Madres que perdieron a sus hijos en las protestas se sienten ignoradas por la Comisión Porras

Doña Eva Ruth Campos, perdió a su hijo José Manuel Narváez Campos de 22 años, el 8 de julio en la operación limpieza que ejecutó el Gobierno con sus paramilitares y policías.

La comisión Porras fue creada por el régimen orteguista para investigar los sucesos de abril del 2018. archivo/cortesía

La Comisión Porras visitó a finales de enero las ciudades de Diriamba y de Jinotepe para supuestamente investigar los hechos de violencia que se vivieron en esos dos municipios en el período de abril a julio de 2018 en que duraron las protestas en contra del gobierno, pero se les olvidó visitar a las familias de los manifestantes asesinados.

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La comisión integrada por el sacerdote Francisco Molina, el subprocurador de Derechos Humanos Adolfo Jarquín, el vicerrector general de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) Jaime López Lowery, la médica y exdiputada sandinista Mirna Cunningham y el analista político a fin al régimen de Ortega, Cairo Amador Arrieta, se reunieron solamente con autoridades de la policía, alcaldías y líderes sandinistas.

Hay desconfianza

Para las madres que perdieron a sus hijos en las protestas, ese tipo de favoritismo, resta credibilidad al trabajo que realiza la comisión.

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Doña Eva Ruth Campos, perdió a su hijo José Manuel Narváez Campos de 22 años, el 8 de julio en la operación limpieza que ejecutó el Gobierno con sus paramilitares y policías. Ella no está de acuerdo que se visite solamente a instituciones o a una parte de las personas afectadas.

“Se está tomando en cuenta solo a personas afines al gobierno. A mí nadie me vino a visitar y creo que la justicia no está siendo pareja. Ellos (la comisión) nos hubiesen visitado por lo menos para escuchar opiniones, me he sentido indignada e impotente, porque la situación no ha mejorado, seguimos en las mismas. El asedio se sigue dando, la justicia no prevalece y queremos respuesta”, dijo Campos, quien es oriunda de Jinotepe.

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A José se le conocía como Chema Campos y su sueño era tener un restaurante. Su asesinato, sigue aún en la impunidad. “Aquí nunca se hizo justicia, nunca se investigó a nadie, tampoco supe cómo se dieron los hechos, sigo esperando que alguien me lo diga”, expresó su progenitora.

También ignoradas

Otra que también se queja de la comisión Porras, es doña Elizabeth Velásquez, habitante del barrio Francisco Chávez de Diriamba.

“Yo me di cuenta que esa comisión andaba por aquí, pensé que iban a venir a mi casa, pero me quedé esperando. Si solo ven a una parte, ¿entonces para qué existe?, ¿cuál es su funcionalidad?, esto debería de ser parejo, nadie les va a creer nada”, cuestionó.

Su hijo Josué Israel Mojica García de 20 años, fue también asesinado en los tranques el 8 de julio por los grupos armados aliados al gobierno. En este caso tampoco se hizo justicia. Elizabeth dice que no descansará, hasta saber quién se lo mató.

A la familia de Gerald Barrera Villavicencio de 26 años y de Alejandro Carlos Ochoa de 17, tampoco nadie los visitó para investigar sus muertes. Ellos eran oriundos de Jinotepe y los asesinaron también en los tranques.

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