Esposa desesperada por las deudas asesinó a su esposo, a sus hijos y luego se suicidó

Este crimen perturbó a los Managua en 1996, el gremio policial se vistió de luto porque una de las víctimas fue Manuel Lezama, subcomisionado y jefe de los antimotines.

Los cuerpos de la familia Lezama Orozco fueron encontrados en la casa B6 de Veracruz. HOY/Reproducción: Yury Salvatierra

HOY

Ernestina Orozco se mostró de lo más tranquila el 25 de septiembre de 1996, —a simple vista— parecía que había superado sus crisis depresivas y el tema de las “inmensas” deudas no le torturaban más.

De igual forma, las discusiones con su esposo, el entonces subcomisionado de la Policía y jefe de los antimotines, Manuel Lezama García (al enterarse que su compañera debía una fuerte cantidad y al casarse no le contó nada), habían cesado y solo restaba una cosa: hacerle frente a la vida y luchar juntos por sus hijos.

Le recomendamos leer el crimen: Milagritos Cuarezma, la niña que fue asesinada atrozmente

Detrás del semblante inofensivo de Ernestina Orozco se ocultaba una mujer perturbada y un plan macabro que estaba próximo a cumplirse.

Esa noche (25 de septiembre), Orozco preparó la cena con esmero (la Policía no precisó qué cocinó), pero efectivamente los alimentos llevaban sedantes que sumirían al subcomisionado, los dos niños (uno de 8 años y otro de 8 meses) y a la empleada en un sueño profundo.

La masacre

Así fueron encontrados los cuerpos del Subcomisionado y su familia. HOY/reproducción: Yury Salvatierra

Es indecible lo que pensó Ernestina durante las horas en que contempló a su marido e hijos dormir. Posiblemente lloró, abandonó el umbral de la realidad, pero jamás se desvió de su proyecto sangriento.

Este crimen causó pavor: Santiago Campuzano: el carpintero que violó y embarazó a su propia hija

A las 4:00 de la madrugada del 26 de septiembre, sacó su revólver calibre 38 con capacidad para cinco proyectiles y aseguró la puerta de la habitación. La Policía refirió en sus investigaciones que Orozco se subió a la cama y desde ahí hizo el primer disparo a quemarropa en la cabeza del subcomisionado Manuel Lezama. Luego, —en la misma posición— se ladeó un poco para disparar a su pequeño de 8 años, Ernesto Díaz Orozco.

Acto seguido se dirigió a la cuna del pequeño Manuel Lezama Orozco, de apenas 8 meses de edad, al que ultimó de la misma manera: con un disparo en la cabeza.

Invadida de temblores y llanto, se acostó a la par de los cadáveres de su esposo e hijo mayor, y por última vez tiró el gatillo que acabó con su existencia y la del bebé que llevaba en su vientre. Sí, Ernestina estaba embarazada.

¿Por qué lo hizo?

HOY/Reproducción: Yury Salvatierra

El 28 de septiembre de 1996 La Prensa publicó: “Investigaciones confirman triple asesinato y suicidio”.

El hecho que ocurrió en la casa B-6 de Jardines de Veracruz alteró a todos los capitalinos. Las autoridades informaron que Ernestina antes de morir había enviado tres cartas: una a su hermana Georgina Marenco Vallejos, otra a Baccaro Salomón —dueño de la casa donde ocurrió el exterminio— y al entonces comisionado y jefe de la Policía en Managua, Pedro Aguilar.

En las misivas se infería que Ernestina había resuelto matar y suicidarse porque debía 100 mil dólares a Zayda de Somarriba, luego de haber sido supuestamente estafada por el sujeto Francisco Martínez. Por mucho que la Policía buscó al estafador, jamás dio con él. Se concluyó que no existía.

Puede leer el crimen: Oscar René Espinoza el “Chacal del reparto Schick”, asesinó atrozmente a sus hijastros y a la nana de los niños

El subcomisionado de la Policía y jefe de los antimotines, Manuel Lezama García, dejó a dos hijos sin padre: José Danilo y Manuel Antonio Lezama Fornos (en esa época de seis y tres años de edad. Procreados con su primera pareja, Déborah Fornos).

A Lezama le rindieron honores y fue ascendido a Comisionado. HOY/Reproducción: Yury Salvatierra

La familia de Ernestina Orozco nunca aceptó que esta cometiera tan horrible crimen.

Asociaron lo ocurrido a una “pasada de cuentas”, que tenía mucho que ver con el trabajo de la occisa —corredora de bonos, bienes y raíces, donde —sin quererlo— se había relacionado con gente avariciosa y hasta con criminales, entre ellos Róger Orúe y Marvin Villalobos, ambos condenados en 1995 a 30 años de cárcel por el asesinato de la pareja de ancianos Alfonso Jirón y Cora de los Ángeles Cerna (compradores de bonos).

En esos días, Ernestina recibió amenazas directas, en donde le decían que si declaraba algo en torno a ese suceso, le tocarían lo que más le dolía.

Por temor a las constantes amenazas, la mujer puso seguridad en su casa y además compró un arma con la que podía defenderse de algún ataque (no era la misma con la que mató a su familia un año después).

En su búsqueda porque las autoridades la protegieran conoció al subcomisionado Lezama, se enamoraron, se casaron, tuvieron un hijo y posteriormente sobrevino la horrible tragedia.

Ernestina sufría una depresión severa

Quienes conocían a Ernestina Orozco aseguraron que era una mujer alegre y súper amorosa con su esposo e hijos. Nadie habría creído que la infortunada batallaba con una depresión severa, tan severa que tuvo que ir en busca de ayuda psicológica.

En una publicación de La Prensa del 11 de octubre de 1996, se detalló que Ernestina había visitado el Hospital Monte España y pasó consulta con el psiquiatra Carlos José Fletes (esto ocurrió el 29 de julio de 1996).

Conozca acerca del asesinato de Inti Amaru: Sus asesinos están libres sin haber cumplido la condena

De acuerdo con el informe que el doctor Carlos José Fletes brindó a la División Cinco de la Policía Nacional, Ernestina tenía problemas con su marido al extremo de querer divorciarse. Asimismo dijo que enfrentaba serios problemas económicos.

Ernestina también estaba preocupada porque su marido, el comisionado Manuel Lezama, se había enterado de su deuda (de 100 mil dólares) hacía un mes y creía que —por esa razón— este se había retirado de la casa: por eso llegaba pocos días y parecía —según ella— que ya no la quería.

Durante la entrevista con el psiquiatra Ernestina manifestó que tuvo intenciones de suicidarse y compró varias pastillas, pero finalmente se abstuvo. Luego compró una pistola con la misma intención.

La segunda cita con el especialista la sostuvo el 19 de agosto de 1996. De acuerdo con el informe, esta solamente llegó a decirle que Lezama le había dicho que quería regresar a la casa, pero que ella debía olvidarse de todas las deudas.

Ernestina mintió a su esposo para que regresara lo más rápido a la casa, le dijo que no se preocupara porque un banco le otorgaría un préstamo y con ese dinero resolvería todos los problemas.

El 16 de septiembre, Ernestina llamó por teléfono al médico solicitándole una consulta urgente a la que el galeno accedió por las características de la paciente.

En esa ocasión la angustiada mujer presentaba depresión severa. El médico le recetó antidepresivos, pero al darse cuenta que estaba embarazada se los suspendió.

La última cita con el psiquiatra sería el 23 de septiembre, tres días antes de la masacre, Ernestina jamás llegó. De acuerdo con Fletes, ella preparó el crimen desde hacía mucho tiempo atrás.

...

Notas Relacionadas