Monseñor Álvarez: “El pueblo de Nicaragua ya perdió el miedo”

El prelado denunció que mientras un grupo de jóvenes arreglaba el campo deportivo para la actividad de Pentecostés, hubo grupos de motorizados lanzando morteros y mucha intimidación en toda la ciudad

A pesar del asedio, la población ha asistido masivamente a las diferentes actividades eclesiásticas. HOY/Luis Eduardo Martínez

Los recurrentes actos de represión en los templos católicos del país, a criterio del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, impiden encontrar un clima de paz, sin embargo consideró que “el pueblo nicaragüense ya perdió el miedo”.

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Después de presidir el festejo de Pentecostés Juvenil, este domingo 16 de junio en la ciudad de Matiguás, departamento de Matagalpa, monseñor Álvarez mencionó el asedio vivido por feligreses en las catedrales de Managua, León y Matagalpa.

Incluso, denunció el prelado, mientras un grupo de jóvenes arreglaba el campo deportivo para la actividad de Pentecostés Juvenil, en Matiguás, hubo grupos de motorizados lanzando morteros y “hubo mucha intimidación en toda la ciudad”.

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“Me parece que, en primer lugar, se trata de infundir el miedo en la población y, por supuesto, esto crea un ambiente de mucha tensión, de zozobra en la ciudadanía, entonces son definitivamente obstáculos demasiado fuertes que impiden buscar un clima de paz y de justicia, porque cuando se intenta buscarlo, suceden este tipo de situaciones que oscurecen todavía más el panorama”, refirió el obispo de Matagalpa.

A pesar del asedio, la población ha asistido masivamente a las diferentes actividades eclesiásticas. A la celebración de Pentecostés Juvenil acudieron aproximadamente 15 mil jóvenes.

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Es que estoy convencido de que el pueblo de Nicaragua ya perdió el miedo. Un pueblo con miedo es un pueblo paralizado; pero, en Nicaragua ya se perdió el miedo. La población, de una u otra manera, se manifiesta. Lo importante es que siempre se haga a través de las vías civilizadas y por supuesto, respetando a los demás”, dijo monseñor Álvarez.

Agregó que: “a pesar de las turbulencias y los embates contra la ciudadanía, el pueblo nicaragüense, el amor es una fuerza histórica invencible, de tal manera que no hay que ceder a las tentaciones del odio, de la desesperanza, del medio, porque eso sí nos podría sepultar. Hay que mantener viva la esperanza, vivo el amor y desde la libertad interior de cada nicaragüense vivir libremente”.

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