económico o buscamos cómo resolver mediante un diálogo profundo, con resultados, que demanda la población”, afirmó Morales.

Entre enero y abril de este año, según la última actualización del monitoreo, el sector panificador registró una caída del 35 por ciento en sus ventas, la segunda reducción más alta de un grupo de 16 sectores a los que se les consultó sobre el estado de la demanda de sus productos.

Las perspectivas apuntan a que entre mayo y julio la demanda de este producto- considerado de primera necesidad- caiga un 45 por ciento, solo detrás de las touroperadoras que proyectaban una reducción de sus ventas del 95 por ciento respecto a igual periodo del año pasado, según el monitoreo de Funides y Cosep.

A criterio del líder gremial la principal causa de esa depresión que afronta la industria tiene nombre: “se llama reforma de Ley de Concertación Tributaria y de la Seguridad Social unilateral que impulsó el Gobierno, esas dos cosas, la crisis y la incertidumbre tienen a la gente no consumiendo”.

Morales no se quiere imaginar cómo están otros sectores que no están relacionados con los alimentos, como artesanos, vestuarios, cuero calzado, que venden productos que no son de primera necesidad. Es por ello, que representantes de estas actividades se unirán a esa proclama que lanzarán el domingo, donde se espera asistan unas 500 micro, pequeñas y medianas empresas.

Funides estima que el Producto Interno Bruto caiga este año entre 5.4 y 6.8 por ciento , una proyección que estaría en línea con la que maneja el Fondo Monetario Internacional (FMI) con un menos cinco por ciento. Detrás del escenario económico planteado por Funides hay una contracción del consumo de 5.2 por ciento.

Salario mínimo

Ante la posibilidad de que se retome la discusión del salario mínimo, luego que la tabla actual vence a finales de agosto, Morales indicó una medida esta vendría a empeorar la situación de las empresas y recordó que tal es la necesidad de empleo en el mercado, que los mismos trabajadores de las panaderías han planteado renunciar a beneficios laborales a cambio de conservar el puesto.

Por ejemplo, Morales señaló que algunas panificadoras han cortado el desayuno a sus trabajadores, se les ha retirado el almuerzo, “se les ha cortado beneficios y eso ellos lo entienden…los mismos trabajadores nos han dicho: ´no nos corran, hagan lo que tenga que hacer, pero manténganos el empleo”.

A criterio del líder gremial, el Gobierno de Ortega está llevando a la economía a “un desbarajuste total y dicen que defienden a los pobres, pura hipocresía”.

El régimen de Ortega impuso en a finales de febrero una reforma tributaria que significó la reducción masiva de exoneraciones y exenciones, así como el aumento en las alícuotas del  Anticipado Mensual del Impuesto sobre la Renta (IR), con la que buscan recaudar 317 millones de dólares de una economía en recesión.

Actualmente el paquetazo fiscal está en evaluación y se espera que el régimen anuncie una posible segunda reforma tributaria. Morales asegura que hasta ahora no han sido llamado a consulta y recordó que generalmente el Gobierno solo llama para conocer la posición de sus aliados, que son una minoría, para luego justificar sus medidas.

Es por ello, que Morales insistió en que el Gobierno no solo debe desistir en su intención de continuar aumentando sus recaudaciones, sino también impulsar una derogación de la reforma anterior para darle oxígeno a las empresas y busca a través del diálogo una solución a la crisis política y por ende la económica.

Tal ha sido los estragos de la reforma en la industria del pan, que según Morales, la gran mayoría de panaderías que antes aportaban al fisco a través de la Cuota Fija han salido de ese régimen porque han desaparecido o caído en la informalidad.

Morales alertó que el sector en materia de industrialización de sus operaciones ha retrocedido a niveles de los años setenta  u ochenta.

Para discutir el estado actual del sector, se espera que decenas de empresas de este tipo se congreguen el domingo en el hotel Holiday Inn a partir de las 8 de la mañana.

María Magdalena Cerda, coordinadora del Centro de Negocios de asistencia a las mipymes de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), indicó que durante el encuentro se analizará los desafíos de la industria y cómo impulsar la producción en medio de la crisis.

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