Desaparecidos: ¿Dónde está Xavier?

A diez meses sin saber de su hijo, la familia Mojica Centeno sigue en su búsqueda, aunque los rastros sean pocos

Seis son los desaparecidos que ha dejado la crisis según datos de la CPDH, pero podrían ser más. Uno de ellos es Xavier Mojica. HOY/ Archivo

Managua
Hablar de desaparecidos en Nicaragua, según expertos, es muy complicado porque no hay cifras concretas, los datos no son concluyentes, y por lo general se sabe muy poco del posible paradero de estas personas. Es por mucho el tema más “espinoso” que se derivó de la crisis sociopolítica en el año 2018.

En los meses más crudos de la crisis, la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) tuvo una lista de más de 300 personas desaparecidas. Las que poco a poco fueron encontrándose y cambiaron de ser “desaparecidos” a “presos políticos” o “excarcelados”.

En la actualidad, este organismo mantiene un dato diferente al del inicio. Se calcula que a la fecha son seis personas las que están desaparecidas por motivos aparentemente ligados al contexto de la lucha antigubernamental, todos jóvenes y de sexo masculino: Léster Napoleón García Suárez, Carlos Andrés Sequeira, Luis Adolfo Zamora Salgado, Jackson Reyes Velásquez, José Fernández Rodríguez y Xavier Eduardo Mojica Centeno.

Nadie sabe de Xavier
De los seis mencionados, Xavier Mojica es quien lleva más tiempo desaparecido. Diez meses en total. Pero las pistas que lleven hacia el sitio donde está parecen esfumarse.

“Lo seguimos buscando… Me duele en el alma, solo uno sabe el dolor que le puede provocar la ausencia de un hijo. Yo nunca pensé que iba a pasar por esto. Yo nunca pensé vivir un tomento así… Mi situación es complicada porque no me lo dan ni vivo, ni muerto. Yo vivo en una incertidumbre siempre. Si a mí me dicen que oficialmente está muerto, pues dejo de buscarlo, dejo de sufrir, dejo de pensar qué me le estarán haciendo, que si estará vivo, o con hambre, o torturado”, comenta la mamá de Xavier, quien no da su nombre por motivos de seguridad.

Xavier, de 23 años de edad, era estudiante de la carrera de Diseño Gráfico. Amaba dibujar, pasar tiempo con su familia y como cualquier muchacho tenía fascinación por ánimes japoneses. No tenía novia y por lo general era muy callado; se expresaba más con sus trazos en el papel.

“Pertenecía a un grupo (amantes del ánime) llamado los Otakus, con los que se reunía en el Parque Japonés… le gustaba mucho dibujar ánime. Manifestaba sus ideas en dibujos. Éramos una familia normal, teníamos una vida normal, ahora ya no la tenemos”, manifiesta la señora.

Desde la desaparición de Xavier —hijo mayor de la familia—, la vida ha cambiado mucho para los Mojica Centeno. Su padre dejó de trabajar para ocupar el dinero de la liquidación en su búsqueda.

Vendieron todo cuanto pudieron, entre ellos un vehículo, muebles, electrodomésticos… todo con el objetivo de hacer papeletas, camisetas, inversión en combustible. Pero pronto el dinero fue escaseando, así que comenzaron a vender nacatamales, comida…

Su mamá, por su parte, sufre de vitiligo en el rostro producto de la crisis emocional y todo el estrés al que está sumida desde que no tienen a Xavier en casa. Comenta que meses después de la desaparición de su hijo sufrió depresión. No quería comer ni levantarse de la cama, nada. Sufría mucho.

“Mi esperanza es que un día se arreglen las cosas a nivel nacional. Que salgan las personas de la cárcel. Mi petición es que quien lo tenga que lo libere, esa es mi única petición. Donde quiera que esté, mi anhelo es que solo me lo entreguen. Todo este tiempo de sufrimiento no me importaría si solo me lo devuelven, vivo, completo. Su vida es lo que pido, nada más”, finaliza la madre.

No regresó

Xavier desapareció el mediodía del 11 de junio de 2018, cerca de la parada de Linda Vista, en Managua. Ese día había bajado de una ruta junto a su madre y hermana, acordó con ambas llegar enseguida a la casa mientras tanto realizaría una recarga a la tarjeta de pago de transporte público. Pero nunca volvió a su hogar.

“La única pista la tuvimos el 12 de junio (2018), cuando soltaron a un muchacho que lo conocía. Me dijo que vio que el 11 como a las 6:00 de la tarde unos policías estaban golpeándolo. Pero ya luego no supo de él… A ese muchacho lo sacaron del país por temor. Él fue la única persona que me dijo algo concreto”, cuenta la mamá de Mojica.

“Yo tuve que pasar por lo mismo que las familias de los desaparecidos. Mi hija estuvo desaparecida por un día… Sé en carne propia que es terrible esa experiencia de buscar a un familiar en cada uno de estos sitios”.
Pablo Cuevas, defensor de DD. HH.
Pablo Cuevas, defensor de DD. HH.
La dolorosa búsqueda

El drama de la incertidumbre crece diario, dicen expertos

Managua
Yaosca Reyes Centeno

Para el abogado Pablo Cuevas, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), los casos reportados como desaparecidos son los más complicados de explicar y los “más tristes”, sobre todo por el drama de la incertidumbre a la que se ven sometidos los familiares.

“Por ejemplo, en el caso de los detenidos, los familiares saben dónde está y cuáles son los procedimientos, ya no digamos los familiares de fallecidos. Pero los de los desaparecidos no saben nada, ellos son los más angustiados y nosotros nunca nos atrevimos a decirles qué podría haber pasado con la persona porque se puede esperar cualquier cosa”, refiere Cuevas.

Como defensores de derechos humanos, Cuevas comenta que es difícil también indicarles a los familiares que deben cumplir con varios pasos antes de poder catalogar a su pariente como desaparecido.

Dice Cuevas que se le indica a la familia que verifique dentro del círculo de confianza si alguien pudo haber visto a quien se busca. Es indispensable averiguar dónde estuvo, dónde fue visto por última vez, quién pudo habérselo llevado, dónde podría haber ido para protegerse. Si no hay respuestas concretas, entonces las familias son enviadas a realizar un recorrido por estaciones de Policía, el Chipote, hospitales y por último a la morgue. En otros casos, incluso se busca a la persona en las listas de los sistemas penitenciarios.

“La gente, cuando uno le decía que podía ser que su pariente estaba en la morgue, la gente se me desmayaba, la gente lloraba, se atacaba en una crisis nerviosa aguda que recuerdo que a una señora le tuvimos que dar un tranquilizante, para que pudiera seguir con la búsqueda”, cuenta la doctora Karla Sequeira, de la CPDH.

Sequeira ha estado al lado de muchas madres que afortunadamente encontraron a sus hijos, pero también al lado de madres como la de Xavier Mojica a quien aún no se le ha dado respuesta del paradero de su hijo. Considera que el caso de Mojica es el más dramático de todos, quizás por el tiempo que tiene de desaparecido. “Su mamá no ha tenido ningún tipo de resultado a pesar de los esfuerzos”, dice la doctora Sequeira.

“Yo siempre he creído que la frase, justicia, reparación y no repetición no solamente son frases vacías. Yo creo que es importante esclarecer los crímenes y desapariciones. Los culpables tienen que pagar independientemente del lado en que estén. Cualquiera de los dos bandos deben pagar por lo que hicieron. Tiene que saber qué pasó con Léster, Mojica, si es que están muertos, exiliados… Para poder sanar tenemos que encontrar la verdad completa de qué fue lo que ha sucedido en cada una de las circunstancias. No buscar a culpables ficticios que es lo que se ha venido haciendo”, finaliza Sequeira.

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