El relato de los excarcelados de Carazo

Sacan de la cárcel a amigo y cuñado del exantimotín

Foto: Mynor García

Carazo

Volver a estar con su hijo de 11 años, a quien dejó abandonado, es lo que más deseaba estando en
La Modelo el excarcelado político Wilmer Antonio Baltodano Salinas. Este viernes que el
Ministerio de Gobernación (Migob) le otorgó el beneficio de casa por cárcel, su sueño se le hizo
realidad.

El menor estaba acostado, cuando la familia que le dio refugio, le avisó que su padre había vuelto
a casa.

Después de ocho meses, volver a ver al hombre que lo engendró, los ojos del niño se hicieron
chiquitos y las lágrimas empezaron a rodar sobre sus mejías. Un fuerte abrazo y un te quiero,
bastó para demostrar el amor entre padre e hijo.

El pequeño de nombre Wilmer de Jesús Baltodano Balmaceda, contó que todas las noches oraba
para que saliera su padre y vecinos que también estaban presos. La familia del expolicía antimotín
Julio César Espinoza, fue quien le dio albergue. Ahí le garantizaron vestuario, dormida y
alimentación.

Wilmer, estudiaba el segundo grado de primaria cuando paramilitares y policías, el 10 de agosto
pasado secuestraron a su padre y ya no pudo seguir estudiando. Su deseo es poder volver a clases
y jugar con sus amigos de la escuela.

En medio de su inocencia y lágrimas, le pide a Daniel Ortega que se vaya y que libere a todos los
presos políticos.

Wilmer Antonio Baltodano Salinas y Raymundo Gutiérrez López, con sus hijas que les dio la bienvenida. . Foto: Mynor García

Bebieron agua sucia
Wilmer Baltodano Salinas, es habitante de la comunidad de Las Esquinas, San Marcos y cuenta que
él ha sido padre y madre para su hijo. A sus vecinos le agradece que no hayan permitido que su
niño aguantara hambre y que durmiera en la calle.

En el Chipote, cuenta que lo tuvieron desnudo por cuatro días y que después fue trasladado a la
Modelo. Por haber participado en las protestas cívicas y tranques, el Ministerio Público lo acusó de
terrorismo, secuestro, robo y tortura. La condena que le fue impuesta fue de 15 años de cárcel.

Expuso que en el sistema penitenciario, todos los reclusos políticos se revelaron y que estuvieron
16 días en protesta exigiendo libertad y que como respuesta, recibieron golpes y gases
lacrimógenos de parte de los custodios.

Asimismo, contó que como castigo, les suspendieron por varios días, la comida, el agua potable y
la luz. “Sobrevivíamos de avena y pinol y de la leche que nos llevaba la familia”.

Para no deshidratarse y morirse de sed, detalló que tuvieron que hacer unos hoyos en la celda
para romper las tuberías de aguas negras. “Tomábamos de las aguas negras… y hay varios
enfermos de diarrea, vómito, dolor de cabeza y calentura que aún quedaron presos”, aseguró el
caraceño, quien se ha dedicado a la albañilería.

Raymundo Gutiérrez López, es el cuñado de Julio César, el expolicía y a él también le extendieron
el beneficio de régimen de convivencia familiar. A las 6:00 de la mañana funcionarios del Sistema
Penitenciario Nacional (SPN) lo llegaron a dejar a su vivienda. Él también fue secuestrado por
policías y paramilitares el 10 de agosto de 2018.

Estar en casa con su familia, se lo agradece a Dios y el trato en el chipote y la modelo, lo resume
como algo feo. “Nos hacían mala cara y la comida iba con vidrios y virutas (pequeños fragmentos
de metal”.

Raymundo, asegura que no protestó en contra del gobierno, sin embargo fue acusado de
similares delitos que Wilmer y cumple igual condena. Él también refiere que en la celda 16-1
donde estuvo recluido, rompieron los manjoles para tomar agua. Sus hijas para darle la bienvenida
se vistieron con trajes de huipil azul y blanco.

Marcos Antonio García López. Foto: Mynor García

Torturados con choques eléctricos
Marcos Antonio García López de 31 años y Juan Ramón García Baltodano de 38, son dos
diriambinos que también fueron excarcelados este viernes. Ambos fueron secuestrados por
paramilitares el 8 de julio de 2018 y cumplen una condena de 13 años y seis meses de cárcel. Se
les acusó de múltiples delitos, tras supuestamente haber participado en los tranques. Ellos
también coinciden que estuvieron sin comida, agua y luz por al menos una semana.

Don Marcos, estando preso conoció a su única hija que tiene siete meses y ahora espera trabajar
para verla crecer.

Los dos hombres negaron haber participado en protestas en contra del gobierno y de participar en
actividades políticas. Hoy le dan gracias a Dios de estar nuevamente con sus seres queridos.
Marcos, se dedicaba a albañilería y Juan, comercializaba zapatos en el mercado municipal de
Jinotepe. El día en que los secuestraron fueron llevados a la subdelegación policial de Las Esquinas
y ante la presencia de policías, fueron golpeados con tubos metálicos y torturados con choques
eléctricos en glúteos y costillas. Los dos estuvieron en la celda 16-1.

De Jinotepe fueron excarcelados Trinidad Agustín Acevedo Correa y tres personas más y en
Granada el psicólogo Roger Alfredo Martínez.

 

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