Aprendió a tapizar con videos tutoriales y hoy es todo un experto

La actual crisis económica y las ansias de trabajar, fue lo que motivó a este obrero a instalar su propia tapicería.

Juan Carlos Espinoza Navarrete, ahorró tres años para montar su negocio. HOY/MYNOR GARCÍA.

Haberse quedado en el desempleo, obligó a Juan Carlos Espinoza Navarrete de 27 años, a emprender un negocio de tapizado de asientos domésticos y de vehículos.

Navarrete, es originario de San Marcos, pero lleva cuatro años residiendo en Dolores, donde su familia materna. Hubo un tiempo que vivió en Santa Teresa.

Antes de incursionar en el mundo de la tapicería, se desempeñó como supervisor de una empresa telefónica en el departamento. También vendió queso y ofrecía materiales eléctricos a las miniferreterías y pulperías.

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Abandonó el negocio de lácteos, porque el producto bajó de precio y consideró que ya no era rentable. En la venta de productos eléctricos cuenta que le iba bien, pero al separarse de su esposa, se quedó sin capital y fracasó.

: Los asientos de vehículos que Juan Carlos Espinoza Navarrete tiene de exhibición para atraer a los clientes. HOY/MYNOR GARCÍA.

Probando suerte

Actualmente Juan Carlos, vive en la casa de su madre en Dolores y hace tres años, decidió probar suerte en la tapicería de su tía Eveling Navarrete, donde aprendió el oficio. “Ahí empecé a probar y como no sabía mucho, me ponía a ver vídeos en YouTube de cómo se armaba un mueble, la plantilla y a costurar, pero ahí probando, fui aprendiendo”, dijo.

Asimismo, contó, “los tres años que trabajé con mi tía, ahorré y con el dinero, monté mi propio negocio y tengo dos trabajadores. Mal no me ha ido y pues siempre con la bendición de Dios y las ganas de superarse, sigo adelante”.

Su pequeña empresa lleva tres meses de existencia y se ubica contiguo al estadio multiusos de Dolores, a orilla de la carretera Panamericana.

Espinoza cuenta que lo primero que hizo fue comprar sus herramientas, luego su máquina de coser, compresor, engrapadora de aire y la materia prima (tela y cuerina). Además, canceló dos meses adelantados por el local que renta. “Aquí me vine sin un cliente, pero con la fe y gracias de Dios, los trabajos han estado cayendo”.

Motivos

La actual crisis económica y las ansias de trabajar, fue lo que motivó a este obrero a instalar su propia tapicería. “Uno piensa que le va a ir bien, no se piensa en el fracaso, pero si hay sus temores”, reveló Espinoza.

Su plan (B) ha sido dejar a los trabajadores en el negocio y dedicarse nuevamente a la venta de artefactos eléctricos, pero espera que eso no ocurra.

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Los asientos que tiene de exhibición, llama la atención de los conductores y de esa manera atrae a los clientes. El precio de un tapizado de muebles para automóviles o de un juego de sofás, depende del estado en que se encuentren, entre más deteriorados estén, el costo será mayor.

Cuando no hay mucha demanda en la reparación de muebles, los “rumbos” son los que económicamente defienden a Juan Carlos, quien es padre de una niña de tres años. “Son trabajos pequeños como por ejemplo: reparación de una silla, las banquitas de las mototaxis, monturas de motocicletas y bicicletas, siempre está cayendo algo”, detalló.

Se sigue preparando

Los domingos en Masatepe-Masaya, este joven artesano, asiste a una escuela técnica donde estudia la carrera de Inglés.

En una universidad de Jinotepe, estuvo estudiando la carrera de Mercadeo, pero desertó por el mismo trabajo. Su familia, es quien también lo ha apoyado a emprender su negocio.

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