“No le deseo esto ni a Rosario Murillo”

Mercedes Dávila, madre del preso político y líder estudiantil Edwin Carcache, habla sobre su dolorosa experiencia al ver a su hijo tras las rejas sin ser culpable

Foto: Wilih Narváez

Managua
Vela que se apaga, vela que se vuelve a encender en nombre de Edwin Carcache.

Mercedes Dávila, madre del líder estudiantil y preso político, es quien está pendiente de las candelas y veladoras puestas en el altar, ubicado en una de las esquinas en la sala de la casa de la abuelita materna de Edwin.

Y no es un altar católico común, sino que está dedicado al hijo mayor de doña Mercedes. Varias fotos de Edwin sobresalen en la mesa con un par de flores azules, algunos santos, escapularios, estampas religiosas y hasta un rosario bendecido por el papa Francisco, los que en conjunto adornan el retablo.

Altar en honor a Edwin Carcache. Foto: Wilih Narváez

“Hay que mantener viva la llama, no la podemos dejar apagar… Cuando rezo, pido por mi hijo, pero también por todos los secuestrados políticos”, dice la señora.

Mercedes ha vivido los cinco meses más trágicos de su vida como madre. “Saber que tu hijo está preso injustamente es lo que más duele”, precisa. Un dolor que asegura no se lo desea a nadie.

“Como madre no le deseo esto ni siquiera a la señora Rosario Murillo. Esto es una agonía”, dice Dávila, muy apesarada.

Antes de este cambio tan radical en su vida, ¿a qué se dedicaba?

Trabajaba como conserje en el Hospital Militar. Estuve ahí por tres años. Yo llegué ahí subcontratada por una empresa, pero luego me gané el puesto. Me mandaron a trabajar directamente a la dirección del hospital, el área donde yo cubría. Ahí conocí muchas caras, muchos altos rangos, muchas personas que al momento de pedir ayuda me dieron la espalda al saberse lo de mi hijo. A raíz de eso, yo decidí retirarme de ese lugar. Yo siempre he trabajado y también estudiaba.

¿Qué pasó con los estudios?

Terminé mi bachillerato y estaba estudiando una carrera técnica en el (Instituto) Manuel Olivares, pero tuve que salirme de todo para mejor dedicarme a mi hijo, porque siento que me necesita, siento que se lo debo, tengo que estar a su lado en estos momentos.

Cuando Edwin comenzó a ser una figura reconocida en la lucha, ¿sintió miedo?

Yo no le temo a la gente, yo solo siento temor a Dios, al único. Si las cosas pasan, es por algo, es porque Dios lo escribió así… Lo único que le pedía a Edwin en aquellos días era que se cuidara, siempre rezaba por él. Cuando las cosas se pusieron más serias un coronel me decía que sacara a Edwin del país, pero él nunca quiso hacerme caso. Siempre me decía que no podía abandonar a sus compañeros y que varios de ellos ya estaban secuestrados. Decidió quedarse a pesar de las amenazas.

Imágenes católicas a las que Mercedes Dávila reza a diario por la liberación de su hijo. Foto: Wilih Narváez

¿Cuándo fue la última vez que vio a Edwin?

Lo vi el 30 de enero pasado, en una visita familiar. Lo miré bien animado. Edwin está bien fortalecido en el Señor. Yo me sorprendo de ver a mi hijo fuerte. En vez de llevarle ánimo yo a él, él es el que me da ánimos a mí. Esta última vez me pidió que no siga llorando, que el Señor lo va a sacar de ahí.

¿Qué le platica en las visitas? ¿Logra contarle algo?

En la visita del mes, solo tengo derecho a estar 15 minutos con él. Son en total 45 minutos de visita, pero se dividen entre varios familiares. A mí me dan 15 porque soy su mamá… Lo que me platicó es que dijera acá afuera que hiciéramos ayunos, oraciones y que le pidiéramos a Dios de rodillas por ellos, para que por lo menos se reinstaure el diálogo y que liberen a los presos políticos.

Con mi mamá, su abuela, fue diferente. A ella le pidió que para el día de su cumpleaños le hicieran un pastel con los colores azul y blanco, y que lo compartiéramos en la familia… mi mamá se lo concedió… el 11 de febrero, que fue lunes y que es el día de su cumpleaños, se lo enviamos en medio de la paquetería que se entrega todos los lunes. Esperamos que lo haya recibido… también le mandamos un pastel que se lo enviaron de regalo de una pastelería, pero no lo dejaron pasar todo, solo un pedazo.

Él me dice: “Mamá, no hablemos de nada de aquí, hablemos de la niña, de lo que está pasando afuera”. Siempre está inquieto por saber qué está pasando… Nos da recomendaciones, y es raro que él me diga algo de la paquetería. Sé que donde está encerrado es un espacio pequeño y está solo en esa celda… es una celda de alta seguridad… A pesar de eso, Edwin predica la palabra en las celdas, tiene una biblia con él y me ha dicho que aunque ninguno de ellos se miran las caras se dividen la prédica del día.

Aparte de la comida, ¿qué es lo que normalmente pide Edwin que le lleven al Sistema Penitenciario?

Libros. Edwin lee mucho. Hay que pedir permiso al Sistema para que dejen ingresar los libros que le llevamos. Solo algunos libros le dejan entrar. Ahorita le acaban de regalar uno, y estamos esperando que lo podamos ingresar… Los de Paulo Coelho dice que ya no quiere leer (ríe), quiere lectura actual, libros que lo instruyan. Su abuela le llevó hace poco un libro de poesía en inglés y español.

Cuadro regalado a la familia de Edwin Carcache por un artista del tatuaje. Foto: Wilih Narváez

La hija de Edwin, ¿sabe lo que está pasando?

Ella tiene cinco años, está pequeña. No la hemos querido llevar porque no queremos que salga en los medios y redes sociales del gobierno, a veces que a uno lo denigran tanto, y no me gustaría que la niña pasara por eso. Nosotros le decimos que su papá esta trabajando, que por eso no está acá.

Precisamente la vinieron a dejar a la casa la semana pasada, y yo hago oraciones varias veces al día, me arrodillo ahí (frente al altar con fotos de su hijo), y ella se fue a poner a la orilla mía cuando estaba rezando… y mientras estaba en la oración ella me decía al oído: ‘yo quiero a mi papá, yo quiero a mi papá’… Me dijo muchas cosas de su papá y me hizo llorar con sus palabras. También me preguntó cuándo viene Edwin, que para qué está trabajando tanto, que regrese ya.

¿Cómo define esta experiencia como madre?

Es terrible estar pensando lo que pasa mi hijo encerrado. Sin ventilación, estando solo en la celda, pagando con su libertad por cosas que él no ha hecho. No se lo deseo a nadie esto, esto es triste, triste… Mi vida dio un giro completo con el secuestro de mi hijo. Muchos me dieron la espalda. Personas a las que les serví en alguna ocasión… Incluso muchas veces fui voluntariamente a entregar en las caravanas (del gobierno) los sacos de comida que se les daba a ciertas familias. Lo hice porque me gustaba ver la alegría de la gente cuando se les entregaba el arroz, los frijoles y los espaguetis. Lo hice de corazón.

“Vamos a ver qué pasa en esta visita de los representantes de la OEA. Dios quiera y ellos (reos políticos) salgan de ahí…. yo tengo muchas esperanzas… Confío en Dios que saquen algo bueno de esta visita, que ayude a sacar a los muchachos. En cuanto al juicio, no hemos tenido ningún tipo de notificación sobre la suspensión”.

Mercedes Dávila

Paquetería los lunes

Mercedes Dávila platica que con la paquetería que ingresan cada lunes al Sistema Penitenciario La Modelo es una lucha siempre. Deben discutir a veces con los que reciben los paquetes para que les dejen pasar ciertos alimentos.

Edwin recibe alrededor de 6 litros de líquido, que pueden ser agua, jugos y gaseosas. Además de pan, mortadela, jalea, queso, chicharrones y otros alimentos preparados.

Todo debe ir empacado en bolsas plásticas transparentes.

“Todos los lunes nos levantamos antes de las 3:00 de la madrugada para cocinar y llevarle su comida a mi hijo”, dice Dávila.

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