Los hermanos José y Ronaldo padecen de hipotiroidismo, tienen tumores alrededor del cuello y necesitan ayuda

Padecen hipotiroidismo congénito, una enfermedad que no les dejó crecer, hoy día tienen más de 40 años y viven atrapados en cuerpos de niños, no pueden caminar ni hablar. Si desea ayudarles llame al al número 76510506 con María Elsa Montenegro.

La madre de los hermanos estelianos murió en diciembre del 2018. HOY/Foto: Roberto Fonseca

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La señora Santos del Carmen Fuentes se negaba a morir antes que sus dos “niños”. Pero al enterarse que sus riñones estaban paralizados y su diabetes incontrolable, tuvo que resignarse a la idea con sumo dolor. Sabía que partiría pronto y los hijos a quienes dedicó toda su vida, quedarían expuestos a las crueldades e intolerancias de la sociedad. Estaba segura que nadie más que ella podía cuidarlos.

Fuentes expiró el 21 de diciembre del 2018 a sus 67 años. Ese día, la casa, ubicada en una humilde comunidad llamada Las Tablas, en Estelí, se llenó de tristeza y a pocos metros del lecho mortuorio, sentaditos en sus sillas de ruedas, los eternos niños de doña Santos miraban inocentes el ir y venir de los chompipones que serían la cena navideña. Pero esa Navidad no hubo fiestas para ellos.

María Elsa Montenegro, hija menor de la fallecida, resolvió llevarse a sus hermanos. “Me los traje a mi casa el mismo día que murió mi mamá. Los llevé con sus sillitas y ahora los cuido como si fueran mis bebés, los trato de la misma manera que trato a mis hijos, yo sé que mi madre está tranquila por eso”, refiere con añoranza.

José Noel Montenegro Fuentes, de 42 años, y Ronaldo Antonio Montenegro Fuentes, de 45, realmente tienen apariencia de niños, no pueden hablar, caminar, solamente emiten ciertos sonidos cuando necesitan comer o beber agua, también cuando siente alegría o molestia.

Ambos padecen hipotiroidismo congénito, “nacieron bien, pero me dijo mi mamá que en los primeros años a sus periquitos (así les decía de cariño) empezaron a salirle ganglios y tumores cerca del cuello”. Montenegro relata que la hostilidad de la guerra, la pobreza y la imposibilidad de viajar a la capital en busca de buenos médicos condenaron a sus hermanos a la enfermedad: “Nunca recibieron un tratamiento, el crecimiento de ellos se estancó, quedaron para siempre atrapados en cuerpos de niños”.

Cuidar a sus hermanos es para María Elsa Montenegro todo un placer, pese a que sus obligaciones se han multiplicado, porque ahora no solo debe atender y alimentar a sus hijos. Su rutina comienza a las 4:00 de la mañana, la hora en que sus hermanos ya están despiertos. Lo primero que hace es prepararles café, “se los doy con pancito”.

Luego, como a eso de las 6:00 de la mañana los baña y acuesta ya vestidos y abrigados en una hamaca para que descansen. En ese lapso aprovecha para preparar la masa. “Yo palmeo tortillas, así me ayudo. Mi esposo no tiene un trabajo fijo”, comparte.

El resto del día para los hermanos es permanecer en sus sillas. A veces, cuando no están en ellas, están en el suelo: “ahí ellos gatean, pero no me gusta porque es embaldosado y se raspan sus bracitos y piernitas… poco a poco les voy entendiendo más”.

“Los quiero vivos”

La familia pide ayuda a especialistas, quieren conocer otros diagnósticos de la enfermedad de los hermanos. HOY/Foto: Roberto Fonseca

Hace algunas semanas, la historia de los hermanitos fue presentada en el Canal 10. María Elsa Montenegro y resto de familia solicitaron ayuda a los nicaragüenses para someter a sus parientes a operaciones en las que se les extrajeran los tumores que desde hace muchos años son un peso insoportable. “Ya al pequeño se le dobla su cabecita, por el gran tumor, eso es triste”.

Las ayudas no faltaron, pero solo de tipo material. “Antes que comida, dinero o vestuario lo que más necesitan los niños es salud, yo no tengo los recursos para tratarlos. Por eso pido que si hay especialistas que puedan ayudarnos, nos ayuden”, explica Montenegro al HOY.

Una de las visitas inesperadas para los hermanos fue la de Víctor Rosales, Santa Claus Nica. Quien llevó su apoyo y sirvió de conexión para que fueran valorados por especialistas del Hospital Vivian Pellas. Así se hizo, “los niños fueron trasladados de Estelí a Managua, iban alegres en el camino, supongo que pensaron que irían a ver a su madre”, expresa otro pariente.

En el encuentro con los médicos, comparte Rosales, todo quedó claro, “a la familia se le dijo que efectivamente pueden operarles, pero la operación es cara y riesgosa, pues están propensos a sufrir una hemorragia”.

Algo importante que dijeron los galenos, según Santa Claus Nica, es que los niños no están sufriendo, solo que su condición no variará. Sin embargo, pese al diagnóstico, la familia está anuente a escuchar otras valoraciones. “Lo que quiero es que se sientan bien. Quisiera tener dinero para llevarlos a los mejores especialistas y clínicas, creo que merecen tener una mejoría, han luchado toda su vida”, finaliza la hermana.

¿Hipotiroidismo congénito?

HOY/Foto: Roberto Fonseca

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hipotiroidismo congénito ocurre cuando un bebé recién nacido nace sin la capacidad para producir cantidades normales de hormona tiroidea. La afección se presenta en aproximadamente 1 de cada 3,000 a 4,000 niños, suele ser permanente y requiere tratamiento de por vida.

La hormona tiroidea es importante para el desarrollo del cerebro del bebé, así como para su crecimiento; por tanto, el hipotiroidismo congénito que no recibe tratamiento puede provocar discapacidad intelectual y un retraso del crecimiento.

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