Caen demanda de joyas en los mercados Oriental e Iván Montenegro

Los orfebres se ayudan económicamente limpiando y soldando piezas

Hay clientes que llegan a hacer encargos, pero la mayoría son de plata. Oro casi no se vende. HOY/Roberto Fonseca

HOY

Las cadenas, anillos y pulseras de oro o plata han dejado de ser una prioridad para muchos pobladores. Los dueños de joyerías en los mercados Oriental e Iván Montenegro reportan que sus ventas están por el suelo. A duras penas logran conseguir el pan de cada día limpiando o soldando alguna pieza.

Milagros Alemán es orfebre en el Oriental desde hace 20 años, aproximadamente. Cuenta que su negocio empezó a decaer el año pasado, a raíz de la crisis que enfrenta el país.

“La gente ya no tiene para comprar joyas, su prioridad es la comida. Trabajamos algunos encargos con clientes viejos, cadenitas y chapitas para niñas, cuyo valor de las prendas es muy bajo, pero bueno, todo está parejo, conseguir el pan está difícil, debemos dar gracias a Dios”, señala la marchante.

Con las manos vacías

HOY/ Roberto Fonseca

En el mercado Iván Montenegro, Esteban Barrios manifiesta que hay días en los que se va con las manos vacías a casa. Los clientes pasan “vitriniando”, cotizan precios de alguna joya que les guste, pero no compran.

“El precio de la comida y combustible suben cada semana y los negocios caen. Estamos enjaranados con los bancos, podemos seguir prestando y sin capital no podemos invertir. Estamos mal. Cada día peor. La verdad es que a los mercados cada vez entra menos gente, preocupa y no sabemos hasta cuándo será así”, expresa Barrios.

Por su parte, el poblador Benito Gutiérrez asegura que él antes era un fiel cliente de las joyerías del Iván, porque compraba y revendía, pero ahora la demanda ha bajado y ha optado por vender otras cosas más prácticas, como sandalias elaboradas en Masaya y Granada.

Competencia
Algunas joyerías que antes se dedicaban solo a vender oro y plata, ahora también venden acero inoxidable.

Las prendas de acero son mucho más baratas y hay clientes que las compran para revender.

“Nos ayudamos poquito, pero no es algo que nos llene de satisfacción ni que genere mucho dinero”, expresa Jorge Reyes, vendedor.

 

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