La solución a sus radiadores

Pascual Antonio González tiene más de 40 años de trabajar en reparaciones, en el municipio de Diriamba

Don Pascual Antonio González al lado de su hijo y otros colaboradores de su negocio. Cada uno tiene en claro sus funciones. HOY/ MYNOR GARCÍA

HOY

Garantizar que su vehículo no sobrecaliente por fuga en el radiador, es lo que se plantea Pascual Antonio González, quien lleva más de cuarenta años laborando en la reparación de radiadores en el municipio de Diriamba.
Su taller se ubica en el barrio La Mascota, al costado oeste del mercado municipal, o por donde fue la estación del ferrocarril.

A sus 62 años, González ya casi no trabaja, porque las tantas enfermedades que padece se lo impide.
Su yerno Raúl Aguirre es quien se ha hecho cargo del negocio, pero también le apoya su hijo Jonathan y un joven llamado Pedro.

Estar al pendiente de las reparaciones de los radiadores y de los materiales que se requieren, es de lo que más se encarga ahora Pascual, pero confiesa que de vez en cuando para no perder la costumbre se lanza su “rumbito”.
A la edad de 12 años aprendió a reparar radiadores, pero dejó de hacerlo a los 17 y continuó a los 25. Su tío Alejandro González, alias el Pollito, fue quien le enseñó el oficio.

“Yo la verdad es que poco trabajo, porque tengo a mi personal, pero también por mi edad y porque estoy enfermo”, dijo González, quien también es amante del futbol.

Asimismo, comentó que “prácticamente administro el negocio, pero también superviso que el trabajo quede bien, porque aquí viene gente de Masaya y de todo Carazo y no me gusta quedar mal con mis clientes. Nosotros somos responsables y respondemos por cualquier trabajo”, dijo.

En Diriamba, hay solamente dos talleres de reparación de radiadores. El otro queda en el barrio El Cementerio.

PRECIOS

El establecimiento de este señor abre todos los días de 7:00 de la mañana a 5:00 de la tarde. Los precios son asequibles. HOY/ Mynor García

Con la situación sociopolítica que se vive en el país, la clientela, según González, ha bajado, pero siempre le llegan sus trabajitos.

“Usted sabe que los vehículos siempre andan trabajando en la calle y cuando se les friega el radiador vienen a parar a aquí”, compartió.

Soldadura de estaño y aluminio es lo que se hace en el taller del hombre de pronunciadas canas y baja estatura. En vehículos livianos, la reparación de radiadores o baqueteo (limpieza) en el taller de don Pascual cuesta 300 córdobas y en vehículos pesados 600 y hasta 1,500 córdobas.

“Los tanques de combustible de cualquier vehículo y que tienen alguna fuga , aquí también los reparamos”, dice don Pascual.

Ganas de salir adelante
En los años ochenta, este personaje habitante del barrio La Libertad trabajó para una empresa estatal y, como jubilado, sobrevive también de su pensión. A cada uno de sus tres hijos, les heredó una vivienda.

A pesar de ser diabético y sufrir de trombosis, señala que se siente bien de salud y con grandes deseos de seguir trabajando. Su establecimiento abre todos los días de 7:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.

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