Educación del miedo: sumisión o rebeldía

Son muchos los adultos que educan en miedo basado en amenazas como por ejemplo: “Si no hacés lo que te digo te castigaré”

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El miedo no sirve para educar, el miedo asusta para imponer reglas y como consecuencia inicial genera sumisión total. Pero, cuando los niños crecen y empiezan a darse cuenta que ese “hombre del saco”, “el coco” no existe, allí empieza la otra consecuencia de la educación del miedo: la rebeldía.

Son muchos los adultos que educan en miedo basado en amenazas como por ejemplo: “Si no hacés lo que te digo te castigaré”, “Si no hacés los deberes repetirás curso y serás el burro de la escuela”, “Si te portás mal en clase aquí te fajeo”, ”Como no me obedezcás no podrás salir a jugar”, “Si no tenés buenas notas, olvidate de la piscina” y así los ejemplos pueden ser infinitos.

Educar en miedo es anular el criterio del niño, es no dejarle opción, es no darle la oportunidad de que sean ellos mismos quienes sientan la necesidad de hacer las cosas y por tanto de ser responsables. Educar en miedo es anular la personalidad de los niños y que no sean capaces de tomar decisiones por ellos mismos.

El miedo, encarnado en amenazas y chantajes, no es beneficioso para la educación y el desarrollo de los niños. Desde la psicología se repite una y otra vez que el miedo no sirve para educar, sino que solo asusta para imponer reglas.

No obstante, provocar miedo se ha convertido en un medio usual que permite controlar fácilmente la conducta de los chicos. Así, el adulto cómodo o ignorante acude a esta estrategia para derrotar al niño, lo cual perjudica psicológicamente a su hijo, quien se convertirá en un adulto presa del terror.

Intentar educar desde el miedo consiste en anular el criterio del niño, sin dar opciones ni la posibilidad de que sientan por sí mismos la necesidad de hacer las cosas y, consecuentemente, de ser responsables.

Temor al mundo

Un pequeño educado de esta manera, temerá al mundo, a las personas y a las situaciones que deba atravesar en su vida. Presumiblemente, cuando crezca, esa criatura actuará obedeciendo al miedo, del cual será prisionero. Este miedo puede llegar a ser tan fuerte que no podrá tomar decisiones importantes.

El ánimo de controlar, someter o simplemente lograr que el menor acepte, modifique o desarrolle ciertas conductas y valores, lleva a los adultos a utilizar el arma del chantaje como método para sembrar el terror.

La generación de miedo ha sido uno de las herramientas más utilizadas en las familias y en la sociedad en general.

Provocar miedo para poder lograr que el individuo acepte, modifique o desarrolle ciertas conductas o valores se ha ido repitiendo a lo largo de la educación con los niños y, pese a una supuesta modernidad, hoy en día aún se utiliza esta herramienta como medio de educación.

Esto no solo pasa con los niños, también en la sociedad en general, en donde de forma sistematizada se utiliza el miedo para controlar masas de gente, pero a como suele suceder con los pequeños, una sociedad entera puede pasar de la sumisión a la rebelión por ya estar hastiado de tanto miedo que le han infundido.

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