Al exilio mujer brutalmente agredida en septiembre por un antimotín

Asedio en su casa: por las noches los fanáticos del orteguismo le pasaban gritando "golpista" y que se fuera o lo lamentaría

Helen Aráuz fue golpeada de forma salvaje por un policía antimotín el 23 de septiembre, después que ella participó en una marcha cívica. HOY/Oscar Navarrete

Cuando se dieron a conocer las imágenes de la golpiza que le dio un agente policial a Helen Aráuz, en septiembre de 2018, la indignación y la rabia predominaron en las redes sociales. Esa misma mujer, que con valor mostró su rostro ensangrentado y luego pidió justicia por esa agresión, tomó la difícil decisión de exiliarse de su amado país.

El pasado 15 de enero, Helen Aráuz salió de Nicaragua rumbo a España con el corazón dolido, desconsolada por dejar a sus seres queridos y abatida por las injusticias en su contra. Con ella se fueron su hija de 10 años y un sobrino.

La razón de su exilio es la que casi todos los nicaragüenses que se han ido al extranjero tienen en estos momentos: asedio.  “Yo siempre he sido activa en las redes sociales. Siempre he apoyado la lucha (azul y blanco) y por eso mi cara era conocida. Pero después de hacer las denuncias por la agresión que me hicieron, empezaron a llegarme mensajes por Messenger (Facebook) donde me decían que me iban a buscar, que las iba a pagar, que ya sabían donde vivía yo. Luego eran las llamadas de números desconocidos donde me amenazaban de encontrarme y hacerme cosas malas… Yo no quería salir del país, en mis planes no estaba irme, pero en diciembre tomé la decisión ya que era una necesidad, no solo por mi seguridad, sino también porque yo tengo sobrinos y otros familiares a los que no quiero que les hagan daño”, asegura Aráuz.

Su hijo primero

Su hijo mayor, como ha comentado en otras ocasiones, también salió del país exiliado en agosto de 2018. El muchacho estuvo apoyando a los estudiantes de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) con comida. Y Aráuz, al ver la persecución contra los jóvenes, envió a como pudo a su hijo a los Estados Unidos. Hace cinco meses que madre e hijo no pueden abrazarse.

Poco después de la golpiza, Helen Aráuz hizo formal denuncia en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, que llevó su caso hasta el Ministerio Público y nunca hubo resultados a su favor. HOY/Tomado de facebook
Poco después de la golpiza, Helen Aráuz hizo formal denuncia en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, que llevó su caso hasta el Ministerio Público y nunca hubo resultados a su favor. HOY/Tomado de facebook

Comenta que el asedio en su contra se extendió durante varios meses, prácticamente desde inicios de las luchas en abril pasado.  En su barrio —donde habitan muchos fanáticos orteguistas— conocían que ella y demás familiares asistían a las marchas y protestas cívicas; y aunque nadie de forma directa la amenazó de frente, durante las noches mientras dormían en su casa, pasaban personas gritando consignas progobierno y frases como “¡Fuera golpistas!”, “¡Que viva Daniel Ortega!”, entre otras.

“Me tocó irme a la fuerza, más por mi familia. Porque pienso también en ellos… Me tocó salir de Nicaragua con mi sobrino, quien también apoyó a los muchachos en la Upoli. Gracias a Dios en diciembre me prestaron un dinero con el que pude viajar”, cuenta Helen.

No hay justicia

En octubre de 2018, Helen Aráuz presentó el último de tres escritos entregados todos al Ministerio Público. En él solicitaba poder hablar con un fiscal sobre la denuncia que interpuso por la agresión que sufrió el 23 de septiembre del mismo año, cuando fue brutalmente golpeada por un policía luego de participar en la marcha Somos la voz de los presos políticos.

La tercera carta legal que Aráuz entregó al Ministerio Público fue el octubre de 2018. La Fiscalía no respondió a su solicitud. HOY/Tomado de facebook
La tercera carta legal que Aráuz entregó al Ministerio Público fue el octubre de 2018. La Fiscalía no respondió a su solicitud. HOY/Tomado de facebook

Cuenta que nunca hubo respuesta. No hubo justicia para ella. Su decisión surgió poco después que las oficinas del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) fueran tomadas a la fuerza por agentes policiales y que la documentación de las denuncias cayera en mano de ellos mismos.  “Acá (en España) trataré de empezar de nuevo, buscar trabajo, buscar que hacer… y pronto solicitar asilo ”, finalizó Aráuz.

“El miedo te asfixia y te obliga a irte”

El psicólogo Roberto Ordóñez, miembro de la Asociación Nicaragüense para el Desarrollo de la Psicología, explica que el exilio trae consigo una serie de padecimientos de orden emocional que pueden desembocar en trastornos patológicos graves, como la depresión.

“El poder comienza a amenazarte, hostigarte… y eso te somete a zozobra. El miedo te acompaña, te sentís perseguido, no podés dormir porque pensás que te llegarán a buscar… el miedo constante te asfixia y todo lo que tenés, tu trabajo, tu hogar, debés dejarlo. Estás obligado a irte de tu país contra tu voluntad”, explica el psicólogo.
Según Ordóñez, los sentimientos primarios dentro de este proceso previo al exilio son de angustia, ansiedad, persecución, rabia e impotencia.

Ya en el exilio, la persona se enfrenta a otros retos; los más comunes —dice Ordóñez— son aislamiento y discriminación. Además, comenta el psicólogo que el sentimiento de persecución se extenderá en las personas por al menos tres meses. Sentirá ansiedad todo el tiempo.

“Lo peor es que sabés que no vas a poder volver a tu país. Vas a tener que estar en otro país quien sabe por cuánto tiempo, con una desesperanza terrible, la que puede producirte antojos, vas a extrañar el gallopinto, toda la comida hecha en casa… además de la nostalgia por tu país, por tus seres queridos… todo eso va a tener un efecto en la persona”, refiere el experto.

La nostalgia puede provocar depresión, crisis de ansiedad acompañada de llantos incontrolables y tristeza profunda, que si no se controlan y se trata por un psicólogo pueden pasar de ser crisis a trastornos serios.

Doloroso exilio
23 mil nicaragüenses habían solicitado refugio formalmente en Costa Rica hasta el 31 de julio del año pasado, según cifras de las autoridades de Migración costarricense. Se cree que a la fecha la cifra se ha duplicado.

80 mil y hasta 100 mil nicaragüenses se han ido del país, huyendo de policías y paramilitares responsables de cumplir la orden de los gobernantes de reprimir a quienes se les oponen. También huyen de la falta de empleo, provocada debido al cierre de empresas por la crisis.

57 periodistas se ha exiliado en diferentes países, tras la feroz persecución desatada por el gobierno contra medios y comunicadores independientes. Los periodistas no han parado de denunciar los abusos.

 

 

 

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