Las sanciones hacen temblar a Ortega

The Economist Intelligence Unit proyecta que el FSLN permanecerá en el poder hasta el final del mandato de Ortega en 2021

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Daniel Ortega. HOY / Archivo

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Daniel Ortega “no muestra ninguna voluntad de forjar una resolución negociada de la crisis” en Nicaragua y ante una oposición débil y con poca influencia política solo las sanciones pueden hacer temblar los cimientos de la dictadura en Nicaragua. A esa conclusión llegó The Economist Intelligence Unit, en un nuevo análisis sobre el estado de la crisis en el país, en el que advirtió que el Frente Sandinista de Liberación Nacional estará en el poder en 2021 y más allá.

“La pareja presidencial (Ortega-Murillo) ha adoptado un enfoque cada vez más autoritario de la gobernabilidad: se eliminaron los límites de los mandatos presidenciales y el gobierno ejerce una fuerte influencia sobre todas las instituciones públicas. El FSLN ha utilizado su mayoría legislativa de dos tercios para fortalecer los poderes presidenciales, así como el (ya fuerte) aparato de seguridad estatal”, indica The Economist Intelligence Unit (EIU).

La EIU considera que las perspectivas de un “compromiso político permanecen distantes” y que los esfuerzos de la oposición para destituir a Ortega no darán resultados. “Con el tiempo, esperamos que la resistencia interna al régimen se debilite y que los actores económicos se adapten eventualmente a una nueva realidad política”.

Es por ello, que la influyente revista británica considera que el único lado débil o vulnerable del régimen de Ortega son las sanciones de Estados Unidos, cuyo alcance aún está por verse.

Tras recordar que Estados Unidos ya sancionó a cinco altos funcionarios de la administración de Ortega, entre ellos a Rosario Murillo, The Economist  indica que “hay una alta probabilidad de que adicional (a estas) se seguirán imponiendo sanciones, lo que restringirá el acceso de Nicaragua a nuevos préstamos multilaterales”.

“Una de las principales vulnerabilidades del régimen de Ortega es su exposición a las acciones de los Estados Unidos”, señala.

Pero además da a conocer que ante una escalada de presiones políticas y económicas,  “el control de Ortega sobre el poder estará determinado por el papel desempeñado por las fuerzas de seguridad del país”. Al respecto The Economist recuerda que Ortega ha fortalecido su influencia en la Policía y el Ejército a través de prebendas económicas, pero que esta cohesión puede romperse en caso de que haya un empeoramiento del entorno político y económico.

“Aunque hasta ahora esto ha sido suficiente para asegurar la lealtad de las fuerzas de seguridad, existe un alto riesgo de fracturas dentro del régimen si las condiciones económicas o políticas empeoran”, indica.

Oposición

Lo que más teme The Economist es que Ortega se vea beneficiado por una débil oposición, liderada por la Alianza Cívica que conseguiría en la mesa de diálogo pequeñas concesiones en materia de reformas institucionales, lo que le garantizaría al régimen inclusive participar en las elecciones de 2021.

De hecho indica que aunque hayan  brotes de inestabilidad política, “esperamos que los esfuerzos de la oposición para vencer al señor Ortega no dará ningún resultado”.

La publicación considera que el problema es que en la mesa de diálogo, Ortega no hará concesiones que permitan un cambio real en Nicaragua.

“Aunque el señor Ortega puede hacer concesiones electorales, como gesto de reconciliación para los miembros de la oposición y para la comunidad internacional, probablemente sea superficiales, ya que el FSLN mantendría el control sobre el Consejo Supremo Electoral, el poder judicial y otras instituciones clave. Existe el riesgo de una mayor inestabilidad social y económica a medida que las próximas elecciones se acerquen”.

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