Irela Iglesias se convirtió en el “ángel” de muchos jóvenes que resultaron heridos en las protestas

“Ningún provecho saqué de esto, lo hice como madre, como ser humano, porque esto no es por político o interés, sino por humanismo”, explica la joven

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HOY / Jader Flores

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Un “ángel de luz y de vida” es Irela Carolina Iglesias Alemán para los manifestantes que resultaron heridos durante las protestas del año pasado contra la dictadura de Daniel Ortega.

Esta joven les tendió su mano, lloró con ellos y compartió momentos felices en las nuevas etapas de la vida de los heridos.

Irela es madre de dos hijos, estudió Administración de empresas y es dueña de un salón de belleza, pero algunos heridos la llegaron a llamar “doctora”.

Su rostro solaz, sonriente y muchas veces preocupado se le vio en los pasillos de los hospitales, clínicas y del mismo Centro Nacional Oftalmológico (Cenao), lugar a donde llegó al enterarse que Roberto José Rizo Valdivia, estudiante de la Universidad Nacional Agraria (UNA), había perdido uno de sus ojos.

El jueves 19 de abril de 2018, la imagen de este joven se viralizó en las redes sociales e impactó al mundo. Una bala de goma golpeó a su ojo, ese día desesperado buscó ayuda, pero estaban cercados por antimotines que le impidieron buscar asistencia médica.

Iglesias Alemán se dirigió al Cenao y se contactó con los familiares, para ayudarlo con el fin de comprarle una prótesis. Al día siguiente logró conocer a Rizo Valdivia, y además descubrir a ocho jóvenes más que habían perdido uno de sus ojos.

Para esos días el estallido de las protestas sociales iba subiendo de clímax, estudiantes y manifestantes autoconvocados levantaron sus voces contra las injustas reformas al Seguro Social, las cuales impactaban principalmente a las personas de la tercera edad.

Irela recuerda que no todos los afectados que perdieron su visión estuvieron en las protestas o en los tranques, simplemente iban a sus trabajos o clases cuando se dieron los tiroteos.

Para el 25 de abril del año pasado creó el Programa de Prótesis Ocular para Estudiantes y abrió una página en Facebook. “En menos de 24 horas se logró recaudar para la compra de las primeras nueve prótesis”, recuerda Iglesias Alemán.

Feliz

Lágrimas de felicidad inundaron su corazón cuando el especialista que hace las prótesis contribuyó con un cincuenta por ciento de descuento, al dejársela en 500 dólares.

Luego apareció la víctima número 10, el joven Claudio Pérez Lovo, luego otros cinco más en los meses siguientes. En total quince jóvenes, más Yaser, quien recibió un balazo en la cabeza, lesión que le hizo perder la visión en sus dos ojos. Iglesias Alemán le consiguió una muleta y medicamentos para las convulsiones. No lo ha vuelto a ver.

Su labor humanitaria logró ser conocida y comenzó a ser solicitada por otras personas con familiares de personas heridas, quienes le pidieron ayuda para cubrir gastos de hospitalización y medicamentos o platinas, porque muchos “fueron heridos en los brazos, piernas y abdomen”, recuerda esta samaritana.

El joven Claudio Pérez Lovo fue el primero de los jóvenes en recibir la prótesis, el 16 de mayo de 2018. El último que la recibió fue Melvin, el 17 de octubre del año pasado. Este programa de ayuda emergente sigue brindando su ayuda humanitaria para algunos heridos del 2018.

Un joven que fue excarcelado recientemente está pendiente de recibir una prótesis por segunda vez. Durante su cautiverio no recibió el tratamiento médico necesario.

A pesar de que muchos viven las secuelas de sus heridas y se niegan a recibir tratamiento sicológico, estos implantes orbitarios han venido a levantar su autoestima y mejorar su imagen estética, dice Iglesias Alemán.

Al recontar su labor humanitaria Iglesias Alemán dice que su programa ha beneficiado a unas 70 personas, desde abril del año pasado a la fecha, 36 de ellos perdieron uno de sus ojos y el resto heridos de brazos, piernas y abdomen.

Y así lo que inicialmente se llamó Programa de prótesis ocular para estudiantes, ahora lo ha actualizado a Programa de prótesis ocular y ayuda a otros heridos.

Sueña con crear una fundación

“Ningún provecho saqué de esto, lo hice como madre, como ser humano, porque esto no es por político o interés, sino por humanismo”, explica Iglesias Alemán su motivación de asistencia social.

Y confiesa que por su labor humanitaria no busca reconocimientos porque lo que hecho como “lo haría cualquier madre de familia que ama a sus hijos”.

Iglesias Alemán, desde hace cinco años ha dedicado parte de su tiempo para visitar dos asilos de ancianos y a los niños con cáncer. Y siempre ha tenido el sueño de crear una fundación, idea que espera realizar cuando el país logre estabilizarse y supere la crisis.

Reveló que la han llamado de Conanca, porque varios niños con cáncer que han perdido sus ojos. Ellos se han encargado de comprar algunas prótesis porque son caras. Pero si existiera su fundación podría buscar ayuda también para los niños también, le sugirieron. “Donde me digan, voy”, dice con entusiasmo y entrega este ángel de los necesitados.

 

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