Celdas como tumbas para varios reos

Tres reos murieron en sus celdas preventivas de la Policía el año pasado y este año, otros tres en penales. Sus parientes no creen la versión oficial

En el Penitenciario Puertas de la Esperanza, de la ciudad de Estelí, callan sobre la muerte de tres reos ocurridas en este año. HOY/W. Aragón R.

Dos patrones se repiten en la muerte de poco más de diez presos en celdas preventivas y del sistema penal del país: infarto y suicidios. Al finalizar el mes de abril reciente, la Policía de Chinandega se vio obligada a rectificar una versión que había dado sobre las causas que acabaron con la vida del reo Rudy Alfonso Turcios García, de 37 años, muerto en sus celdas preventivas.

La Policía dijo inicialmente que el detenido había muerto por trastornos ligados al alcohol. La familia, especialmente, la madre del reo, nunca lo creyó y cinco días después de su muerte, el 08 de mayo, admitieron que el hombre había muerto tras una paliza recibida en cautiverio.

Una comunicación oficial de la misma Policía de Chinandega dijo que tres reos, que estaban con Rudy Alfonso, lo golpearon hasta matarlo. “¿Dónde estaban los policías en ese momento?”, se pregunta todavía la madre del muerto, Martha Lidia Turcios, desde su humilde casa de la colonia Julio César Tinoco, al norte de esa ciudad.

La misma pregunta se hace el defensor de derechos humanos, Pablo Cuevas, quien se adelanta a señalar que las autoridades tanto de la Policía como del Sistema Penitenciario Nacional (SPN) son responsables de las vidas de las personas que tienen en sus celdas.

Cuevas dice que las autoridades parecen olvidar que estas personas son privadas de libertad, pero el resto de sus derechos están vigentes y que el Estado debe garantizarlos. “Principalmente, el derecho a la vida”, asegura.

Mala frecuencia

Cuestionadas muertes vienen ocurriendo en celdas tanto del SPN como en las preventivas de la Policía.  Aunque las autoridades han brindado explicaciones sobre ellas, las familias no aceptan las versiones oficiales y en el tiempo, los reclamos persisten.

El 2018 y 2019 son los años que presentan más casos de este tipo. El año pasado en dos de tres muertes, la Policía dijo que ocurrieron por suicidio. Más delicado aún, es que las víctimas —según versión oficial— se quitaron la vida utilizando sus mismas ropas y colgándose de los barrotes.

Y en lo que va del año, llama la atención que tres de cuatro muertes ocurrieron —según la versión oficial— por infarto y otras enfermedades en cárceles del SPN de Estelí y una por mano criminal en una preventiva en Chinandega.

Los ahorcados

El 13 de noviembre del año pasado, la Policía en Managua a través de la nota de prensa número 119-2018 dio a conocer el suicidio del detenido Carlos Manuel Blandón López, de 29 años, en una de las celdas preventivas de la unidad municipal de la Policía en Waslala, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte.

La nota de pocos párrafos explicaba que presuntamente el detenido se colgó con una licra del techo de la celda. No dio más detalles. “No estamos de acuerdo con lo que dijeron. Eso no fue así”, dijo un pariente de Blandón López, quien pidió hablar sin ser identificado.

Siete meses antes de la muerte de Blandón López, una familia de Matagalpa había pasado por algo parecido. La víctima fue un joven de tan solo 18 años, Kevin Pineda Herrera.  El patrón de muerte fue el mismo de Blandón López: se ahorcó en su celda con una prenda de ropa de su misma propiedad. En lo otro que también se asimilaban es que la familia tampoco admitió la versión policial y todavía creen que la muerte de su pariente no está clara.

La poca explicación que las autoridades dan sobre estos casos no convencen a los familiares que pese al tiempo esperan aclaraciones. Los parientes de Kevin siguen esperando justicia.   Hoy/Archivo
La poca explicación que las autoridades dan sobre estos casos no convencen a los familiares que pese al tiempo esperan aclaraciones. Los parientes de Kevin siguen esperando justicia. Hoy/Archivo

Según la versión de la Policía, Pineda Herrera se habría ahorcado con el elástico de su calzoncillo y cuando lo encontraron ya estaba “en estado agonizante”, por lo que lo trasladaron al Hospitalito de Matiguás donde falleció.

En un comunicado policial, la autoridad refirió que Pineda Herrera fue detenido por agresiones contra varias personas y que al momento de ser detenido estaba tomado. “El sujeto fue detenido en estado de ebriedad, se le ocupó cuchillo, posee antecedentes de robo con violencia, robo con fuerza y lesiones”, afirmó la Policía.

La familia de la víctima dijo en su velorio que el muchacho recién había llegado al país, que desconocían los supuestos antecedentes y que nadie de los testigos de la detención lo vio con un cuchillo.

El caso Ponce

Uno podría pensar que casos como los de Blandón López y Pineda Herrera podrían ser propios de delegaciones alejadas, pero hace cuatro años en las celdas de Auxilio Judicial, en Managua, en el viejo Chipote también ocurrió algo parecido.

La familia de Francisco Javier Ponce Sanarrusia, de 32 años, sigue esperando justicia por su muerte. Cuando ocurrió, en mayo de 2015, la Policía primero negó que lo tenían detenido y después dieron a conocer que el hombre se había ahorcado. Por supuesto, la familia se declaró indignada con la institución por su muerte.

La Policía armó por entonces una conferencia de prensa en la que se auxilió de Medicina Legal y varios peritos para explicar que ellos nada tenían que ver con la muerte de Ponce y que el único responsable de su final era él mismo. En vez de calmar a la familia, la comparecencia los molestó más y no fue posible quitarles la idea que en la muerte de Ponce hubo mano criminal.

“El problema de esta autoridad (la Policía) es que siempre miente y permite que las familias terminen convencidas de que todo es contrario a lo que dicen”, explica Cuevas. El abogado dijo que en años pasados, tanto la Policía como funcionarios de los penales recibieron talleres de derechos humanos para evitar prácticas reñidas con la ley.

La Policía de Chinandega  admitió que hubo mano criminal en la muerte del reo Rudy Alfonso Turcios, en una celda preventiva.  Culpó a otros reos. HOY /Archivo
La Policía de Chinandega admitió que hubo mano criminal en la muerte del reo Rudy Alfonso Turcios, en una celda preventiva. Culpó a otros reos. HOY /Archivo

“Esta institución (la Policía) hace mal las cosas y olvida que una persona, aunque esté detenida o sentenciada, tiene derecho y hay que respetarlos”, señala Cuevas. El defensor de derechos humanos asegura que hay acciones en las autoridades en las que parecen más estar encubriendo delitos de sus agentes y con eso afectan a una institución del Estado.

Tres muertes repentinas en Estelí

Las autoridades del Sistema Penitenciario Regional Puertas de La Esperanza, de la ciudad de Estelí, se niegan a brindar una explicación a los familiares de las negligencias que hubo en la muerte del reo Gueber Montoya Jacobo, de 22 años, quien el 28 de abril pasado falleciera en ese centro penal.

El joven de Puerto Cabezas, Gueber Montoya Jacobo, se convirtió en el reo número tres en fallecer en lo que va de este año en ese Centro Penal, donde cumplía una condena de siete años de prisión por el supuesto delito de lesiones graves. De acuerdo con fuentes extraoficiales, Montoya comenzó a sentirse mal dentro del penal, producto de un infarto y fue atendido horas después en la clínica de ese centro.

Cuando vieron que comenzó a sangrar por los oídos y nariz fue que lo llevaron al hospital de la ciudad de Estelí, donde llegó sin signos vitales, según un médico. La familia se queja porque no se le brindó la atención a tiempo.

Extraño suicidio

Antes, el 19 de marzo, falleció el reo también esteliano Luis Enrique Arauz Romero, de 43 años, quien cumplía una pena de 15 años de prisión, tras ser encontrado culpable de un delito de violación. La familia dice que las autoridades les informaron que murió a consecuencia de ahorcamiento en una de las celdas en que permanecía recluido en Puertas de La Esperanza, de Estelí.

Trece días antes, el también reo Luis Alfonso García Herrera, de 31 años, originario del municipio de Murra, zona del departamento de Nueva Segovia, fue dado por muerto a causa de problemas respiratorios. Los familiares de García Herrera fueron informados de que su muerte ocurrió cuando era trasladado con supuestos síntomas de infarto.

El Instituto de Medicina Legal dijo que el reo Rudy Alfonso Turcios murió de una golpiza. El informe contradijo la versión de la Policía. de Chinandega. HOY/Cortesía
El Instituto de Medicina Legal dijo que el reo Rudy Alfonso Turcios murió de una golpiza. El informe contradijo la versión de la Policía. de Chinandega. HOY/Cortesía

Hay delitos

Hasta ahora, las autoridades de Puertas de La Esperanza han dicho poco a los familiares de estos reos fallecidos. A criterio de los abogados de las víctimas, hay negligencias en la atención a estos casos, en los que se pudieron salvar vidas.

“Decimos que hay negligencia, porque existe una sobrepoblación de internos en ese centro penal, incluso con muchos reos que ya cumplieron sus penas, y las autoridades penitenciarias no dan respuesta a las quejas de enfermedades crónicas, como los casos de tuberculosis, infecciones de la sangre y piel, problemas de diabetes, presión arterial y otros hasta con afectaciones cardiovasculares que son ignoradas y que deberían ser tratadas a tiempo para salvarles sus vidas”, expuso uno de los abogados de los ya fallecidos.

Quisimos conocer la versión oficial de estos casos, pero las autoridades se limitaron a decir que “los familiares ya recibieron la información requerida para cada expediente”.

“Los familiares de los tres reos fallecidos han estado pidiendo explicaciones a las autoridades de este centro penal, pero estos han callado y más bien han recibido amenazas de llevarlos a prisión”, contradijo otro de los abogados de los fallecidos. “Los familiares quieren saber la verdad”, dijo el abogado, que omitió su nombre por temor a represalias.

 

 

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