Se gana la vida vendiendo dulces en mercados, parques y buses

Los centros de compras a los que más tiempo le dedica son el Oriental y Roberto Huembes.

Ofrece variedad de postres y precios oscilan entre los C$10 y C$20. HOY/ Perla Gutiérrez

HOY

Doña María del Carmen Torres, de 56 años, viaja todos los días desde Diriamba hasta los diferentes mercados de Managua para ofrecer distintos dulces y así ganarse el pan de cada día. Los centros de compras a los que más tiempo le dedica son el Oriental y Roberto Huembes.

Torres tiene más de 40 años de ser comerciante, al principio vendía de forma ambulante productos de plástico junto con su abuela y unas tías, luego optó por independizarse, decidió vender dulces por la fuerte demanda que tenían.

“Yo me podría quedar en un mercado más cercano a mi casa, pero no me gusta ser conformista, prefiero dedicarle un día de la semana a cada centro de compras, siento que a pesar de la crisis que atraviesa el país me va muy bien, al menos saco para mi comida diaria”, cuenta.

Amor al trabajo

La comerciante tiene sus proveedores de algunos tipos de dulces en cada mercado. HOY/ Perla Gutiérrez

La marchante también visita los departamentos de Masaya, Granada y Rivas, otras veces prefiere vender en parques y hasta en los buses.

“Yo me encargo de apoyar a mi esposo, hijos y nietos. Con la crisis saco al día entre 600 y 700 córdobas, pero antes me vendía el doble, sin embargo le doy gracias a Dios por cada una de sus bendiciones. Me siento satisfecha”, señala la vendedora.

Doña María recalca su profunda pasión por el trabajo. Se conoce los mercados de punta a punta y dice que el único día que se permite fallar es el domingo, pues lo dedica a ir a la iglesia.

“Soy fiel creyente de Dios, quienes han tenido la oportunidad de hablar conmigo saben que en mi corazón hay bondad, y eso se debe a que soy una mujer de fe, comparto mis bendiciones, por eso no me puedo quejar”, puntualiza.

Con mucha vitalidad
Doña María madruga todos los días para llegar a las 8:00 de la mañana al centro de compras que le corresponde recorrer.

Se marcha a su casa a las 4:00 de la tarde. Para ella ya es una costumbre viajar sin importar cuál sea el clima. Orar al levantarse, es lo que la llena de vitalidad.

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