Lucia Pineda sigue aislada y su salud se deteriora

El abogado defensor de Lucía, expuso que a ella no se le permite leer periódicos, solo la Biblia

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Noé Ubau, primo de la periodista Lucia Pineda. HOY / Roberto Fonseca

HOY

La situación que vive Lucía Pineda en la cárcel de mujeres La Esperanza es sumamente difícil: está aislada, le permiten tomar el sol una vez a la semana durante 20 minutos, la graban en todo momento y su salud está deteriorada.

Noé Ubau, primo de Lucía, denunció la situación que vive la comunicadora ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

El familiar manifestó que a Lucía recientemente la hicieron firmar un documento y poner su huella digital antes de que una pediatra, y no un médico especialista, valorara su salud en la cárcel —y no en el Instituto de Medicina Legal—. En ese momento se encontraba desorientada y con mareos.

“Ella no pudo leer en detalle el documento porque hace días, nos manifestó, ha estado sintiéndose mal, y ese día sentía mareos y desorientación e hizo el esfuerzo por leer el documento, pero no evidenció los espacios en blanco que tenía, y ahí nacen sus temores de que ese documento sea utilizado para validar algún testimonio falso en contra de Miguel Mora (director de 100% Noticias), alguna aceptación de culpa o malversación de sus bienes, eso porque el gobierno tiene en sus manos todos los documentos personales de Lucía”, reveló Ubau.

Los hechos ocurrieron después del 11 de marzo, último día que los parientes la visitaron y la compartió el 3 de abril, cuando a la familia la visitó.

Sin embargo, ahí no termina la odisea. El 27 de marzo recibió la visita del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y aprovechó para demandar que cesara el acoso, grabaciones y hostigamiento de las custodias. Ante esto la directora de La Esperanza calló, pero al siguiente día, como represalia, le prohibió tomar sus 20 minutos de sol.

Por su parte, Julio Montenegro, abogado defensor de Lucía, expuso que a ella no se le permite leer periódicos, solo la Biblia.

Sumado a eso, “acerca de la situación que ya habíamos planteado nosotros sobre la salud visual, se expresa que está deteriorada y que las gafas que ella tenía ya no están actualizadas y eso evidentemente produce alguna serie de malestares entre ellos los dolores de cabeza. Hay un problema ahí, casi siempre toda persona que está dentro de un centro penal, sufre lo que se conoce como estrés carcelario y eso pudiera generar incluso algunos tipos de problemas de salud más avanzado de carácter psíquico como la depresión misma”, explicó Montenegro.

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