El espíritu de lucha de Byron Bonilla: El nicaragüense superó la discriminación hasta llegar a la élite del futbol costarricense

El seleccionado nacional pasó muchas dificultades para cumplir su sueño de convertirse en futbolista profesional

Byron Bonilla durante un entrenamiento de la Selección. HOY/ ROBERTO FONSECA

Byron Bonilla aprendió desde niño a decidir qué situaciones de la vida le afectan o cuáles no. Desde los 9 años se marchó a Costa Rica junto a mamá (Maribel Martínez) y su vida cambió: vecindario nuevo y cultura diferente a la fraternidad de su barrio en Granada.
Poco a poco aparecieron las burlas y discriminación por su origen nicaragüense en su nuevo entorno, que en vez se hundirlo lo revirtió para salir adelante.

“De niño me decían nica regalado, es la frase que más nos dicen a todos de forma despectiva. La verdad no le ponía atención, nunca me enfoqué en eso. No me agredieron físicamente, pero a veces las palabras duelen más que los golpes”, asegura Bonilla, quien con 25 años mira atrás y se da cuenta de las adversidades superadas llegando a la Selección de Futbol de Nicaragua en un buen momento y Deportivo Saprissa, que lo fichó hasta 2021, uno de los equipos más importantes del futbol costarricense y que todo niño tico sueña con formar parte de sus filas.

La discriminación es un tema que Bonilla conoce muy bien porque la padeció sin dejarse afectar. “Cada nicaragüense, y más si es pequeño, sufre mucho de discriminación. Creo que eso (la discriminación) es normal lamentablemente en todos lados, no se va acabar de la noche a la mañana. Yo no le puse importancia porque me iba a hacer daño más a mí, siempre lo pasé por alto y lo superé. Esa parte fue muy difícil”, indica el granadino que no guarda rencor. “Algunas de esas personas que se burlaban de mí después, con el tiempo, terminaron siendo amigos. Así es la vida”.

Maribel Martínez es la mamá de Byron y desde siempre luchó por sacarlo adelante trabajando en una comidería y fábrica para que no le faltara nada. “Un sueño personal que tengo es comprar una casa a mi mamá y la meta más grande dejarle un futuro formado a mis hijas Yerlin Fabiola Bonilla Campos (7) y Anneth María Bonilla González (4), que no pasen ni por la mitad de lo que nosotros pasamos, que sea más fácil, que sus dificultades sean mejores que las mías”.

Desde siempre la familia de Byron alquila casa en Costa Rica y espera terminar con eso aprovechando su oportunidad de jugar con el Deportivo Saprissa. Llega por dos años, pero un buen desempeño en cada torneo le podría permitir tener mejoras económicas. “Este es el primer paso (llegar al Saprissa), no tengo planeado nada. Tengo fe que en algún momento va a pasar, así tiene que ser Dios mediante. Hay que seguir trabajando bastante hasta tenerla, no me voy a rendir”.

Para Bonilla superar todas las adversidades y llegar hasta donde está no hubiera sido posible sin el apoyo de Guillermo Avendaño, su padrastro. “Él me ayudó mucho a salir adelante, se encargó de mí. Lo veo como un papá porque me crió. Él ayudó a mi mamá a salir delante, me mandó a traer a Nicaragua, ha velado por mí desde pequeño y entre los dos han luchado para sacarme adelante y estar donde estoy”.

Bonilla ríe y disfruta lo que tiene, pero tiene muchas metas por cumplir, está enfocado en luchar por cumplirlas de la misma forma en que superó la discriminación para llegar a la cima futbolística.

Gran amigo

A lo largo de su vida, Byron Bonilla tuvo mucha gente a su alrededor que le ayudó en el camino para cumplir su sueño. Kenneth Centeno Porras es uno de ellos, un amigo de infancia que lo ayudó con zapatos para jugar, ropa y comida. “Él murió hace dos años. Siempre me ayudó sin pedirle nada, como si sabía lo que necesitaba. Y una de las razones por las cuales fiché por Saprissa fue pensando que le hubiera gustado así porque era muy saprissista”.

...

Notas Relacionadas