27 asesinatos en tres municipios de Jinotega, tierra de nadie

Wiwilí, El Cuá y San José de Bocay vive clima de violencia desde abril pasado que paramilitares gobiernan sus calles y comunidades

Ondea a media asta la bandera nacional y un lazo negro cubre el escudo municipal en la fachada de la Alcaldía de Wiwilí, Jinotega.  Dos funcionarios de esa institución han sido asesinados y un empleado de la comuna afirma que las señales de luto seguirán, porque en este municipio “siguen matando a la gente”.

“Nunca se sabe quién mata”, agrega el funcionario. La Alcaldía de Wiwilí está llena de pobladores que han llegado de distintos lugares a realizar trámites diversos.  En el corredor frontal, Jasmina García Rodríguez, acompañada por su hijo de 4 años, espera que la atiendan. Viste playera blanca con una foto de ella y su esposo Néstor Uriel Aráuz Moncada, en cuya parte superior, en letras fucsia, lleva la frase “Amor mío, te extrañaré muchísimo”.

En la Alcaldía de Wiwilí, departamento de Jinotega, guardan luto por las personas asesinadas en ese territorio. Hoy/Luis E. Martínez
En la Alcaldía de Wiwilí, departamento de Jinotega, guardan luto por las personas asesinadas en ese territorio. Hoy/Luis E. Martínez

Aráuz, un líder comunitario opositor al régimen de Daniel Ortega, era el director de Servicios Municipales de la Alcaldía y lo mataron a balazos la noche del 21 de febrero, cuando iba hacia su casa en la comunidad Maleconcito, a unos diez kilómetros de Wiwilí.

Aráuz es una de las 27 personas asesinadas en solo el primer trimestre de 2019, el más violento de los últimos años en el departamento de Jinotega, ya que duplica la media mensual acumulada entre 2014 y 2017 en ese territorio donde hace dos años, según los anuarios de la Policía, había cinco crímenes de origen homicida por mes. Entonces apenas había cuatro policías por cada cien kilómetros cuadrados en ese territorio.

Esconden cifras

Las estadísticas oficiales de 2019 excluyen casos ocurridos en circunstancias distintas como las muertes del soldado William Alfredo Aguilar Gómez, un supuesto delincuente llamado Juan López Guillén y una mujer sin identificar, abatidos durante un “enfrentamiento” el 11 de febrero en el municipio de San José de Bocay.

Tampoco refleja hallazgos de cuerpos que tenían golpes y que preliminarmente la Policía calificó como “muertes accidentales” por supuestas caídas. De los casos ocurridos este año en el departamento, el 85 por ciento ha sucedido en Wiwilí, El Cuá y San José de Bocay, territorios que formaron parte del llamado Corredor de la Contra, por ser escenarios importantes en la guerra de los ochenta y que en la categoría de municipios son de los más jóvenes del país, los dos primeros creados en 1989 y el último en 2002.

Un hermano y un cuñado de Leonor Pauth Rugama fueron asesinados este año en la comunidad Frank Tijerino, en El Cuá, Jinotega. Hoy/Luis E. Martínez
Un hermano y un cuñado de Leonor Pauth Rugama fueron asesinados este año en la comunidad Frank Tijerino, en El Cuá, Jinotega. Hoy/Luis E. Martínez

Después de las elecciones municipales de 2017: El Cuá y Wiwilí, que gobernaba el Frente Sandinista, pasaron a ser dirigidos por Ciudadanos por la Libertad (CxL) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), respectivamente. En tanto, San José de Bocay, que gobernaba CxL, ahora está en manos del oficialismo. En los tres municipios, pobladores y autoridades locales expresan su preocupación, porque los homicidios van en aumento.

Hilo de sangre llega a paramilitares

En estos municipios los paramilitares se mueven libremente. Pobladores señalan que la violencia ha aumentado desde que esos grupos que operan armado fuera de la ley y protegidos por la Policía y los fanáticos del orteguismo, hacen de las suyas en las zonas.

El alcalde Irías comenta que “me enviaron unas fotos de un grupo de policías y paramilitares junto con una bandera roja y negra… No puedo confirmar que son grupos del Frente los que andan robando y matando, pero los encapuchados aquí aparecieron a raíz de los tranques ”.

“Aquí en el casco urbano (de El Cuá) se ha controlado lo de los encapuchados, gente del Frente (Sandinista) que andaba en movimiento… donde dicen que todavía se mueve gente armada es para el lado de (las comunidades) Corral de Piedra, Los Caños, Los Condega, Las Brisas, para esa zona se mueve gente armada, civiles”, agregó Irías.

Operando con policías

La tarde del 23 de enero, el productor de café Oliver José Montenegro Centeno fue acribillado a balazos y luego sus asesinos lo machetearon en la finca que él tenía en Caño La Cruz, 30 kilómetros al norte de El Cuá.

En esa ocasión, un pariente de él afirmó que fue emboscado por “un grupo de paramilitares revueltos con la Policía” y que esta última ni siquiera llegó a investigar. Pobladores de El Cuá coinciden al señalar el presunto contubernio entre policías y civiles orteguistas desde el año pasado y muestran un video de julio de 2018 en el que estos, en el polideportivo local, bailan supuestamente al ritmo de “El comandante se queda”, aunque en la versión que tienen disponible cambiaron el audio original por el tema “Estoy saliendo con un chavón”. En otro video, en un camino rural aparecen policías de El Cuá empuñando fusiles y bailando.

Crímenes políticos

“El incremento de las muertes homicidas obedece a que hay pobladores que han dejado que crezca en ellos un revanchismo político, más bien partidario”.
Cristóbal Gadea, sacerdote.

 

“Uno ni cuenta se da sobre quiénes son (los asesinos), porque no he escuchado información de la Policía sobre si han esclarecido esas muertes, creo que ninguno ha sido esclarecido”. Isidro Irías, alcalde de El Cuá.

 

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