Lo que se hace, lo que no se hace, lo que dejamos de hacer y lo que deberíamos hacer

Seguimos pensando que la reproducción se puede mejorar practicando inseminación artificial o transferencia de embriones

HOY / Archivo

Ustedes dirán, ahora sí al veterinario viejo se le zafó un tornillo, está loco… ¿qué es este trabalenguas?, pues no es ningún trabalenguas, sino la triste realidad.

Ya estoy cansado a través de las redes sociales de ver videos fabulosos de ganaderos de diferentes departamentos con unos animales fabulosos desfilando, unas pasturas exuberantes y hermosas, propagandizando su hato y su trabajo, pero, al llegar al corral de ordeñe, seguimos viendo vacas de 3, 4, 5 y hasta 6 litros de leche, sacando pecho el productor cuando te muestra una vaca de 8 litros… vemos los registros, y vemos “vaquillas” que se preñan a los 4 o 5 años, cuando no más… entonces, ¿adónde están las maravillas que nos muestran a través de sus videos?

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Mientras sigamos haciendo las siguientes cosas nunca vamos a despegar, seguiremos siendo un país que sueña con ser lechero pero no sabe producir leche, con animales y fincas mal manejadas, que llevan a que en nuestros indicadores nacionales en que los animales llegan a superar los 300 kg luego de 3 años, el promedio de leche aun esté por debajo de 4 litros, la preñez por debajo de 40 % y más del 30 % de los toros de campo no sean aptos para la reproducción.

Seguimos insistiendo en producir con forrajes en base a gramíneas, cuando con ninguna alcanzamos los mínimos requerimientos de proteína diarios que precisa un animal en crecimiento, reproducción o producción, desconociendo el valor de las leguminosas, sepan que, en todos los países lecheros, por lo menos el 40 % de la base forrajera son leguminosas.

Seguimos acordándonos del verano y la alimentación de verano cuando ya el invierno está por terminar y poco tenemos para hacer o resolver, cuando tendríamos que comenzar a pensar en la alimentación de verano con las primeras lluvias, plantando forraje para ensilar, conservar y disponer en los momentos secos.

Seguimos desparasitando el ganado cuando se nos ocurre sin saber si tenemos parásitos o no, cuáles tenemos y cuántos tenemos, orientándonos por el estado del animal y el precio de venta del producto en la farmacia veterinaria, sin saber si el mismo es eficaz o no.

Seguimos aplicando mal las vacunas, manteniendo desprotegidos los animales gran parte del año.

Seguimos intentando jugar al “alquimista” intentando producir carne y leche con materia fecal de otras especies, gaseosas, aceites impuros y harinas de dudoso origen… imposible amigos, imposible.

Seguimos intentando e inventando el uso adecuado de las sales minerales, cuando esto es material bien entendido y estudiado.

Seguimos bañando mal los ganados contra la garrapata, subutilizando los productos garrapaticidas, al usar los mismos para 4, 5 o 10 veces más animales que lo indicado… son cuatro animales por bombada, ¡no inventen el agua helada!

Seguimos pensando que la reproducción se puede mejorar practicando inseminación artificial o transferencia de embriones cuando aun no hemos mejorado las condiciones nutricionales; la reproducción y la salud entran por la boca.

Seguimos sin transformarnos en empresarios, que vean la finca como una empresa, y no como un lugar de retiro espiritual que nos genera gastos.

Amigos, o cambiamos la cabeza, haciendo las cosas como deben ser, o la historia nos tragará de un bocado, dejándonos fuera del camino.

El país progresa con el agro, o con él perece, sin productores no hay comida.

Dr. Enrique Rimbaud, director del Consultorio Animal, presidente de Fundación A.Mar.Te. y doctor en Medicina y Tecnología Veterinarias. Teléfono: 8852-1488

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