¿Es buena idea ahorrar en tiempos de crisis financieras?

La educadora financiera Gisella Canales ofrece algunas recomendaciones a las familias nicaragüenses. Espera cada domingo una columna semejante.

HOY

En momentos en que vemos escasear nuestros ingresos, probablemente dudemos si es conveniente “guardar” una parte de ellos. Incluso, pudiera parecernos imposible lograrlo, pero hay numerosas razones del porqué debe ahorrar (aún más) en momentos de crisis:

Inestabilidad. Precisamente porque en momentos de crisis no hay certeza de qué pasará el próximo mes o la próxima quincena, es mejor no quedarnos sin reservas.

Inseguridad. Cuando el desempleo aumenta, la presión social desencadena mayores índices de delincuencia, lo que nos expone a riesgos. Es mejor siempre estar preparados.

Obligaciones que atender. En crisis se reducen los ingresos pero no las obligaciones. Hay ciertos gastos a los que no podemos huir y el ahorro es una forma de garantizar que podremos atenderles, pese a la crisis. Por ejemplo: el regreso a clases. Si bien es algo que pareciera distante realmente quedan menos de seis meses para el inicio de periodo de prematrículas y eso conlleva gastos que podrían ser más ligeros con un ahorro pequeño pero constante.

Debemos mejorar hábitos. Los seres humanos reaccionamos a los momentos de cambios drásticos generalmente nos hacen ver las cosas que no estábamos haciendo bien hasta antes del cambio (en este caso, la crisis), por tanto la crisis es una oportunidad que debemos aprovechar para crearnos el hábito del ahorro.

Seguramente ahora la pregunta es: ¿y cómo logro ahorrar?

HOY/Foto: Internet

Lo primero es aclararnos que ahorrar no es solamente separar un guardar una parte de nuestros ingresos, sino gastar menos en general. Al reducir el consumo veremos efectos en nuestra billetera.

Por ejemplo, al controlar el consumo de energía se verá reducido el pago por ese servicio, significando mayor disponibilidad para ahorro. Lo mismo ocurre si hacemos cambios en nuestros hábitos alimenticios, o si disminuimos en el gasto de transporte. Al final del día, la semana o quincena, veremos los resultados en mayor disponibilidad de dinero.

Entonces, ¿cómo empiezo?

  1. Pongamos una meta. Si sabemos dónde queremos llegar es más sencillo buscar el camino. Es importante responder: qué quiero, cuándo lo quiero y cuánto necesito para ello.
  2.  Seamos autocríticos. ¿Cuáles de mis gastos regulares me alegan de esa meta? Nosotros mismos solemos ser la primera barrera para administrar mejor y esperamos a tocar fondo para hacer cambios. Es mejor ahorrarse los dolores de cabeza.
  3. Una vez cumplido el paso 2, identifiquemos las formas para lograr nuestras metas. ¿Qué hábitos de consumo modificaremos para lograr esa meta?
  4. El hogar es la principal fuente de egresos, sobre todo en alimentos, por ello debemos empezar por revisar ahí y además ver nuestros gastos hormiga, pues bien dijo Benjamin Franklin: “Un pequeño agujero hunde un barco”.

Otras recomendaciones de la educadora financiera  Gisella Canales (No deje de verles), visite su página:  Dele Peso a sus pesos

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