Sigue terror de Estado: secuestros, atentados y amenazas

Como parte del guion de terror implementado por la Policía en los últimos meses, siguen secuestrando e intimidando a los ciudadanos nicaragüenses que piensen diferente al gobierno

Managua
La ciudadana María Luisa Abarca Aguilar, quien fue secuestrada la tarde del lunes pasado por agentes de la Policía cuando ella realizaba una protesta pacífica con un cartel de cartón (que decía “Nicaragua será libre o no será”) fue liberada al fin este jueves.

La mujer de 35 años fue puesta en libertad al mediodía y no brindó declaraciones sobre lo sucedido, por miedo a más represalias en su contra. Sus familiares tampoco asistieron —por la misma razón— a poner la denuncia en la Comisión Permanente de Derechos Humanos.

Como parte del guion de terror implementado por la Policía en los últimos meses, Abarca fue secuestrada en las inmediaciones del hospital Monte España, en Managua, por el simple hecho de pedir justicia.

María Luisa decidió protestar junto a otra amiga y este fue motivo suficiente para que una patrulla se movilizara al lugar y como si de un criminal se tratase, la buscara para llevársela a la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como el Chipote, donde su hermano Marvin Abarca confirmó a otros medios de comunicación que se encontraba detenida.

María Luisa es una de varias personas que esta semana han sido secuestradas por los agentes policiales. En la lista también está José Dolores Blandino, el tercer director de la Cámara Nicaragüense de la Construcción, y el periodista Leo Cárcamo, jefe de prensa de Radio Darío en León. Quienes también fueron llevados a la fuerza por policías, retenidos por unas cuentas horas e interrogados bruscamente.

Nuevos atentados

Periodistas nicaragüenses que se encuentran en el exilio en Costa Rica denunciaron este jueves que sus familiares están siendo amenazados en Nicaragua y que incluso explotaron una bomba molotov cerca de la vivienda de un pariente de ellos.

Los periodistas, que trabajan en la plataforma digital Nicaragua Investiga, aseguraron que desconocidos explotaron una bomba molotov cerca de la vivienda del suegro de Jennifer Ortiz, directora de ese medio.

La comunicadora explicó que la bomba fue lanzada antenoche y dañó la parte trasera de un vehículo que se encontraba estacionado.

Los desconocidos dejaron además un mensaje dirigido al suegro de Ortiz, con la leyenda: “tu hijo y tu nuera están seguros, pero tu no. PLOMO”.

Ortiz observó que “plomo” es una frase que utilizan simpatizantes del gobierno que preside Daniel Ortega en contra de sus adversarios.

Hasta ahora la Policía de Nicaragua no se ha referido a esta denuncia.

Asimismo, la periodista afirmó que en las últimas dos semanas sus familiares en Nicaragua han sufrido una “jornada intensa de intimidación”, que incluye acoso, presencia de paramilitares afuera de sus casas, entre otros.

“Nicaragua Investiga está incomodando mucho a los agentes del Gobierno, a sus simpatizantes, aquellos que son fanáticos, que tratan de combatir, no con ideas, sino con actos terroristas”, anotó.

El equipo de Nicaragua Investiga responsabilizó al gobierno de Ortega si algo llega a pasar con sus parientes.

El equipo está integrado, además de Ortiz, por los periodistas Leticia Gaitán, Gerald Chávez, Yelsin Espinoza y Héctor Rosales, quienes trabajaban en distintos canales de televisión en Nicaragua, antes de marcharse al exilio en Costa Rica, por motivos de seguridad.

Datos de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro indican que entre abril y diciembre pasados hubo al menos 712 casos de violación a la libertad de prensa, incluyendo agresiones, censura, amenazas y asesinatos, entre otras transgresiones.

Al menos 57 periodistas nicaragüenses han salido al exilio desde abril pasado, en su mayoría por razones de seguridad, según el recién fundado movimiento Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua.

Profesión en peligro

El periodismo es considerado una de las profesiones más peligrosas en Nicaragua desde el inicio de la crisis, cuando el comunicador Ángel Gahona murió por un disparo certero mientras cubría maniobras de la Policía Nacional.

Los supuestos autores del crimen fueron condenados por el poder judicial en un proceso que no convenció ni a los familiares del comunicador asesinado.

Así se llevaron a don 'Lolo Blandino'

Managua
Yaosca Reyes Centeno

José Dolores Blandino, tercer director de la Cámara Nicaragüense de la Construcción, fue secuestrado por segunda ocasión la tarde del miércoles en Carretera a Masaya. Su único delito: llevar cuatro banderas de Nicaragua ubicadas en cada puerta de su vehículo.

Según Blandino, salía de las instalaciones del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) cuando fue interceptado por varios vehículos de la Policía, donde al menos se trasladaban unos 40 efectivos.

Una de las patrullas se detuvo abruptamente frente a su vehículo. Al bajar el vidrio de la puerta un agente le preguntó: “¿Sabe usted por qué se le está deteniendo?”. A lo que don Lolo (como cariñosamente le dicen) respondió que quizás era por las banderas. “Estuve ahí detenido como 10 minutos, porque me revisaron el carro, donde llevaba la llanta de repuesto. Me preguntaron que si llevaba armas, les dije que no porque la Policía me las había robado. Entonces me dijeron que por qué decía eso. Yo expliqué que hace dos años me quitaron un arma, y cuando fui a retirarla me dijeron que ya la habían quemado”, explicó Blandino.

De inmediato, le dijeron que siguiera los vehículos de la Policía y dos agentes se montaron en su carro.

“Dentro de mi carro, llevaba uno al lado del timón y uno atrás. El de al lado insistía en que acelerara el carro, pero yo no manejo a esas velocidades. Entonces me dio un golpe infantil para intimidarme, y yo le dije que era un cobarde, porque andaba armado y haciendo eso, que más bien le debería dar vergüenza. Fue en el brazo que me pegó. Pero lo más horrible era que me iba hostigando que metiera el pie al acelerador. El oficial iba muy enojado”, contó el empresario.

“De ahí me llevaron al Chipote… ahí ya soy conocedor de ‘ese hotel’. Increíblemente horroroso con el montón de zancudos, que solo me hacen pensar en las personas que están encerradas ahí. Y luego empezó el calvario de estarte entrevistando a cada rato… Pregunté si era delito andar la bandera de Nicaragua y me dijeron que no”, dijo el señor.

Mientras estuvo detenido, fue llevado a dos tipos de celdas. Una de ellas es una pequeña, casi personal donde el detenido no puede sentarse, porque no tiene espacio. Luego lo trasladaron a otra más grande. En ese lapso miró cómo llevaban a otro muchacho.

“Era un joven de características de los pobladores de Masaya, solo vi que lo pusieron a mi lado. Llegó otro de los Policía y le preguntaba a cada rato: ¿Usted qué está haciendo? ¿Usted qué está haciendo? Y solo escuché que el muchacho respondía solo con oraciones”, comentó don Lolo.

Al menos cuatro horas José Blandino estuvo secuestrado en las celdas del Chipote. Alrededor de las 8:00 p.m. fue llevado con todo y su vehículo hasta su casa. Varias camionetas de la Policía lo acompañaron. Las banderas no fueron devueltas.

Asedio a Bermúdez

A eso de las 6:00 de la tarde del miércoles reciente, la casa del periodista Gustavo Bermúdez Herrera, de Radio Corporación, fue asediada por varias patrullas de la Policía y sujetos vestidos de civil encapuchados que se movilizaban en vehículos particulares.

Frente a su vivienda, ubicada en la Colonia del Periodista, los oficiales y sus acompañantes pasaron algunas horas, y solo hasta tarde se fueron.

Según los familiares del comunicador, no se bajaron, solo permanecieron frente a la casa. Bermúdez Herrera es también directivo de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) y labora desde hace varios años en Radio Corporación, una emisora crítica del régimen y con política editorial independiente.

Bermúdez Herrera dijo a HOY que ayer las patrullas solo pasaron, no se detuvieron como lo hicieron el miércoles. Radio Corporación hizo pública la denuncia del acecho contra su colaborador.

Secuestros y detenciones

1
La madrugada del 14 de septiembre del año pasado, Daniel Carvajal y Maykell Corea, ambos originarios de San Marcos, Carazo, fueron apresados por la Policía y llevados esposados a la delegación policial. Su delito fue inflar globos azul y blanco para lanzarlos en las calles de su ciudad, en el mes patrio. En años anteriores todo el país celebraba la fecha con los colores del pabellón nacional, pero extrañamente las autoridades del orteguismo criminalizan acciones como esas y desde abril pasado le declararon la guerra a los colores azul y blanco.

2
Dos días después, el 16 de septiembre, la Policía ejecutó otra extraña detención. Esa vez fue contra Javier Espinoza, el joven que trabajaba prestando sonido a las marchas autoconvocadas. La detención calificada de ilegal, según los organismos de derechos humanos, fue en las inmediaciones de la estatua Monseñor Lezcano. El joven fue sacado de su casa y llevado al Chipote. En las redes sociales circuló el video cuando la Policía saca de la casa de Espinoza el camión y los equipos de su propiedad. Fue liberado después.

3
El 2 de noviembre pasado, día en que Nicaragua celebra a los difuntos y se cumple la tradición de visitar sus tumbas y enflorarlas, la Policía incursionó de forma violenta al cementerio Milagro de Dios y detuvo al maratonista Alex Vanegas, de 63 años, cuando visitaba las tumbas de los fallecidos en las protestas de abril pasado. Vanegas fue sacado del camposanto esposado y casi arrastrado por violentos oficiales, que se ganaron el repudio y las ofensas verbales de las familias que estaban en el cementerio.

 

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