Las voces de los jóvenes que participaron en la protestas cívicas de abril

Muchos se exiliaron para salvar sus vidas

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Miles de jóvenes salieron a las calles a protestar por unas fallidas reformas a la seguridad social. HOY / Archivo

HOY

La participación de muchos jóvenes en las protestas contra Daniel Ortega dejó como consecuencia su exilio debido a las constantes amenazas y persecución de parte de simpatizantes del régimen. Una de ellas es Madelaine Caracas, de 21 años.

Su voz fue una de las que tronó en abril del año pasado, primero por la negligencia del gobierno en la quema de la Reserva Biológica Indio Maíz y después contra las fallidas reformas a la seguridad social. Algunos la recordarán por ser la que leyó a grito partido la lista de los primeros jóvenes muertos por la represión contra las protestas, el 16 de mayo de 2018, el primer día de la mesa de diálogo, frente a Daniel Ortega y esposa y cogobernante, Rosario Murillo.

A Madelaine la motivó protestar el “cansancio, la falta de participación de los jóvenes en los espacios de decisión y la lejanía de un mandatario que, como tirano, gobierna desde las alturas, sin escuchar las necesidades la población violentada”.

“Nos ha tocado insurreccionarnos, nos ha tocado rebelarnos contra el sistema, por vivir en represión, por vivir en dictadura, por heredar traumas, por heredar dolores. Nuestra sociedad no ha vivido un verdadero proceso de reparación y a eso me refiero cuando digo que no somos los hijos de la revolución. Somos los hijos de los traumas de esa revolución, que nos marcan de una forma u otra”, dijo Caracas.

Yaser Morazán es otro de los jóvenes críticos que también vive en el exilio. Con frecuencia recuerda en sus redes sociales que su padre, Alfonso José Morazán Castillo, es un militante del FSLN y militar en retiro, pero aun así lleva más de seis meses preso, por mostrar su inconformidad con el orteguismo.

Para Morazán, la juventud que salió a protestar desde hace un año no es vinculante con la revolución de los setenta. Explicó que los jóvenes que protestan contra el sistema “es una generación que se desvinculó de las formas tradicionales de ejercer el poder” y la “Revolución (sandinista) es el mejor ejemplo del fracaso de las armas para transformar países y mejores ciudadanos”.

Morazán también reconoce que esta nueva generación es “más educada que sus padres/madres” y tiene ayuda de la interconectividad que brindan las nuevas tecnologías de la comunicación y redes sociales. “Estos jóvenes fueron expuestos a una cultura democrática occidental que les hace replantear sus propios modelos políticos locales y cuestionarlos. Muchos de estos jóvenes asumieron el rol que sus padres y madres por miedo u omisión no quisieron hacer, enfrentar a la dictadura”, opinó Morazán.

Jóvenes más independientes

La socióloga Luisa Molina, crítica del régimen orteguista y quien trabajó con Codeni, recordó que una gran mayoría de los jóvenes que ahora protestan son hijos de quienes participaron en la guerra, emigraron o murieron en medio del conflicto armado, y por eso fueron criados por sus abuelos.

Según Molina, los abuelos le transmitieron de forma oral las historias de la guerra, pero también los hicieron más independientes.

“Eso que vos ves en los chavalos, que no tienen miedo, es una herencia directa de sus abuelos, porque (los abuelos) les han enseñado que la vida no ha sido fácil, porque a ellos no les tocó fácil. (Estos jóvenes) fueron criados más autosuficientes, más empoderados y además son unos niños que no se criaron ni con las madres ni con los padres. Por eso es que los chavalos reaccionaron ante lo que estaba pasando con los viejitos”, dijo Molina.

El villano de la historia reciente de Nicaragua es Ortega, quien ayudó a derrocar a la dictadura de Somoza en 1979 y ahora es dictador.

Quiénes son jóvenes

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) describe la “juventud” como aquellas personas de 15 y 24 años de edad.

En Nicaragua, la jóvenes adquieren responsabilidades políticas y ciudadanas a los dieciséis años de edad, según el artículo 47 de la Constitución Política.

A esta edad es que un joven puede obtener su cédula de identidad. Sin embargo, se requiere haber cumplido 25 años de edad para ser presidente o vicepresidente de la República, según el artículo 147 de la Constitución Política.

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