Mujer pide que la salven de femicidio

21 asesinatos al finalizar abril, 1 al iniciar mayo y la Policía le responde a denunciante que "ellos no se meten con bolos"

El femicidio destruye el corazón de una familia. El resultado: hijos sin madres y madres sin hijas. HOY/ Archivo

Si uno lee que 21 mujeres han muerto de forma violenta en manos de sus parejas o exparejas, y 25 de ellas se han salvado de milagro y escucha las declaraciones de Atanasia Flores, no hay manera de evitar que “los pelos se pongan de punta”.

La mujer de 39 años dice tener la certeza de que su exmarido no va a descansar hasta matarla. Ahora asegura estar más resignada a su destino porque un policía le dijo que “ellos no se meten con bolos”, cuando denunció que su expareja la sentenció “ a que solo muerta se libraría de él”.  “Me dijo que si no era de él, no sería de nadie”, señala Flores en su humilde vivienda de Palacagüina. “Si la Policía dice que no hace nada, pues yo ya estoy lista, ese hombre me va a matar”, comenta preocupada.

Solo las ven morir

La historia de Flores es muy parecida a la de muchas mujeres que en Nicaragua las autoridades solo parecieran apilar en una conmovedora estadística de mujeres muertas cada año: se separaron por violencia, los denunciaron y ellos no cesaron el acoso hasta que un día llegaron decididos a arrebatarles la vida. Y las mataron.

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Eveling Flores Mayorga, enlace nacional de la Red de Mujeres Contra la Violencia, culpa al Estado y a sus funcionarios de esas muertes. “Siempre se pudo hacer algo y nunca lo hicieron”, dice al hablar de las asesinadas, 21 hasta el mes de abril.

Mayo ya se apuntó un femicidio, el de Zeneydi Espinoza Morales, de 24 años, a quien su pareja le disparó con una escopeta al cuello matándola mientras dormía la noche del pasado jueves 02, en una vivienda que compartían en Las Banderas de Pocosí, San Carlos, en la frontera con Costa Rica. Flores Mayorga no reacciona sorprendida cuando oye lo que Atanasia dice sobre el Policía a donde ella acudió para evitar que le hagan daño. “Deberían renunciar a sus cargos porque no sirven para nada”, agrega molesta.

Atanasia Flores, denunció a su ex pareja ante autoridades policiales. La respuesta no fue lo que ella esperaba. HOY/Jacdiel Rivera
Atanasia Flores, denunció a su ex pareja ante autoridades policiales. La respuesta no fue lo que ella esperaba. HOY/Jacdiel Rivera

Atanasia asegura que se separó de su pareja hace un año, porque le daba mala vida. Pero que él no se aleja, todo lo contrario, la sigue y no hay día que no la llame solo para amenazarla. “Yo no aguanto esto, ese hombre me sale en los caminos acosando, yo no quiero nada con él, tengo más de un año que me separé porque me daba maltrato, maltrato sicológico también”, aseguró la denunciante.

La plaga

La violencia contra la mujer es como una plaga en el país, aseguran los activistas que trabajan para erradicar la práctica. Consideran que por un lado hay una odiosa cultura machista, que se agrava con la poca importancia que las autoridades del Estado le dan al tema de la violencia de género. Desde el año 2012, las estadísticas solo aumentan en vez de disminuir.

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Ese año, según las organizaciones, 70 mujeres fallecieron en manos de quienes debieron cuidarlas y quererlas. En vez de eso, las atacaron con odio hasta matarlas. Al año siguiente, fueron 64 las fallecidas. Seis menos debería ser un motivo para alegrarse, pero las organizaciones recuerdan que no son simples números en una estadística, cada una es una madre, una hija, una hermana y toda una familia sufre.

En el año 2014, la cantidad de mujeres asesinadas volvió a 70, 49 en 2015 y 51 en 2017. En 2018 la violencia machista privó la vida de 61 mujeres.  Hay que destacar que desde el año pasado la violencia contra ellas no solo ha aumentado en casos, sino en crueldad. Los estudios de las organizaciones que trabajan el tema, advierten de un mayor uso de armas letales contra ellas. Para explicarlo, basta saber que de los femicidios registrados el año pasado, en 22 el atacante usó machete o cuchillo y en 15 armas de fuego.

Armas blancas, armas de fuego y golpes han causado la muerte de más de 400 mujeres desde el año 2012. HOY/Archivo
Armas blancas, armas de fuego y golpes han causado la muerte de más de 400 mujeres desde el año 2012. HOY/Archivo

Criminales andan sueltos

De las 61 mujeres asesinadas el año pasado, 14 fueron primero violadas por su agresor. Un alto porcentaje de esos crímenes está impune aún porque las autoridades no dan con los criminales.

Visto así, la Policía de Nicaragua aparece aplazada también en la efectividad para resolver los crímenes de violencia contra las mujeres, igual que no ha podido resolver un buen porcentaje de homicidios y asesinatos ocurridos principalmente en zonas alejadas del país, como Jinotega, donde de más de 20 asesinatos acontecidos en lo que va del año en El Cuá, Wiwilí y San José de Bocay, tan solo cinco han sido resueltos.

“Hay una falta de compromiso, no existe un deseo de hacer bien su trabajo y atacar un problema serio como es la violencia contra la mujer, por eso hay impunidad”, explica Eveling Flores Mayorga.
Flores Mayorga dice que la ineficacia policial no es de ahora, ha sido sistemática desde que la institución decidió acabar con las oficinas especializadas para atender la violencia contra la mujer y las adolescentes, como lo eran las Comisarías de la Mujer.

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“Es que es desde entonces que esa atención, ese interés, viene en picada”, asegura Flores Mayorga. “Queda claro aquí con estos números, con los números de años pasados, con lo que dicen las víctimas de violencia, que el Estado no está cumpliendo su rol”, denunció la activista.

Sarybel Abad Urcuyo, víctima de femicidio en 2018. HOY/Cortesía
Sarybel Abad Urcuyo, víctima de femicidio en 2018. HOY/Cortesía
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La denuncia hecha por Atanasia en la Policía de Palacagüina debió movilizar a una patrulla y la captura inmediata del agresor. Pero no, el oficial le dio a entender que su vida no era importante para la institución. ¿Y si la denuncia hubiese sido jóvenes con banderas cantando el Himno Nacional en una parque?

Flores Mayorga cree que la respuesta habría sido otra. “Ese es el problema, esta Policía tiene otras prioridades”, asegura. La mujer de Palacagüina dijo que ella llamaba a las “autoridades correspondientes para que le ayuden en su caso, porque no quiere ser asesinada”. Flores Mayorga dice que el llamado es grave, aunque considera que lo más grave fue la respuesta policial. “Es inaceptable la falta de atención a la mujer víctima”, dice.

Atanasia dijo en su denuncia que su expareja “anda con un cuchillo en la mano y ella teme aparecer muerta en los caminos”. La activista advierte que la Policía pareciera tener en estos momentos otras funciones. Está más dedicada a evitar las manifestaciones cívicas que atacar el crimen que es, según la ley, la razón de ser de la institución.

Hizo un llamado a que se rectifique, que se busque como salvar a Atanasia y se le dé valor a la denuncia de las mujeres, porque las estadísticas siguen aumentando. “La violencia te da números, pero no son todos, hay denuncias que no se hacen por lo que si hablamos de tantas mujeres asesinadas, hay que sumar los subregistros”, dijo.

 

 

 

 

 

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