Monseñor Silvio Báez dijo que Nicaragua es un pueblo herido por las injusticias

Monseñor Báez ofició una misa en Miami antes de irse a Roma

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El cumpleaños 61 de Silvio José Báez Ortega, nacido en Masaya, no pasó desapercibido. Lo celebró con la comunidad nicaragüense en Miami. HOY / Cortesía de Jairo Velázquez Flutsch

HOY

Los colores de la bandera de Nicaragua adornaron la iglesia Santa Agatha, en la ciudad de Miami, Florida, EE. UU., donde monseñor Silvio Báez ofició la misa dominical que coincidió con la fecha de su cumpleaños 61.

Durante la homilía, dedicada a la comunidad nicaragüense radicada en esa ciudad , Báez se refirió a Nicaragua como “un pueblo herido por la injusticia, la ambición, la corrupción y la represión indiscriminada”. Y agregó que las heridas del pueblo que ha sido víctima de un poder irracional y opresor, van a sanar y “serán heridas de gloria”.

Báez expresó el dolor que como sacerdote sintió cuando el papa Francisco le anunció que debía viajar Vaticano. “Me voy a ir de Nicaragua porque me lo han pedido. He dicho que me duele. Me duele porque el pueblo queda crucificado. Yo quisiera decirles a todos en esta asamblea y a mi amado pueblo de Nicaragua en el que nací y el que amo con todo el corazón: ‘Un pueblo crucificado resucita siempre’”, expresó con la voz entrecortada.

Mundo más humano

Báez, quien se ha caracterizado por ser una voz crítica contra el régimen de Ortega, llamó a “luchar por un mundo más humano y más justo” y a levantar la voz en favor de la gente que lo necesita.

Además habló que la Iglesia debe tener las puertas abiertas a la sociedad y que debe estar al lado de los pobres, “sin tener miedo a descontentar a los poderosos, ni pactar con ellos”.

“Si la Iglesia tiene las puertas cerradas, cómo podríamos dialogar con el mundo. Cómo podremos tocar a quienes como leprosos son excluidos de la sociedad y de la religión (…). Si tenemos las puertas cerradas, cómo podremos ver las injusticias que se cometen en nuestra sociedad contra las personas más pobres y más débiles”, enfatizó monseñor Silvio Báez durante la homilía.

Divina Misericordia

Mientras en Managua, el cardenal Leopoldo Brenes se refirió a los universitarios que se refugiaron en la iglesia Divina Misericordia cuando fuerzas combinadas de la policía y paramilitares replegaron a los estudiantes atrincherados en la UNAN-Managua.

“Este templo (Divina Misericordia) acogió a aquel grupo de jóvenes que en ese momento estaban siendo acosados y fue una muestra de misericordia, a través de acciones. El padre Raúl y el padre Eddy jugaron un papel muy importante en acoger a esa cantidad de muchachas y muchachos”, reflexionó Brenes ayer cuando la parroquia celebraba a su patrono, Jesús de la Divina Misericordia.

El refugio de los estudiantes en este templo, para el cardenal, es una forma de aportar al evangelio de la misericordia.

Durante la misa no se dedicaron intenciones a Gerald Vásquez y Francisco José Flores, los dos jóvenes asesinados en la parroquia por las fuerzas orteguistas. Brenes aseguró que siempre oran por ellos. Y no se hizo una dedicatoria porque la misa fue una especie de “celebración de fiesta patronal”.

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