Encuentran a un hombre amarrado a un tubo de hierro en el mar

Parecía una escena sacada de una película de mafiosos, algo inhumano, malvado y con características propias de un asesinato que pretendió ser el crimen perfecto

Fotografía cedida por la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua.

Chinandega/Managua
Parecía una escena sacada de una película de mafiosos, algo inhumano, malvado y con características propias de un asesinato que pretendió ser el crimen perfecto.

A simple vista, en altamar parecía ser un hombre que solo flotaba ahogado, pero lo que causó gran impacto es que fue amarrado del tórax y el abdomen a una pieza de hierro de tamaño grande y visiblemente pesada.

Así encontraron un cadáver el miércoles 29 de enero en el sector de la playa, en Isla Madera Negra, a 9 millas náuticas al noroeste de Puerto Corinto, departamento de Chinandega.

El hallazgo hecho por el Distrito Naval Pacífico de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua ocurrió en la mañana. Se dio aviso a la Policía de lo sucedido y esta llegó al lugar para hacer las debidas averiguaciones del hecho, el cual tiene a todos asustados.

Según una nota de prensa de la Fuerza Naval, para el traslado del cuerpo se ocupó una lancha auxiliar con cuatro efectivos militares.

Rostro desfigurado

Cuando por fin lograron sacar el cuerpo del mar, ningún poblador pudo reconocerlo, pues el rostro estaba desfigurado, morado y el resto del cuerpo inflamado. Vestía con un pantalón jeans azul oscuro, una camiseta negra, calcetas azules y estaba sin zapatos. Aunque el cuerpo estaba hinchado, se podía notar que era una persona corpulenta .

Las cuerdas amarradas al cuerpo de la víctima indican que posiblemente los autores del crimen buscaban como desaparecer el cuerpo, pero la Policía aún no ha confirmado esta versión.

Al trasladarse a la playa, los investigadores empezaron a hacer las averiguaciones para aclarar el caso. Hasta ayer trabajaban en la identificación del muerto.

Por el estado de descomposición del fallecido, fue sepultado casi inmediatamente en una zona montosa. Esto con el fin de evitar brotes epidémicos entre los pobladores.

Algunos locales afirmaron que el hombre fue encontrado con una capucha en el rostro y estaba también atado con las manos hacia atrás. La Policía no dio datos preliminares que descartaran o confirmaran esa versión.

Aún sigue sin ser identificada una mujer que apareció muerta en Matagalpa, con signos de estrangulamiento. Foto referencial
Istockphoto.com

Caso similar

Este hallazgo sucede solo cuatro días después que las autoridades policiales de Matagalpa se enteraran del descubrimientos de otro cadáver, pero en esta ocasión, el de una mujer que tampoco ha podido ser identificada.

El cuerpo estaba en estado avanzado de descomposición y con aparentes signos de violencia. Fue localizado en el viejo desvío hacia lo que fue el puente “provisional” en la comunidad Paso Real, en la ruta entre los municipios de Muy Muy y Matiguás, departamento de Matagalpa.

El cuerpo ya esqueletizado y que tenía un pantalón crema y un trozo de cuerda de nailon alrededor del cuello, fue descubierto cerca de un árbol de guanacaste, el viernes pasado, por vecinos del sector, quienes avisaron a la Policía.

Las autoridades policiales en Matiguás y Matagalpa siguen sin informar sobre el caso, pero una fuente reveló que la mujer, cuya edad oscila entre los 27 y 30 años, fue estrangulada.

En el lugar del hallazgo nadie pudo identificarla y, por la descomposición del cuerpo, tuvieron que sepultarla ahí mismo, aunque los investigadores policiales tomaron fotos para una posible identificación posterior.

Además del pantalón crema, la mujer, de 1.55 metros de estatura, vestía una blusa rosada y sostén del mismo color. No tenía bragas ni calzado.

Según las fuentes, el cabello largo de la mujer ya estaba prácticamente desprendido del cráneo y una forense determinó que tenía entre cinco y siete días de fallecida al momento de la valoración, lo que implica que fue asesinada entre el reciente 19 y el 21 de enero.

Con ese caso, incrementa a tres la cantidad de mujeres asesinadas este año en el territorio que atiende la delegación departamental de la Policía en Matagalpa.

A sangre fría

Hay una frecuencia de asesinatos violentos inusuales en el país, especialmente en el norte. Hace unos seis días el partido opositor nicaragüense Ciudadanos por la Libertad (CxL) denunció el “asesinato atroz” del productor Oliver José Montenegro, quien era miembro activo de esa agrupación política. El hombre fue desfigurado por la cantidad de balazos que recibió. Un sobreviviente señaló que entre los asesinos había policías.

 

 

Intentaron ejecutar el crimen perfecto

Cuando los asesinos tratan de ocultar las evidencias

Managua
Redacción HOY

Los investigadores afirman que “no hay crimen perfecto”. Siempre hay una pista que llevan a los investigadores policiales a encontrar la verdad.

Pero algunos criminales piensan que pueden salirse con la suya si tan solo hacen desaparecer el cadáver, las huellas, el arma, y hasta pretenden obviar el móvil del crimen.

Tarde o temprano la verdad llega, porque como dicen: “Entre cielo y tierra no hay nada oculto”. En junio del 2017, la Policía dio a conocer del hallazgo de una osamenta en el barrio Sol de Libertad, Managua.

El suceso ocurrió de manera accidental cuando un obrero de construcción se disponía a reparar una tubería. Habitantes del inmueble manifestaron que días previos habían tenido problemas de filtración en la tubería, por lo que habían decidido repararla.

Hace un año asesinaron a Rechel Rostrán, y aún los autores del delito no pagan condena. HOY/ Archivo

Semanas más tarde, las autoridades policiales daban a conocer la identidad del cadáver encontrado. Su nombre era Rechel Rostrán Obando, y cuando la mataron apenas era una menor de 15 años.

Tenía cinco meses de haber muerto cuando la encontraron. La mataron el 20 de enero de 2017.

Jorge Rostrán, papá de la joven identificada, pidió a las autoridades que se investigara a fondo las circunstancias de la muerte de su hija y se castigara a los culpables de este crimen.

“Esta mañana su mamá (Paola Obando) y yo fuimos al Instituto de Medicina Legal a realizar las pruebas de ADN y esta noticia nos impacta. Mi hija andaba con malas amistades y ya hemos informado a la Policía sobre quiénes son, por eso pedimos que se investigue a fondo”, dijo Rostrán.

Un mes después de la identificación, se acabó el misterio. Las autoridades esclarecieron el crimen de la adolescente. Según las autoridades, en la muerte de la joven estarían involucradas cuatro personas, de las cuales tres permanecen detenidas.

Pero desde el pasado diciembre, la mamá de Rechel, Paola Obando Castillo, no encuentra consuelo, pues siente que ha habido retardación de justicia e implora a las autoridades que están a cargo del proceso que el crimen de su hija no quede impune.

“Yo confío en Dios que se haga justicia y que la muerte de mi hija no quede impune. Yo siempre voy a estar ahí (presionando en los juzgados), luchando por la memoria de mi hija, pido que se haga justicia”, manifestó la madre de Rechel Rostrán.

Otro que quemaron

Al estilo sicariato tres sujetos supuestamente torturaron, amordazaron, y ataron de pies y manos a un joven, para luego deshacerse del cuerpo en un basurero de Villa Sol, donde le rociaron gasolina y lo quemaron.

El cuerpo quemado casi en su totalidad fue descubierto por caponeros que transitan por ese sitio. El vertedero está a orillas de la carretera.

El infortunado era José Mercedes Hernández Bravo, de 23 años. Días más tarde tres personas, una de ellas menor de edad, fueron presentadas como autores del delito. Estos eran sus primos, a quienes les imputan los cargos de asesinato agravado y profanación de cadáver.

Entre las pruebas que la Fiscalía tiene contra los hermanos Francisco José y Pablo Antonio Bravo Rodríguez, acusados del asesinato agravado y profanación de cadáver de su primo, destacan los videos de dos casas que captaron el momento en que los procesados salieron de su vivienda a bordo de una camioneta con el cadáver dentro de una caja grande que iba en la tina del vehículo.

El crimen de José Hernández fue perpetrado el 25 de noviembre de 2018 en la casa de los procesados, en el barrio Milagro de Dios.

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