Mansiones de Raquel Alatorre, la “reina de las vans”, están en el abandono

Este es un extracto de un reportaje publicado por el medio mexicano El Diario de Yucatán, sobre las casas abandonadas de la "Reina del trasiego de drogas en Centroamérica", quien fue capturada en Nicaragua en el llamado Caso Televisa.

Alatorre cuando pidió a un juez que la enviaran a México porque ya no soportaba estar detenida en el Chipote. HOY/Archivo

A siete años de la detención de la considerada “La reina del trasiego de drogas en Centroamérica”, las propiedades que adquirió durante su estancia en Yucatán permanecen cerradas, en el abandono.

Juana Raquel Alvarado Torres, alias Raquel Alatorre Correa, eligió a Mérida como centro de operaciones, a partir de 2010, e invirtió decenas de millones de pesos, a saber, según los últimos reportes de las autoridades, en 13 posesiones, residencias, terrenos e incluso una hacienda en fraccionamientos de la capital yucateca y en el municipio de Kanasín.

El 20 de agosto de 2012 Juana Raquel y otras 17 personas mexicanas fueron detenidas en Nicaragua cuando a bordo de camionetas o vans con falsos logotipos de Televisa se les decomisaron 9.2 millones de dólares que no pudieron acreditar legalmente. La policía del país centroamericano los acusó de lavado de dinero, crimen organizado y transporte o tráfico internacional de drogas.

Tres meses más tarde, el 29 de noviembre de 2012, la Procuraduría General de la República (PGR) emitió una orden de aprehensión contra Jesús Alvarado Aguilar, padre de Raquel Alatorre Correa o Juana Raquel Alvarado Torres, porque presuntamente era el verdadero líder de la banda, que a la fecha, a pesar de las últimas investigaciones policíacas, aún no se determina con claridad a qué célula o cártel perteneció la agrupación de la también conocida como “La reina de las vans”.

La conjetura de que Alvarado Aguilar era en realidad la cabeza del grupo que en Yucatán dirigía Juana Raquel es porque las indagaciones condujeron a identificarlo como el titular de más de una decena de cuentas bancarias que suman casi 70 millones de pesos (más de 3 millones y medio de dólares), 400 mil pesos en efectivo (21 mil dólares) y más de 20 mil dólares. Además, se le adjudicaron siete inmuebles y automóviles, joyas y relojes de alto valor, y centenarios lingotes de oro que guardaba en Quintana Roo.

La maleza cubre una de las casas que pertenecían a la famosa líder. HOY/Tomada de El Diario de Yucatán

¿A qué cártel?

No se logró precisar a qué banda pertenecía Alatorre, pero hay solo sospechas de que serían parte del grupo Los Charros, una división de La Familia Michoacana, que se sabe opera en Centroamérica para el trasiego de droga de Costa Rica a México. Otros indicios los relacionan con el poderoso Cártel del Golfo o a Los Zetas.

Sentenciada inicialmente a una condena de 30 años de prisión y presa en Managua, Juana Raquel y los integrantes de su banda recibieron el beneficio de una reducción de las condenas a 18 y 17 años, y fueron extraditados a diversos centros de rehabilitación de México.

El 23 de diciembre de 2013, Juana Raquel Alatorre Correa, nombre que aparece en un primer pasaporte, fue recluida en un penal federal femenil en Nayarit, México.

Raquel Alatorre antes de entrar a una de las audiencias que enfrentó en nuestro país por el llamado Caso Televisa. HOY/Archivo

“Dama de sociedad”

A un lustro y dos años de la detención de Alatorre y el cateo que realizaron agentes de la Policía Federal a los inmuebles y propiedades que le atribuyeron a la presunta narcotraficante, hoy los predios permanecen prácticamente en el olvido, con huellas del paso del tiempo y sin ninguna vigilancia oficial visible.

En una de sus “guaridas” las plantas ya cubren totalmente las rejas frontales de la casa. Otro ejemplo es la hacienda “Chan Xunaan” (topónimo maya que significa “Dama de sociedad”) con una extensión de 24 hectáreas, en Teya, comisaría de Mérida, donde según los vecinos, Raquel Alatorre acostumbraba realizar fiestas.

En Cancún

Además de las 13 propiedades que las autoridades ubicaron en Yucatán, hay en otros sitios. En Cancún, Quintana Roo, considerado territorio Zeta, de los años 2012 a 2013 la Policía Federal aseguró una propiedad a nombre de Jesús Alvarado Aguilar, padre de Juana Raquel Alvarado Torres, valuada en más de 20 millones de pesos (un poco más de un millón de dólares).

Hasta ahora se desconoce qué pasará con las residencias incautadas, que se deterioran por el abandono.

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