Carlos Marcelo: el niño con el corazón a la derecha que necesita de tu apoyo

El padecimiento que tiene Marcelo es congénito y no tiene cura. La única esperanza de vida para Marcelo es una operación que cuesta 40 mil dólares en las Islas Caimán.

Carlos Marcelo tiene prácticamente la mitad de un corazón en funcionamiento. HOY/Foto: Óscar Navarrete

HOY

El lloro de Carlos Marcelo al nacer tranquilizó el corazón de su madre, Marcela Loasiga que en todo el período de gestación rogó a Dios que su primogénito viniera sano al mundo. El parto se realizó un 13 de septiembre del 2018 a las 3:30 de la tarde, en el Hospital Monte España.

Tras realizar la revisión de rutina en el cuerpecito del bebé los médicos se convencieron de que todo estaba bien, ‘niño con todas sus extremidades, respira naturalmente, con buenos reflejos, buen peso’, en definitiva, los padres solo tenían que esperar 24 horas para regresar al hogar.

Los padres de Marcelo aprovechan cada momento a su lado. HOY/Foto: Óscar Navarrete.

El 14 de septiembre llegó la hora del último chequeo para por fin dar de alta a Carlos Marcelo y su madre. Cuando la pediatra quiso escuchar las palpitaciones del niño frunció la frente y respiró profundo, “escucho un soplo”, dijo asustada, “tendrán que venir el lunes 16 (de marzo) al área de cardiología porque hoy es feriado, no hay nadie”.

Por la indicación, a los jóvenes padres les pareció que algo estaba mal en el bebé y efectivamente, en cardiología la confirmación del problema les destrozó los nervios.

El único deseo de la familia Acevedo es poder ver a Marcelo sano. HOY/Foto: Óscar Navarrete

“No hay nada que hacer en Marcelito. Nació con dextrocardia, tiene el corazón al lado derecho. Pero eso no es lo peor, sino que su órgano no terminó de formarse. Aprovechen el tiempo que Dios le dé de vida. Eso sí, sigan trayéndolo a las citas”, les dijo el médico.

Desde ese instante la vida de Marcela y su esposo, Juan Acevedo, cambió por completo. Comprendieron que se les acababa el tiempo para salvar al pequeño y empezaron a buscar posibles soluciones, la primer decisión que tomaron fue cambiarse de hospital.

La higiene, la buena alimentación y un ambiente de tranquilidad mantienen al niño a salvo. Sus padres, en lo que pueden, intentan darle tranquilidad. HOY/Foto: Óscar Navarrete

“Nos pareció mejor, necesitábamos esperanzas, como yo estaba asegurada por mi trabajo, aún me cubría cambiarme al Hospital Militar, conocimos a un médico que ofrecía consultas privadas y también trabajaba en La Mascota. Nos habló de un hospital en las Islas Caimán, nos contactamos pero nos desanimamos cuando nos dijeron que la operación que requería el niño costaba 40 mil dólares”, contó Marcela entre lágrimas.

No lograron la meta

HOY/Foto: Cortesía

La lucha por una rebaja dio resultado semanas después, la junta directiva del hospital en las Islas Caimán, consideró el caso de Marcelo, la pobreza de la familia y acordaron que dejarían la operación en 29 mil dólares.

“Tampoco teníamos ese dinero. Empezamos a hacer colectas, hacer actividades, bailongos, fuimos a algunos medios de comunicación pero no logramos llegar a la meta. A penas recogimos cinco mil dólares”, comentó Juan Acevedo, padre de Marcelo.

Pese a que no recogieron el dinero, los padres desesperadamente tocaron más puertas, contactaron a más personas, escribieron a fundaciones en todos los países, pero solo en Colombia, en la Fundación Cardioinfantil lograron apoyo.

HOY/Foto: Óscar Navarrete

 

“Con el dinero que habíamos recogido y la ayuda del INSS, viajamos a Bogotá cuando el niño tenía seis meses, fue el 12 de marzo, el 13 ya estaban realizándole exámenes, el 14 le hicieron un cateterismo y eso bastó para que el bebé dejara de respira. Lo entubaron pero resistió. Ese día también descubrieron que el niño tiene el hígado en el centro del estómago y nació sin vazo”, relató Marcela.

Una semana después del cateterismo los cardiólogos resolvieron intervendrían al bebé a corazón abierto, pero horas antes del procedimiento lo cancelaron por el riesgo que significaba.

“Tenemos cita en junio. No lo tocaron en marzo porque dijeron que lo dejarían crecer, estaba muy débil. Ya Dios sabe, iremos si el INSS nos aprueba el presupuesto de viaje, porque a pesar de que no trabajamos pagamos con ayuda de toda la familia, un seguro facultativo para el bebé. Estamos a la voluntad de Dios, el niño está en las manos de Dios”, concluye la madre.

No tiene cura

Según los padres de Marcelo, los médicos advirtieron que aunque al pequeño se le hiciera una operación que resultara un éxito. El niño jamás tendrá una vida normal, será un cardiópata de por vida que necesitará cuidados especiales.

HOY/Infografía: Luis González

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