¡Comienzan las clases!… pero con menos estudiantes matriculados

Para el inicio del ciclo escolar 2019, el gobierno aseguró una matrícula de 1.7 millones de estudiantes, es decir, una cantidad menor que la del año 2018, que fue de 1.8 millones de matrículas en todo el país

Las vacaciones intersemestrales van del primero al 15 de julio, dio a conocer el Gobierno. HOY/Archivo

Managua
Las proyecciones del Gobierno para el inicio del ciclo escolar 2019 eran concretar una matrícula de 1.7 millones de estudiantes en todas las modalidades. Al menos eso fue lo que en su momento detalló Salvador Vanegas, asesor presidencial en temas educativos. Pero este número es más bajo que el del año 2018, que fue de 1.8 millones de matrículas en todo el país.

Algunos expertos en educación han manifestado a medios de comunicación que incluso el número de alumnos matriculados puede ser menor de lo que afirma el Gobierno, esto como resultado de la crisis sociopolítica que enfrenta el país. Sin embargo se espera que autoridades del Ministerio de Educación (Mined) este lunes puedan confirmar la cantidad exacta.

1.7
millones de estudiantes son los que iniciarán a estudiar este año lectivo 2019.

Además de la cantidad de alumnos, otra de las expectativas es cómo se desarrollará el año escolar en medio de adoctrinamientos gubernamentales, persecución policial y cuando los estudiantes (de secundaria) ya han tenido algunos roces con miembros de la Policía.

Para el maestro y experto en temas de educación Ernesto Medina, no se puede esperar grandes cosas o cambios sustanciales este año escolar.

“Creo que todos estamos viendo con gran preocupación las circunstancias en la que este año escolar está empezando, ya que la información que tenemos es que este año hay una gran deserción, así que nos hacemos la pregunta: ¿qué está pasando con esos muchachos que no se están integrando a los colegios?”, puntualiza Medina.

La educación en Nicaragua se ha visto afectada en el último año por traumas psicosociales en la niñez, violación a los derechos de la niñez. Desde el punto de vista educativo, hay también afectaciones al aprendizaje por la falta de días clase y los estados de ánimo.

El experto señala que según datos estadísticos que maneja, en muchos colegios privados del país hay una merma considerable de estudiantes. Además, expresa que en sitios específicos como Masaya y León, muchos padres no enviarán a sus hijos a clases, por el mismo miedo, o por razones específicas de cada familia, pero siempre vinculadas a la crisis.

“El hecho que todavía no haya una solución al problema de la crisis hace que en cualquier momento que se vuelva a dar un problema los muchachos estén expuestos al tipo de violencia con el que son tratados por parte del Gobierno. Empezar el año escolar sin resolver esta crisis preocupa”, estima Medina.

“Creo que el contexto de la crisis está marcando negativamente este inicio de año escolar. Si no buscamos soluciones a este problema, pues vamos a tener un año muy accidentado… No hay nada normal, desde el mismo hecho que tenemos las calles ocupadas por la Policía”.

Ernesto Medina,
experto en temas educativos

El verdadero reto de empezar clases

Managua

Empezar un nuevo año de clases suele ser un momento de ánimo para los alumnos. Uniformes que estrenar, aula y compañeros nuevos, útiles, libros y grandes expectativas de lo que será ese nuevo ciclo. Pero tras el estallido de la crisis en abril de 2018, los alumnos y la sociedad en general tienen expectativas negativas en casi todos los temas que nos rodean, así lo afirma el psicólogo Roberto Ordóñez, miembro de la Asociación Nicaragüense para el Desarrollo de la Psicología.

Según Ordóñez, la crisis sociopolítica está afectando a los nicaragüenses en diferentes maneras, pues no solo se trata de enfrentar las distintas expresiones de violencia y hostigamientos por parte de la Policía o la represión gubernamental; también hay preocupación por el decreciente nivel de desempleo, reducciones salariales, nuevas leyes económicas que afecta el bolsillo familiar… En fin, hay motivos suficientes para que la población se sienta agobiada y, por ende, los sentimientos están a flor de piel.

“Esto influye en el manejo de la ira en las familias. Las familias están más airadas, están más preocupadas y esto viene a repercutir en la manera de cómo se está criando a los menores en las casas. Los maestros también están sufriendo, más aún si hablamos de colegios públicos, donde hay una gran presión política contra los maestros… esto mismo influye también en los procesos de aprendizaje de los estudiantes. Porque los ambientes para el estudio no son los óptimos”, expresa el psicólogo.

En malos términos

Ordóñez recuerda que las relaciones entre estudiantes y autoridades gubernamentales no fueron las mejores el año 2018. Y en el caso particular de los estudiantes de secundaria, tuvieron algunos roces con la Policía.

Dos ejemplos claros de ello fue cuando un agente policial desenfundó un arma de su cintura y amenazó a un grupo de estudiantes del Colegio Autónomo República de Argentina porque una de las estudiantes llena de ira le lanzó una piedra.

Este incidente terminó con la expulsión de varios miembros de esta escuela. Asimismo, otro jovencito estudiante fue marcado con las siglas FSLN con la aguja de una jeringa.

“Todas esas acciones contra los estudiantes traen repercusiones que ya se están sintiendo, en particular con el tema de la matrícula escolar”, explica el psicólogo.

Precisamente en el caso de la ira, Ordóñez llama a los padres de familia a no aumentar los niveles de furia en sus hijos, que traten sobre todo de mantener la cultura de paz en casa, promoviendo actitudes más razonables y autocontrol, precisamente para su seguridad.

“Es importante que los padres mismos no se llenen de ira, es importante que transmitan el pensamiento de paz para estos menores… que podemos buscar que las cosas mejoren a través del diálogo o la protesta cívica”, finaliza el experto.

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