El mundo electrónico lo atrapó a la edad de 12 años

Hace dos años aproximadamente, Aguirre decidió emprender su propio negocio de aparatos electrónicos, donde diseña y repara.

Sergio José Aguirre lleva 37 años laborando en mantenimiento y reparación de equipos electrónicos. HOY/MYNOR GARCÍA

Como todo chavalo curioso que le gusta travesear y experimentar nuevas cosas, a la edad de 12 años, sin imaginar que su futuro dependería de esto, Sergio José Aguirre se sumerge en el mundo electrónico.

El oficio lo aprendió empíricamente y desde entonces se ha dedicado a hacer lo que más les gusta: a reparar y armar parlantes, amplificadores, reproductores de música MP3. Además instala y da mantenimiento de sonidos de alta potencia, los que se utilizan en eventos especiales. También instala sonidos para vehículos.

Hora de emprender

Hace dos años aproximadamente, Aguirre decidió emprender su propio negocio de aparatos electrónicos, donde diseña y repara.

En el mercado de Diriamba, Sergio es el único que vende, diseña y repara equipos electrónicos. HOY/ MYNOR GARCÍA

Antes de establecer su negocio, este hombre de 49 años trabajó en talleres de Jinotepe y San Marcos, pero luego decidió independizarse.

Cuenta que el inicio no fue fácil, porque el espacio es muy reducido y tuvo que endeudarse con un préstamo de 22 mil córdobas, el cual ya canceló.

“Una limitante ahorita es que casi no hay productos, pero con los pocos trabajos que nos vienen, sobrevivimos”, dice Aguirre, quien también ofrece sus servicios a domicilio.

Un sueño

Ampliar el negocio sigue siendo el sueño de Sergio Aguirre. Por ahora no desea arriesgarse a invertir, debido a la poca demanda de clientes y la inestabilidad económica, política y social que hay en el país.

Explica que dentro de sus objetivos estaba construir un segundo piso, pero que con la actual crisis sociopolítica se le ha hecho difícil. “Esto está malo, pero la gente aunque sea poca no deja de venir, sin embargo estoy con la esperanza de que esto se componga para buscar cómo seguir progresando”, señala Aguirre, quien habita en el barrio San Francisco.

Asimismo, refiere que “si uno va a Managua a conseguir repuestos que necesita, no los halla. Las casas electrónicas son las únicas que están vendiendo. Es difícil porque, por ejemplo, una bobina de un parlante antes se compraba en trescientos cincuenta córdobas y ahora cuesta quinientos y el material está escaso”.

Ante esa situación, refirió que también él, como pequeño comerciante, ha tenido que aumentar el precio de los aparatos que ofrece: “Eso perjudica, porque esto es como una cadena, porque si la gente no tiene, no nos vienen los trabajos y entonces tenemos que bajarle para ganarle el mínimo y agarrar algo”.

Con su trabajo y el de su esposa, que vende productos plásticos, logró construir su vivienda y le garantizó estudio a sus tres hijos.

Para visitarlo, su establecimiento se ubica en la placita del mercado La Mascota de Diriamba. Abre de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.

Precios varían

Una reparación de una bobina de cuatro pulgadas cuesta quinientos córdobas y la de un amplificador puede costar entre 1,000 y 1,500 córdobas, hasta más, según la falla que el equipo tenga.

HOY/Mynor García

La de un poder de sonido de uso profesional, según el desperfecto, puede costar 4 mil córdobas y la de un reproductor de música MP3, 150 y 200 córdobas.

Bobinas, conos y arañas para parlantes son parte de los productos que ofrece, pero también vende repuestos para todo lo que se utiliza en audio como: parlantes, twitters, poderes, consolas de sonido, entre otras cosas. El precio varía según la marca, potencia y tamaño del artículo.

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