La madrina de los presos políticos

Doña Delia Valdivia Blandón asegura que hasta que el último preso político salga libre, ella seguirá llevándoles alimentos

Hace seis meses que Delia Valdivia se dedica a llevarles alimentos a los reos políticos, y tiene la bendición —dice— de tener la ayuda de varios padres y madres de familia. HOY/Archivo

Managua
Hay que tener un corazón muy grande y bondadoso para alimentar al prójimo con la misma devoción y cariño con la que se le da de comer a los propios hijos. Delia Valdivia Blandón tiene ese corazón.

“No lo dejaré de hacer, no dejaré de llevar alimentos a los presos políticos… lo haré hasta que el último de ellos sea liberado. Ya mis hijos están en la casa y su padre también, pero los demás nos necesitan”.

Delia Valdivia, madre de excarcelados políticos

Esta señora, de 51 años de edad, es madre de dos excarcelados políticos y expareja de otro; asegura que ella no dejará de llevar alimentos a los “ahijados” que aún siguen presos en los sistemas penitenciarios de hombres y mujeres, y los que permanecen en la Dirección de Auxilio Judicial, el Chipote.

“Hasta que el último de ellos salga”, sentencia la señora.
Valdivia inició a ayudar a los demás reos políticos por dos razones fundamentales: primero porque sus hijos —mientras estaban encarcelados— le pedían raciones extras de alimentos para otros reos que no tenían a familiares cerca o eran de escasos recursos económicos.

Segundo: porque como madre conocía el dolor de no estar cerca de sus hijos, de no verlos alimentarse bien por estar encerrados injustamente.

“Yo me pongo en el lugar de esas madres y esposas, ese dolor que uno siente desde adentro le hace a uno sacar fuerzas de donde sea”, refiere doña Delia.

“Es por esa desesperación que siente una madre al saber que su hijo está encerrado injustamente, es precisamente por eso que yo sigo en la causa. Aunque mis hijos estén en la casa, aunque están presos siempre porque de ahí no pueden salir, yo les llevo a las madres de escasos recursos una ayuda para sus hijos”, agrega Valdivia, “bautizada” bajo el apodo de “la madrina de los presos políticos”.

Valdivia ha hecho esta labor desde octubre de 2018, y obtiene los alimentos gracias a la colaboración de otras madres y personas que desean ayudar a los presos políticos de alguna manera.

Hace seis meses que Delia Valdivia se dedica a llevarles alimentos a los reos políticos, y tiene la bendición —dice— de tener la ayuda de varios padres y madres de familia.
HOY/ Archivo

Tiene un grupo de donantes que le entrega alimentos para los presos políticos de los sistemas penitenciarios La Modelo y La Esperanza. De ahí salen los alimentos que se deben llevar preparados para los reos que están en las masmorras del Chipote.

“Entrego los alimentos a los familiares que están en la entrada del sistema penitenciario. Pero antes, cuando mis hijos estaban en el Chipote, yo manejaba una lista de nombres y me las ingeniaba para entregarles. A veces decía que era la mamá, o la esposa, o una tía, cualquier cosa me inventaba, pero ellos no se quedaban sin comer”, recuerda Valdivia.

La señora explica que aunque sus hijos están en Estelí, excarcelados, ella pasa la mayor parte del tiempo en Managua, puesto que debe seguir llevando los alimentos a los presos políticos, cuyos familiares a veces son de los departamentos y no tienen dinero para movilizarse cada día o semana a dejarles sus sacos o bolsas de alimentos.

Comenta que esta labor es también una forma de agradecimiento a Dios por haber mantenido a sus hijos con vida y más ahora que han regresado a casa.

Normalmente llega los martes a dejar los sacos de alimentos para los manifestantes presos que están en La Modelo. En dichos sacos lo que normalmente se les envía es: avena, pinolillo, hojuelas de maíz, leche, agua, pan, galletas, caramelos, jalea, granola, etc. y algunos medicamentos como vitamina C.

“¿Se imagina usted no poder comer bien diario? Pobrecitos esos muchachos, sufren, no se alimentan bien. Debe ser cansado comer lo mismo diario, sin carne, sin frijoles, sin arroz. Pero no pueden quedarse sin su comida, y aquí estaremos para ayudarlos”, estima doña Delia Valdivia.

No tiene miedo

Delia Valdivia cuenta que ha sido objeto de asedio por su labor con los presos políticos, pero dice: “Yo ya perdí el miedo a todo”.

“Yo lo único que quiero y lo que me motiva es que los presos políticos no sigan aguantando hambre… no me da miedo nadie”, finaliza la señora.

El dolor de una madre 'vandálica'

Casi se vuelve loca cuando secuestraron a sus hijos

Managua
Yaosca Reyes Centeno

Cuando Kevin y Kitzel Pérez Valdivia fueron excarcelados el 27 de febrero de este año y entregados en su casa en Estelí, el corazón de Delia Valdivia descansó de su dolor de madre. Sus hijos quienes habían sido secuestrados por la Policía cinco meses atrás durante una protesta por fin estaban en su hogar con ella.

“Uno como madre sabe todo de sus hijos, uno conoce a sus hijos, unos los cría y los ha criado bien. Entonces si los hijos cometen un delito ellos deben asumir las consecuencias de sus actos, pero en este caso no, a ellos se los llevan y uno se imagina cualquier cosa. Yo pensé que los iban a procesar por las mismas causas que a su padre, que lo acusaron de terrorismo; a su papá se lo habían llevado y por eso se lo llevan a ellos… La Policía Orteguista es tan mala que yo solo pensaba en las torturas psicológica que hacen, uno como madre se desespera”, comenta la señora.

Añade que el día que supo que se los habían llevado, ese terrible 29 de septiembre, casi pierde la cordura. “Yo me puse como loca, pensando cualquier cosa, porque incluso antes que se los llevaran yo ya me ponía en el lugar de las otras madres, sentía sus dolores… es una desesperación horrible”, afirma Valdivia.

Dice que cuando una familia se da cuenta que la Policía se llevó a un familiar por temas políticos, ya se sabe que lo que viene es peor, porque los procesos inventados pretenden desgastar tanto a reos como a familias, los hacen sufrir.

“Cuando se los lleva uno se prepara porque ya se sabe que por cualquier cosa los van a acusar, lo que sea. Gracias a Dios ellos están en casa, aunque no están libres como deberían”, puntualiza Valdivia.

Padre e hijos

Valdivia dio “Gracias a Dios” cuando sus Kevin y Kitzel Pérez Valdivia fueron excarcelados en febrero. Ellos salieron en el primer grupo de 100 excarcelados, esto previo a la reanudación del Diálogo Nacional, entre la Alianza Cívica y la dictadura de Daniel Ortega.

Fue hasta el viernes 5 de abril que su expareja Mathil Pérez, padre de sus hijos, fue también excarcelado y llevado a Estelí con medidas cautelares como los demás.

'No olvidaremos los abusos'
El reconocido abogado aseguró que no abandonará la lucha, porque lo que les hicieron en prisión nunca se olvida.
HOY/ William Aragón

Mathil, el abogado que fue guardó prisión con sus hijos

Estelí
William Aragón

Con su rostro cansado y pálido por el tiempo que estuvo sin recibir rayos de sol dentro de las celdas del Chipote, en Managua, estaba Mathil Alexander Quiroz, quien fue excarcelado la mañana del viernes 5 de abril en la ciudad de Estelí.

Sin embargo, se mostró fuerte y decidido en continuar luchando por el cambio en Nicaragua. El abogado Mathil, quien fue excarcelado bajo medidas cautelares de casa por cárcel, manifestó que no piensa dejar la lucha.

“A mí se me acusó de haber estado financiando las marchas y los tranques. Las penurias que viví en las celdas del ‘Infiernito’ no son para olvidar por la forma en que se nos trató, peor que un animal en cautiverio”, apuntó.

Mathil dijo que a ningún reo el régimen de Ortega y Murillo le han podido quebrantar su moral, a pesar de las torturas y humillaciones a que son sometidos a diario en las celdas del Chipote.

“Casi a diario hay protestas de todos los presos políticos que están ahí, nadie se rinde ni tiene miedo a las torturas y a los actos de simulación de que lo van a matar ahí”, expuso.

Mathil Pérez es conocido en Estelí como “Alex” y formaba parte del Movimiento Azul y Blanco. El día que lo secuestró la Policía, un 15 de agosto, fue porque participaba de una marcha. Con él también fue secuestrado uno de sus hijos, Kevin Pérez Valdivia, pero este último fue puesto en libertad y secuestrado después.

Mathil fue condenado a 11 años y dos meses de prisión por crimen organizado, entorpecimiento de servicios públicos, tenencia y uso de armas restringidas y otros delitos. Junto a él fueron condenados Denis Antonio Blandón Navarro y Carlos Enrique Mejía Zeledón. La sentencia la ordenó el juez Edgar Altamirano, titular del Juzgado Noveno Distrito Penal de Juicio de Managua.

 

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