Admite haber estafado a varios con el “sueño americano”

Prometía boletos, visa y trabajo bien pagado en los Estados Unidos

Cristóbal Rivera Alaniz, también conocido como Cristopher Brust Rivera Alaniz admitió haber estafado a ocho personas de Río San Juan. HOY/Luis Martínez

Cristóbal Rivera Alaniz, también conocido como Cristopher Brust Rivera Alaniz, de 33 años, admitió en un juicio realizado en Matagalpa que estafó a ocho personas a quienes ofreció empleos en Estados Unidos para despojarles de casi 400 mil córdobas y más de 10 mil dólares en efectivo.

En el juicio contra Rivera habían declarado cuatro de los afectados y dos policías que participaron en las investigaciones del caso; pero asistido por un defensor particular el acusado decidió admitir los hechos por los que la Fiscalía lo acusó de estafa agravada.

El titular del Juzgado Segundo de Distrito Penal de Juicios en Matagalpa, Bernardo Morales Mairena, realizó el respectivo control de legalidad, asegurándose de que Rivera admitía los cargos de espontánea voluntad y sin ningún tipo de intimidación, procediendo a decretar la clausura anticipada del juicio y la culpabilidad del acusado.

Según la acusación, Rivera fingió ser ejecutivo de una empresa que denominaba Grupo Lactosa SA, con supuesta sede en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, para estafar a las víctimas originarias del departamento de Río San Juan. Varias de las acciones para completar la estafa las habría cometido en ese territorio, así como en los departamentos de Managua, Boaco y Matagalpa, por lo que fue procesado en este último.

Los afectados fueron ocho jóvenes residentes en comunidades de los municipios de San Carlos y San Miguelito en Río San Juan.

La extensa acusación de la Fiscalía detalla que Rivera, a través de la red social Facebook, “atrajo la atención” de una de las víctimas, a quien le dijo que una tía suya era subgerente de la empresa láctea y que había llegado a Nicaragua a buscar a 20 personas que quisieran viajar para trabajar con esa compañía.

Usaron sus ahorros

La oferta laboral incluía el supuesto pago de 16 dólares por hora y con posibilidades de ganar hasta 21 dólares por hora. Sin embargo, tenían que hacer trámites y pagar por pasaportes y récords policiales, entre otros documentos.

Eso les costaría 3,020 dólares que solo Rivera, como “responsable del grupo”, podía depositar en una cuenta bancaria. De esta manera le entregaban el dinero.

Los afectados vendieron ganado y usaron sus ahorros para aplicar a la oferta.

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