Dora María Téllez: “El Ministerio de Salud se ha transformado en un instrumento más de la represión de los Ortega”

A Téllez no le cabe duda que los presos políticos son víctimas de este aparato represivo, porque precisamente están en prisión por oponerse al régimen orteguista

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La intoxicación de los presos se conoció el miércoles pasado. HOY / Roberto Fonseca

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Para la exguerrillera y exministra de Salud, Dora María Téllez, el sistema de salud, después del 19 de abril del 2018, se convirtió en un instrumento más de la represión del régimen Ortega Murillo, por eso no duda que haya sido una acción dirigida y deliberada la intoxicación de dos presos políticos con pastillas, supuestamente para el dolor, que les dieron los médicos del sistema penitenciario.

“El Ministerio de Salud se ha transformado en un instrumento más de la represión de los Ortega Murillo. Están al nivel de la Policía, es un brazo represivo peligrosísimo, porque qué confianza podemos tener los nicaragüenses en un sistema de salud en el cual hay médicos que se han comportado como verdaderos criminales, en el caso de abril (de 2018), hay graves denuncias de algunos médicos en el Hospital Lenín Fonseca”, dijo la exministra de Salud.

A Téllez no le cabe duda que los presos políticos son víctimas de este aparato represivo, porque precisamente están en prisión por oponerse al régimen orteguista.

“En el caso de la cárcel, lo que hemos encontrado es que hay desidia, negligencia y una agresividad deliberada contra los presos políticos”, agregó la exguerrillera.

Los presos intoxicados fueron Carlos Alberto Vanegas, de 30 años, y José Luis Ortega, de 20 años.

Los funcionarios del sistema penitenciario nunca reportaron esta situación, sino que los familiares de estos presos políticos se dieron cuenta por medio de familiares de otros  detenidos que había recibido visita.

Ivania Álvarez, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco, dijo que los presos políticos solo han tenido acceso a atención médica confiable en casos extremos, como el de Ruth Matute, a quien le tuvieron que cambiar el marcapasos, lo cual era una intervención médica para el que el sistema médico no estaba capacitado.

Pero en el caso de Brenda Múñoz, de Diriá, quien padece cáncer, nunca fue atendida de manera adecuada. Actualmente Múñoz tiene casa por cárcel.

“No es nuevo en las cárceles de Nicaragua la falta de atención médica especializada, pero en el caso de los presos políticos ha sido más débil la atención, ya que ni siquiera tiene el acceso y las facilidades que tienen los reos comunes”, dijo Álvarez.

Álvarez contó que cuando el oficialismo dio a conocer fotos de presos políticos recibiendo atención médicas, días después los presos políticos denunciaron que en realidad policías se hicieron pasar por doctores, usando gabachas blancas, para hacerse fotos “recibiendo atención médica”, lo que para ella confirma que no se puede confiar en el sistema médico.
Desde que comenzaron las protestas contra el régimen de Ortega, más de 700 personas han sido detenidas por la Policía Orteguista (PO) y grupos paramilitares. La mayoría de los presos políticos son acusados de terrorismo, crimen organizado, narcotráfico, tenencia de armas de fuego, entre otros delitos.

Con el inició de un proceso de negociaciones entre representantes del régimen orteguista y sectores de la oposición, se ha logrado excarcelar 386 presos políticos, que han salido de la cárcel bajo condición de convivencia familiar la mayoría. Sin embargo, aún quedan más 180 presos políticos en la cárcel y casi a diario la cifra aumenta más, por nuevas detenciones de protestantes.

 

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