“Fuimos golpeados por verdugos cubanos”, asegura pareja autoconvocada

Una pareja de autoconvocados y dos jóvenes más denuncian en la CPDH la paliza que les propinaron agentes del régimen de Daniel Ortega

HOY/ EFE

Managua
Aunque la Policía Orteguista informó que sacó de la cárcel a todos los manifestantes capturados el sábado pasado en Managua, el mismo día, Pedro Ortiz y Lisseth Sequeira denunciaron en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) que ellos estuvieron presos hasta el lunes 18 de marzo.

Ambos fueron detenidos cuando caminaban por las calles internas de Altamira, con dirección al punto de concentración de la marcha, que fue aplastada por el régimen de Daniel Ortega, desatando una vez más la represión contra el pueblo.

Según sus relatos, luego de ser interceptados y lanzados a la tina de una camioneta, fueron llevados junto a seis personas más al Distrito Cinco de la Policía Orteguista, donde fueron golpeados y recibieron torturas sicológicas, siendo algunos de los verdugos hombres con acento cubano.
Policías cubanos.

“Dirigentes que andan encargados de los policías y gente paramilitar son cubanos, algunos medio los ves porque no te permiten, si levantás la cara te la bajan. No te dejan lograr ver, solamente te tienen la cabeza hacia abajo y no te permiten mirar quién es, ni el chip”, aseguró Ortiz.
Ortiz y Sequeira son esposos y sus caras son conocidas en las protestas contra el régimen de Daniel Ortega. Participaron en los miércoles de protestas frente al Consejo Supremo Electoral (CSE) y contra la imposición de la tarjeta TUC.

El abogado de la CPDH, Pablo Cuevas, reconoció que anteriormente ha recibido denuncias de que operan en el país policías cubanos y de otras nacionalidades. Aseveró que eso “es intervencionismo” y “son hechos graves”.

16
de marzo fueron secuestradas al menos 164 personas por la Policía, que supuestamente las liberó ese mismo día.

“Esta no es la primera denuncia, es una de muchas denuncias que hemos recibido nosotros en ese sentido y cuestiona el no intervencionismo y la situación de nacionalismo de nuestras autoridades”, agregó Cuevas.

El pasado lunes, la misma CPDH dio a conocer el registro de 25 denuncias relacionadas con las protestas del sábado 16 de marzo. Pero Pablo Cuevas aseguró que la lista podría ir en aumento, dependiendo del grado de miedo que tengan los capturados.

A esa lista se le debe sumar las 40 personas que estuvieron relacionadas con la marcha proliberación de presos políticos, ese mismo sábado.

Según la Policía Orteguista, el sábado detuvo a 164 personas por intentar marchar y supuestamente todos fueron liberados.

La redada se dio en un contexto de protesta. Autoconvocados intentaron marchar de forma cívica en Managua, pero la Policía no lo permitió.

Desde septiembre de 2018 la Policía Orteguista no permite movilizaciones contra el régimen de Daniel Ortega.

Como delincuentes

Según dijo Pablo Cuevas, en una conferencia de prensa en días anteriores, el actuar de la Policía era “totalmente delincuencial… por eso reiteramos que se han invertido los roles, las autoridades que están llamadas a actuar con base a lo que dice la ley que deberían de actuar, en pos de la no violación de la ley por parte de los ciudadanos, se han convertido, reiteramos en delincuentes y los ciudadanos en víctimas de delitos”.

Bestialidad contra jóvenes

Managua
Yaosca Reyes Centeno

El “pecado” fue haber querido ayudar a una señora que estaba siendo agredida por agentes de la Policía. Y ahora sus cuerpos están marcados por golpes, mordiscos y heridas provocadas por cuerdas puestas en sus manos. Se trata de un par de jóvenes que denunciaron estas barbaridades en su contra en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

“Estábamos en la gasolinera que queda frente a Metrocentro, y llegó la Policía directamente a quitarles las banderas a una señora y a agredirla también. De repente aparecieron más patrullas… cuando quise ayudar a la señora me guiñaron del cabello y me estrellaron contra el suelo, una policía se me tiró al pecho y me mordió y me dio un golpe en la cabeza. Los demás me patearon y subieron a una patrulla para luego llevarme al Chipote”, cuenta uno de los muchachos agredidos, quien prefiere mantener en anonimato su nombre por temor a represalias por parte de la Policía Nacional.

El segundo joven explicó que al ser detenido, los agentes interrogaron sobre por qué andaban en la manifestación y tras contestarles que ellos estaban en su derecho de manifestarse cívicamente, los policías lo amenazaron y golpearon.

“Me dijeron que mis derechos no estaban siendo violados y que era un golpista, porque teníamos un gobierno legítimo y que si seguíamos en eso nos iban a matar… me ataron de los ojos y manos. Me llevaron a un lugar, agarraron una cuerda, me la pusieron en las manos y me suspendieron y me golpearon duro en la espalda, las costillas. Uno de ellos con acento como cubano le decía que no me dieran en el rostro”, precisó el segundo afectado.

Estos jóvenes autoconvocados sufrieron por primera vez y en carne propia, las barbaries y violaciones a los derechos humanos por parte de la Policía de Ortega.

La silla vandálica es un ícono oficial

Managua
ACAN-EFE

Hasta hace un par de días el símbolo incontestable de la rebeldía en Nicaragua era la piedra, porque con una de estas el héroe nacional Andrés Castro evitó el establecimiento definitivo del esclavista estadounidense William Walker en el país en 1856, pero ahora, gracias a las redes sociales, los nicaragüenses sumaron otro icono: la silla.

Al igual que Castro, quien al verse indefenso frente a un filibustero armado tomó lo primero que tuvo a mano para defender la soberanía de su país, otro nicaragüense en días recientes enfrentó con una silla de restaurante a un policía fuertemente armado para proteger a un compatriota.

El momento de inmediato alcanzó el estatus de “épico” en las redes sociales de Nicaragua. Horas después la silla sustituía en imágenes al monumento en honor del Soldado Desconocido y a la piedra con que Castro mató al filibustero que pretendía extender un gobierno extranjero.

Precisamente la similitud de motivos entre Castro y el llamado “héroe anónimo” ubicó a la silla, ya no en la espalda del policía, sino en la posición más alta de los iconos de rebeldía nicaragüense, gracias al poder de las redes sociales.

Sillas en un altar, poemas en su honor con técnicas propias de Rubén Darío, memes con Castro sosteniendo o lanzando una silla en vez de la piedra, policías aterrados frente a una silla y hasta entrevistas televisivas a la “silla vandálica” —en la que esta aparece con una bandera de Nicaragua—, elevaron el perfil de un mueble que suele pasar desapercibido.

También apareció el “silla challenge”, que consiste en colgar el meme más creativo con las sillas, se comparó la silla con armas de destrucción masiva, y hubo ofertas especiales por la compra de sillas.

 

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