¿Cómo superar la crisis financiera en familia?

La educadora financiera Gisella Canales ofrece algunas recomendaciones a las familias nicaragüenses. Espera cada domingo una columna semejante.

Una de las partes más difíciles a la hora de hacer cambios en nuestros hábitos de consumo es trasladarlos a nuestro entorno: hijos y pareja, principalmente. ¿Por qué? Ya sea porque nos es difícil admitir ante ellos que las cosas no están bien (y nuestro temor de causarles preocupación) o porque no logramos que colaboren de la forma que esperaríamos. En cualquiera de los dos casos, la solución es la misma: abordar el problema directamente.

Entre las consultas más frecuentes que hemos recibido a través de redes sociales y correo electrónico durante la crisis es cómo hacer un plan familiar de recortes de gastos, o cómo informar a la familia sobre la necesidad de hacer las cosas distinto, por ello le recomendamos:
hablar con la verdad. Cuando se enfrenta una dificultad económica hay que comunicarle a la familia y más si se requerirá de medidas extremas como cambios de colegio, retiro de actividades extraescolares o recreativas.

Los niños tienen que ser parte del plan de ahorro familiar. HOY/Foto: internet

En el caso de los niños más pequeños (edad preescolar) puede que no comprendan mucho la situación, pero debe explicárseles cada vez que sea necesario que no se puede hacer determinado gasto. En el caso de los niños más grandes (de primaria) se debe abordar con franqueza el tema e involucrarlos: hablarles que hay facturas que pagar y que ellos pueden colaborar en reducir gastos con tareas sencillas como apagar las luces que no se utilicen, desconectar aparatos, entre otros.

Siempre se pueden hacer cambios, pero hay que hablar mucho con los pequeños, porque es un proceso de reeducación. Es un proceso, no será de una sola conversación, sino algo del día a día.

Enseñar a ahorrar: esto es elemental siempre, pero más en tiempos de crisis. Según qué tan “chispa” es el niño, puede hacerse desde los seis años, pero por lo general comprenden mejor en qué consiste este hábito de siete años en adelante, cuando ya saben leer y escribir bien.

En el caso de los demás adultos del hogar hay que hacerles ver que ahorrar no es solo guardar dinero, sino reducir los gastos en todo, especialmente servicios. Todos pueden aportar mucho.

Cambiar hábitos en conjunto. Si ahora en el hogar hay menos disponibilidad de ingresos, o se necesita urgentemente salir de deudas, toda la familia debe colaborar en cambiar los hábitos de consumo y recreación. Si antes salían de paseo con frecuencia, cambiar esa salida por una alternativa gratuita o juegos en familia, por ejemplo. Pero todos esos cambios deben explicarse previamente para que comprendan a qué se debe y detallar cómo contribuye eso al nuevo plan de reducción de gastos.

Hay que recordar que la forma en que criemos a nuestros niños será directamente proporcional al tipo de adultos que serán en el futuro; por tanto, si no queremos que de grandes pasen por los mismos problemas de dinero, debemos hacer cambios ya.

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