Academia Destructor: Una escuela de vida y forjadores de guerreros

En Ciudad Sandino, en una urbanización llamada Valle de Santa Rosa, se encuentra la Academia Destructor; su nombre suena como si tuvieran una organización completa. Resulta que Daniela junto a su pareja, Pedro Sánchez López, se ha encargado de ayudar a los jóvenes para que salgan de sus tormentos

Parte de los peleadores de la Academia Destructor. HOY/JADER FLORES

Un día Daniela Téllez enseñaba clases de defensa personal en organizaciones internacionales que se encargan de ayudar a las personas en La Chureca. Había siempre varios jóvenes en las calles colgándose de la basura, sumergidos en el mundo de la drogadicción, viendo como el futuro se les había ido de las manos y ocasionalmente incomodaban a los alumnos de Téllez. No obstante, ella más allá de insultarlos se les acercó y les dijo: “¿Qué onda con ustedes? ¿Quieren hacer algo con sus vidas? Háganme una lista con sus nombres y número de cédula y los espero a las 2:00 de la tarde”. Curiosamente estaban 13 muchachos a su llegada. Ahí fue parte del inicio de la Academia Destructor, que más que deporte es una escuela de vida.

En Ciudad Sandino, en una urbanización llamada Valle de Santa Rosa, se encuentra la Academia Destructor; su nombre suena como si tuvieran una organización completa. Resulta que Daniela junto a su pareja, Pedro Sánchez López, se ha encargado de ayudar a los jóvenes para que salgan de sus tormentos. Su casa es el local, no hay sofás, tampoco mesas, parece que acaba de ser asaltada en su totalidad. Solamente permanecen dos asientos, que Téllez confiesa que no se han vendido porque fueron un regalo de su abuela. “Tuvimos que sacrificar las cosas por espacio y para mantenernos. De los muchachos que vienen acá muchos no tenían para comer ni donde dormir ni ropa que vestir, tampoco había para el pasaje para ir a los eventos”, señala Daniela, quien también es cinturón negro en taekwondo y karate.

FORJADORES DE TALENTO

Si algo ha demostrado el deporte es que se necesita mucha pasión y entrega, además del talento para sobresalir. No importa si no existen los recursos. La pobreza en Nicaragua ha sido una propulsora de figuras deportivas. En medio de la ilusión por salir del fango y brindar mejores opciones a sus familias, los jóvenes batallan. Y así es el caso de los muchachos de Destructor.

Entrenando en parques, en el piso, sin la indumentaria necesaria han construido una comunidad de peleadores capaces de sorprender a cualquiera. “Actualmente somos 58 personas en total, desde niños, jóvenes y adultos. No todos pelean y no todos pueden venir todos los días porque no alcanzamos”, explica Téllez.
Entre los peleadores más destacados que posee están: Axcel Pérez, quien ganó el reciente torneo de kickboxing y estudia secundaria todos los sábados en una escuela pública. También sobresale Jefferson Zapata, considerado como la promesa de las artes marciales mixtas y es soldador, luchador y gracias al deporte ha logrado mantenerse firme en el sendero correcto hasta lograr estudiar enfermería. Asimismo, Jorge García es otro de los muchachos que más ha destacado en la academia y es uno de los pioneros.

No obstante, la historia que más impacta es la de Jairo Cantarero. Él es uno de los jóvenes que estuvo en drogas y pudo saltar esa barrera. Confiesa lo complicado que fue dejar de ver hacia atrás, pero el hecho de ser un peleador invicto de seis triunfos le motiva para seguir creciendo. “La verdad es que fue duro, pero los entrenamientos me mantuvieron ocupado. Todo es fuerza de voluntad y tengo dos años limpio. Muchas veces invito a otros amigos que pasan por lo que pasé, pero no siempre pueden salir como lo hice yo. Me gustaría ser campeón nacional de las 125 libras. Mi ídolo en esto es Anderson Silva. Ahora no sé que quiero estudiar todavía, me falta para salir de secundaria, pero solo pienso en ser alguien de provecho para el país”, indicó Cantarero.

EL INICIO DE TODO

La historia de la academia está ligada con la historia de vida de Daniela, su directora o sensei, como la llaman los muchachos. Vivió maltratos, acoso y sufrió un complejo divorcio. Ella se ve tan sencilla y amable, pero tiene un carácter fuerte; el mismo que la ha convertido en un ejemplo para sus alumnos. Estudió ingeniería, tiene una licenciatura en recursos humanos y es especialista en prevención de lavado de dinero. Trabajó para sistemas bancarios, pero el amor por el deporte pudo más que sus títulos. Volvió a nacer cuando se encontró con Pedro Sánchez, quien fue su instructor de karate y con la persona que comenzó a nadar en esta experiencia llamada Destructor.

Termina la sesión del día y no saben dónde entrenarán mañana, si en algún predio baldío, un parque o nuevamente en su casa.

LA ACADEMIA DESTRUCTOR antes se llamaba Tale Sport Karate.

Están ubicados en la urbanización Valle de Santa Rosa. No cuentan con piso ni con suficientes útiles para practicar la disciplina deportiva. Para cualquier ayuda, contactarse con Daniela Téllez (84876090).

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