Familia sin noticias de la boxeadora matagalpina

Sara Centeno desapareció el 22 de junio cuando salió de su casa antes de las 5:00 a.m. para ejercitarse, ya que practicaba boxeo desde hace más de 10 años

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Miriam del Carmen Centeno pasa sus días angustiada porque sigue sin conocer noticias sobre el paradero de su hija Sara María Centeno, una boxeadora de 36 años a quien vieron por última vez el pasado 22 de junio, cuando salió a correr como parte de su rutina deportiva en la ciudad de Matagalpa.

Para la madre y el resto de la familia, la zozobra es mayor porque a través de las redes sociales han circulado rumores sobre el supuesto hallazgo del cuerpo de la boxeadora en la Reserva Natural Cerro Apante, al sureste de la ciudad de Matagalpa.

Sin embargo, Milton Granados Centeno, hermano de Sara, desmintió esas publicaciones indicando que “hasta ahorita no tenemos ninguna noticia (…) esas publicaciones que andan son mentiras”.

Los familiares de Sara la han buscado en hospitales, delegaciones policiales, centros de salud y otros sitios en diferentes ciudades al norte del país, además de puestos fronterizos. Granados estuvo ayer jueves en la unidad departamental de la Policía en Matagalpa tratando de obtener información sobre los avances en la búsqueda de Centeno.

“La Policía nos está apoyando y hasta el momento no hemos sabido nada de la investigación de mi hermana”, dice Granados. Él y su mamá calificaron las publicaciones falsas como una “burla” al dolor de la familia.

Granados señala que “hoy (jueves 11 de julio) está cumpliendo 19 días desaparecida… no sabemos por lo que ella pueda estar pasando, no sabemos si es un secuestro, una desaparición, lo único es que tenemos la esperanza en Dios de que ella esté bien”.

Sara tiene una hija de 14 años de quien “casi nunca se separa”. Milton Granados dice que su hermana nunca tuvo intenciones de irse del país y menos dejar a su inseparable hija.

“Es de hogar, sin vicios, siempre iba de la casa al gimnasio (a unos 600 metros) y estaba cuidando a mi mamá que está recién operada”.

La boxeadora y su hija viven con Granados, la esposa y un hijo de este en una pequeña casa en el barrio Crescencio Rosales, a unos cien metros del Instituto Nacional Eliseo Picado y a media cuadra de la casa de otra hermana de la deportista.

Desde hace más de diez años, Sara practica boxeo y forma parte de un equipo representativo de Matagalpa y, cuando le toca viajar a otros municipios del país, siempre avisa a su mamá para que cuide a la niña de 14 años.

Los familiares cuentan que Sara salía todos los días a las 5:00 a.m. a correr por las calles céntricas de la ciudad, desde su casa hasta el sector del parque Darío y viceversa.

El 22 de junio, ella salió antes de las 5:00 a.m., pero ya no regresó. Ese mismo día, sus familiares la llamaron varias veces y su móvil estaba apagado. Desde entonces, nada saben de su paradero y los familiares se formulan distintas teorías, todas las hacen pensar que ella está bien.

Sara estuvo en una relación que terminó hace 8 meses con un hombre cuya identidad no revelaron los familiares. “Como familia no hemos platicado con él, pero la Policía lo estuvo investigando para ver si él sabe algo sobre el paradero de mi hermana”, dice Granados.

Agrega que “la esperanza es que esté viva y pronto volver a compartir y estar juntos con ella”.

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