Ferias Azul y Blanco son una alternativa para que los excarcelados tengan ingresos

Los atrios de estos templos los que sirven de escenarios para estas ferias

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HOY / Oscar Navarrete

HOY / Masaya

El atrio de la iglesia San Juan Bautista, en Masaya, fue el escenario para que unos 16 excarcelados políticos ofrecieran sus productos como sandalias, aretes, carteras, llaveros, tazas con mensajes alusivos a la resistencia cívica del pueblo de Nicaragua y así poder tener ingresos para el sustento de sus familias.

Esta es la cuarta feria que realizan los expresos políticos. Esta vez el asedio policial fue poco. Uno de los participantes fue Luis Enrique Cuevas, quien fue detenido por vender banderas azul y blanco.

El comerciante fue liberado el 27 de febrero de este año. Indicó que esta es la segunda vez que participa en el evento.

Otro de los que llegó fue el expreso político Edwin Altamirano, quien fue capturado nuevamente el pasado 18 de julio y liberado el sábado en horas de la mañana. Expuso que vende artesanías azul y blanco para poder llevar el sustento a su familia, ya que está sin trabajo. Contó que a veces él y su esposa solo comen una vez al día, para que sus hijos tengan arroz y frijoles en sus platos.

Expuso que estar vendiendo es un riesgo, pero lo hace por amor a sus hijos y para demostrar que no son delincuentes, sino que quieren trabajar. “Queremos democracia, la democracia es que haya libertad de trabajo, libertad de expresión, libertad de movilización y que ya no seamos asediados ni perseguidos ni golpeados ni asesinados”.

Estas ferias surgieron como una iniciativa de la Unión de los Presos Políticos en Nicaragua (UPPN), ante la necesidad que tienen las víctimas de la represión orteguista de generar ingresos y poder subsistir. “Empezamos seis artesanos, de los excarcelados. En la segunda edición ya habíamos 14 y ahora tenemos 30”, cuenta Ana Cecilia Hooker, coordinadora del comité de feria y miembro de la UPPN.

Durante los meses más violentos de la represión en Nicaragua las iglesias católicas se convirtieron en refugio de los manifestantes ante los ataques policiales y paramilitares. Ahora son los atrios de estos templos los que sirven de escenarios para estas ferias.

“Son los lugares más seguros que hemos encontrado, nosotros no tenemos permiso para hacer ferias en la calle. A los locales privados les da mucho miedo, hemos gestionado y preguntado, pero ha sido difícil esa parte”, explica la coordinadora del Comité de Feria.

Una de las dificultades de la realización de estas actividades en distintos puntos del país es la movilización de los excarcelados políticos y el traslado de las artesanías. Deben hacerlo con algún nivel de precaución ya que tienen temor de volver a ser encarcelados.

En esta concentración ciudadana no solo se ofertan artesanías a cambio de dinero. También se comparte solidaridad, apoyo, abrazos y palabras de ánimo. Después de las prohibición de las protestas ciudadanas por parte del régimen, estos son espacios en los que se puede avivar la esperanza y aprovechar para gritar uno que otro: “Viva Nicaragua”, al son de música folclórica nacional, aunque en la otra acera estén patrullas de la Policía Orteguista infundiendo miedo.

 

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