Orgulloso de su bici modificada

A don Nicolás Téllez le cuesta caminar, por eso la dio a hacer y poder trabajar en el Mayoreo

Las bolsitas de caramelo que ofrece don Nicolás cuestan 5 y 10 córdobas. Permanece en el centro de compras desde las 9:00 de la tarde, se va a su casa bastante temprano para poder descansar. HOY/FOTO: Roberto Fonseca

HOY

Hace algunos años Nicolás de Jesús Téllez, quien es un comerciante informal en el mercado Mayoreo, tuvo un accidente automovilístico que lo dejó con dificultades para caminar. Por eso se apoyaba en un bastón.

Don Nicolás, en su deseo por trabajar y conseguir sus alimentos diarios, seis meses atrás dio a hacer una bicicleta modificada, la cual maniobra con sus manos. Le agregó un exhibidor de hierro, para poder guindar la mercadería. Y decidió vender bolsitas con caramelos rayados en el centro de compras. Asegura que le va muy bien hasta el momento y de eso se siente orgulloso.

“La gente me trata bien aquí en el mercado, elegí este centro de compras para trabajar porque me queda cerca de la casa —vive en Villa Libertad— y también porque siempre he venido a comprar aquí y lo conozco completo, he logrado sacar mi comidita, no molesto a nadie porque no me gusta pedir, además paso mi tiempo tranquilo y lleno de salud, me siento menos enfermo, el mercado es vida”, dice.

Téllez asegura que tiene varios hijos, pero prefiere mantenerse al margen. “La juventud es un poco desatenta, mejor me la rebusco yo solo”, subraya.

ADMIRADO

La gente que pasa al lado de don Nicolás le comparte siempre una sonrisa y monedas. Él asegura que siempre está feliz. HOY/FOTO: Roberto Fonseca

Don Nicolás se ubica a ofrecer sus caramelitos, todos los días sobre la calle principal del Mayoreo. También realiza algunos rondines por los diferentes andenes. Menciona que tiene muchos amigos que admiran su deseo por salir adelante, lo apoyan, y hasta le dan ayuda económica de vez en cuando.

“Hasta el día de hoy Dios me ha ayudado, su misericordia es infinita, pido fuerzas cada día para poder montarme a mi bicicleta y vender todo mi producto, pido fuerzas para mis manos porque con ellas logro avanzar, también para que el dolor de mi rabadilla disminuya, todos los días orar es mi fortaleza y es lo que me mantiene aquí”, añade.

Téllez, de 86 años, es originario de Boaco. Dice que a los 14 años se vino a la capital buscando un mejor estilo de vida.

“He trabajado de todo, fui carpintero, constructor, vigilante, y ahora comerciante, me siento feliz por cada cosa que he hecho en la vida, y ahora que ya estoy así, quiero que los más jóvenes entiendan que cuando uno quiere, puede.

No hay excusas, yo no puse ninguna y aquí ando”, puntualiza.

 

 

Por lo que está luchando
Don Nicolás espera poder recoger dinero suficiente para agregarle a su bicicleta un motor y así descansen sus manos. Todos los días vende alrededor de 100 córdobas en caramelos rayados.

Dice que cualquier pesito que logra agarrar en este mercado, es una bendición de Dios y ese dinero le recuerda siempre que él es una persona especial, por lo que debe seguir trabajando hasta alcanzar metas.

...

Notas Relacionadas