La familia Pacheco de Carazo, lo perdió todo, ahora Roberto está preso, sus hijos en el exilio y la nuera sin trabajo

El exmilitar y taxista, según sus familiares, se encuentra enfermo de los riñones y sufre problemas de circulación en la sangre

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Maritza del Socorro Cortez y la exoficial Sobeyda Vanesa Cruz Reyes. HOY / Mynor García

HOY / Carazo

El próximo 10 de julio, Roberto Mauricio Pacheco Vanegas, de 60 años, cumplirá un año de estar preso en el Sistema Penitenciario de Tipitapa, cárcel conocida como La Modelo. Antes estuvo retenido en la estación policial de Jinotepe y en el viejo Chipote, Managua.

Tras haber participado en las protestas cívicas, fue acusado por posesión ilegal de armas de fuego y municiones y se le condenó a un año de cárcel.

En el allanamiento ilegal que la Policía ejecutó en su vivienda, según la acusación de la Fiscalía, encontraron dos mochilas tipo militar, un mortero y seis bombas artesanales. También se le decomisó un pasamontaña y unas chachas que eran de su nuera, la exoficial Sobeyda Vanesa Cruz Reyes.

A Mauricio lo conocen como Pachecón, apodo que le pusieron por su tamaño. Es retirado del Ejército y se dedicaba a taxear en su vehículo. La concesión que tenía asignada se la suspendieron, según su esposa Maritza del Socorro Cortez.

El exmilitar y taxista, según sus familiares, se encuentra enfermo de los riñones y sufre problemas de circulación en la sangre. Por eso necesita administrarse un tipo de medicamento para combatir la enfermedad.

Doña Maritza confiesa que su esposo es sandinista, pero no orteguista, ni chayista, porque no está de acuerdo con las injusticias que se comete contra un gran sector del pueblo nicaragüense que exige un cambio de gobierno.

Tras el asedio policial, amenazas y persecución de las turbas y fanáticos orteguistas, los hijos de doña Maritza y de don Roberto, el 8 de julio pasado con el desmantelamiento de los tranques y masacre en la región, tuvieron que abandonar la vivienda. Se trata de Ariel Antonio, de 28 años, e Ingrid del Carmen Pacheco, de 24 años.

Agregó que desconoce dónde se encuentran sus hijos y que no se ha comunicado con ellos, pero presume que estén exiliados en Costa Rica.

Mientras que Sobeyda Cruz, esposa de Ariel, señaló que la Policía le dio de baja, porque supuestamente vivía con un tranquero. Ella trabajó durante 13 años en la institución policial, se desempeñaba como jefa de sector en el municipio de Santa Teresa y tenía el rango de inspectora.

Contó que el 3 de septiembre de 2018, fue notificada verbalmente por el jefe departamental, el comisionado Mayor Pedro Rodríguez Argueta para que entregara su arma de reglamento y uniformes y que el 20 de septiembre en Plaza El Sol, le confirmaron su despido.

“Eso significa que no soy confiable para la institución policial”, dijo Cruz.

Con los tranques y el desmantelamiento de los mismos, señaló que se mantuvo resguardada en la estación policial y que anduvo patrullando. Aseguró que las chachas y pasamontaña que le encontraron a su suegro, eran las que ocupaba en su trabajo. Su despido considera que fue arbitrario.

“Cuando vino el jefe de Auxilio Judicial aquí (comisionado Ángel Bonilla), él y todos los compañeros que entraron a allanar la casa, sabían que yo era policía y que iban a hallar cosas de la policía; hallaron mis uniformes, porque yo aquí vivía”, contó Ruiz.

El lema de la Policía que dice Honor, seguridad y servicio para Sobeyda, esos valores ya no se cumplen. Si existe un cambio de gobierno, ella espera que sea reintegrada a sus labores.

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