Vida de excarcelados

Vigilados, acosados y en algunos casos vueltos a capturar

En las instalaciones del Incae, el gobierno y la sociedad civil definen el futuro de cientos de presos políticos. archivo

Managua
Hay algo que los reos políticos excarcelados no logran, además de una libertad verdadera : sosiego.

Mientras algunos como el caraceño Dany Javier Chávez Salazar, de 34 años, sufren pesadillas en las que siempre están corriendo porque los siguen, los vigilan y hasta los recapturan. Otros padecen lo mismo pero despiertos, conscientes, en la vida real.

La presa política Brenda Muñoz, por ejemplo, dice que las veces que ha sacado una silla para sentarse en la puerta de su casa en Diriá, los policías han llegado y le dicen que no puede estar fuera, que debe entrar.

Para otros, el temor de una recaptura ya se ha consumado, pero además les han hecho nuevas imputaciones, como el caso de Bryan Steven Alemán Olivas, de 22 años, originario de Masaya, quien el 21 de marzo pasado —siete días después de haber sido excarcelado— fue capturado y llevado a un juzgado para enfrentar nuevas acusaciones.

El colmo contra Alemán Olivas es que quien lo acusa es un militante de gobierno a quien señalan como paramilitar, ya que lo vieron participar en los baños de sangre de esa ciudad llamados “operación limpieza”, ordenados por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra manifestantes.

“Su acusador debería estar ante un tribunal, respondiendo por varios muertos aquí (en Masaya)”, dice un pariente del preso político.

Familia sufre

La familia del capitalino Eyner José López Espinoza, de 23 años, volvió a vivir el terror de su secuestro la madrugada del 25 de marzo pasado, cuando agentes de la Policía irrumpieron en su casa y encañonaron a su esposa e hija de 18 meses, bajo la supuesta denuncia que ocultaba armas.

Resultó ser una mentira, como la mayoría de las investigaciones policiales que involucran a manifestantes. Le agregaron que había participado en un robo a una gasolinera que ocurrió en septiembre del año pasado. Como era raro entender cómo es que cayeron a esa cuenta hasta seis meses después y por qué no lo acusaron, pese a que López Espinoza estaba preso desde octubre, terminaron diciendo que su nueva captura era por escándalo público. Ya Eyner fue liberado, pero la acusación por delito común se mantiene.

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personas han sido detenidas por el gobierno debido a la crisis social y política, iniciada en abril pasado.

“La familia vive con la angustia de que lo regresen a la cárcel, que le inventen cargos, acusaciones que nadie cree, solo los jueces, porque son de los mismos todos ellos”, se lamentó un pariente.

Los familiares de los presos políticos dicen no tener paz, el acoso policial es constante. “Vestidos de uniforme (policial) y de civil se mantienen siempre cerca”, denuncian.

Los defensores legales de los detenidos habían advertido de estas anomalías, por la forma poco clara en que algunos fueron excarcelados, pese a ser una demanda general.

La familia también sufre

Sus pesadillas y sus miedos los siguieron a casa Managua
Yahoska Blandón (Colaboración)

“Es una dura situación. La cosa es demasiado grave. No solo cambia el destino del preso político, sino también el de la familia. Vivimos con la angustia que lo regresen a la cárcel o que a nosotros nos puedan mandar a matar”, refiere un pariente de uno de los excarcelados, quien por seguridad prefiere omitir su nombre y el del excarcelado político, quien ahora tiene casa por cárcel.

Según esta persona, cuando liberaron a su pariente empezaron las amenazas a través de las redes sociales hacia ella y todos los miembros del hogar.

“Me enviaron fotografías de hombres encapuchados con textos que decían: estos son los que mandaremos a matarte si vos seguís hablando mal del gobierno y agradecé que tu terrorista está libre”, leyó.

Ante esos mensajes de odio, la denunciante optó por borrar todas las fotografías familiares, para no verse vinculada con el reo político. Arruinados Además de perder el derecho a su libertad, los reos políticos con régimen de casa por cárcel están privados hasta de trabajar.

“Mi esposo quería trabajar y la segunda vez que le tocaba presentarse a juicio para firmar, pidió a su abogado que el juez le permitiera trabajar, pero no se pudo, le dijeron que no, que él estaba preso en su casa”, dijo la compañera de vida de otro excarcelado.

También las presiones psicológicas crecen para los excarcelados, porque las autoridades y los fanáticos del gobierno controlan información de los parientes más allegados.

Por temor a cumplimiento de las amenazas, la mayoría se mantiene viviendo con discreción y tampoco denuncia el asedio constante al que los familiares de los reos políticos son sometidos. noches de terror Al menos tres parientes de reos políticos refieren que los reos son sometidos a torturas, pero callan y no la cuentan ni a su propia familia. Se la guardan para sí mismo.

“Mi hermano se despierta gritando en la noche y dice que escucha ruido de cadenas. Estoy segura que no nos quiere contar toda la verdad de lo que han vivido”, señaló otra familiar. Por su parte, la esposa de otro de los excarcelados lo escuchó gritar mientras dormía: “Ya no me peguen. Yo no sé dónde están las armas”.

 

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