Berman Espinoza apunta alto en su carrera tras llegar a los mil ponches

Aunque Berman nació y se crió en León, ha jugado toda su carrera con Matagalpa porque se casó muy joven con la matagalpina Heidi González y ahí construyó su familia,

Berman Espinoza tiene un promedio de 110 bateadores ponchados en las últimas siete temporadas. F oto LUIS E. MARTÍNEZ

HOY

Berman Espinoza es un fiero competidor en el montículo, pero de hablar mesurado en las entrevistas. Así que si dice algo retador, hay que tomarlo en serio: “Quiero ser el más ponchador”.

Berman sabe que tiene el tiempo a su favor y apuesta a la salud de su brazo. El pasado viernes se convirtió en apenas el noveno lanzador que cruza la barrera de los mil ponches en los campeonatos nacionales de beisbol y es el más joven en conseguirlo, con 31 años de edad.

Julio Espinoza, ya retirado, es el dueño del récord de abanicados con 1,449. Berman acaba de llegar a 1,003 ponches y trae un ritmo de 110 “chocolates” por temporada en los últimos siete años. Así que las matemáticas y la lógica están totalmente de su lado. Todo dependerá del tiempo y la salud.

“Llegar a mil ponches es lo más grande que he logrado a nivel individual. Nunca había alcanzado una cifra histórica en mi carrera. Este es un momento especial. Otro que recuerdo es cuando lancé en el partido que le arrebatamos la medalla de bronce a Puerto Rico (2010) en su propia casa”, recuerda.

“Este logro (de los mil ponches) es algo que se lo dedico a Dios porque Él nos da salud y la fuerza, y a mi esposa y mis hijos porque siempre están pendientes de mí. Cuando vine de San Carlos me abrazaron y se felicitaron, siento que les estoy dando un buen ejemplo a mis hijos”, dice el orgulloso padre de tres varones, el mayor de ellos, de 10 años de edad y ya dando sus primeros pasos en el beisbol.

Berman es uno de los jugadores más respetados de este beisbol, por su calidad, disciplina y consistencia. Es un modelo a seguir para los más jóvenes dentro y fuera del terreno, y ha sido bendecido con un brazo de hierro.

“Gracias a Dios no he sufrido lesiones graves. Recuerdo una cuando firmé con los Filis y estuve fuera como ocho meses, pero desde que estoy en el país, no he pasado más de una o dos semanas fuera por lesiones. Yo sé que si me mantengo sano, después de las 100 victorias, mi otro reto es ser el más ponchador”, apunta el ganador de 86 partidos.

“Cuando comencé a jugar, nunca pensé que iba a ponchar a tanta gente. No me considero un ponchador, sino que me enfoco en sacar out a cada bateador, aunque si lo tengo en dos strikes, ahí sí pienso en el ponche”, cuenta acerca de su estrategia.

Berman agradece al entrenador Julio Reyes, quien lo sacó de la comarca Los Portillos, de La Paz Centro, y le enseñó sus primeros pasos como lanzador. “Yo jugaba de jardinero en la Mayor A, pero don Julio vio que tenía buen brazo y me dijo que quería convertirme en lanzador y acepté. Él me sacó de ahí y me abrió las puertas a una firma profesional”, recuerda el tirador derecho que en 2005 firmó con los Filis y se mantuvo con ellos durante tres temporadas en la Liga de desarrollo de Venezuela. “Creo que no llegué lejos porque mi velocidad no subió mucho”, valora.

Una vez instalado en el beisbol superior, agradece mucho los consejos de Asdrudes Flores. “Me orientó como lanzar, ser más agresivo, ver la debilidad de los bateadores, y siempre me ha gustado escucharlo”, asegura.

Aunque Berman nació y se crió en León, ha jugado toda su carrera con Matagalpa porque se casó muy joven con la matagalpina Heidi González y ahí construyó su familia, y también ha edificado una carrera de respeto que lo podría llevar al tope en la lista de ponchadores.

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