Asesinaron a su bebé y los obligan al exilio

Padres de Teyler, el niño que recibió un disparo en la cabeza en las Americas Uno, salieron del país porque policías los asediaban

Doña Maria Rivas, bisabuela del niño asesinado por policías y paramilitares del gobierno. HOY/Oscar Navarrete

Han pasado siete meses desde que el niño Teyler Leonardo Lorío Navarrete fue asesinado de un disparo en la cabeza en una calle de las Américas Uno, Distrito Siete Managua.  El suceso ocurrió mientras paramilitares y policías realizaban un ataque en la zona, así lo confirmaron los familiares del menor (q.e.p.d.).

Para la señora María Rivas, bisabuela de Teyler, la herida sigue abierta. No hay un solo momento en que ella tenga paz. A pesar que día, mañana y noche levanta sus manos al cielo y ruega a Dios que le dé tranquilidad a su familia, sobre todo a su nieta Karina Navarrete Sánchez, madre del pequeño, y al padre Nelson Gabriel Lorío, quienes se tuvieron que exiliar por el asedio policial.

Asedio policial

Rivas relata que Nelson se fue al exilio dos meses después de la tragedia. Antes le llegaron dos citas de parte de la Policía, una para él y la otra para Karina.  Les pareció sospechoso el requerimiento y además que ambas notificaciones tenían direcciones y horas diferentes.

Las autoridades nunca se vieron interesadas en procesar al responsable de la muerte del niño, pese a que les sería fácil, pues la bala salió de entre policías y paramilitares que el día fatal realizaron operación limpieza cerca de su casa.

Testigos y hasta la misma madre los señalaron públicamente en las oficinas de organismos de Derechos Humanos. La Policía guardó silencio y solo hasta después llegó y no para investigar, sino para acosar a la familia. “Ella (Karina) se desesperó, en medio de la angustia por la muerte de su hijo tomó la decisión de seguir a su esposo, tenía sus papeles pero como no podía salir como lo hace una persona normal, pidió ayuda. Primero llegaron a Liberia, pero ahí no hallaron trabajo. Ahora están en San José”, dijo Rivas.

A los padres del niño asesinado, les habían enviado citas policiales. Además, las patrullas pasaban constantemente. por su casa. HOY/Archivo
A los padres del niño asesinado, les habían enviado citas policiales. Además, las patrullas pasaban constantemente. por su casa. HOY/Archivo

La bisabuela del bebito asesinado dice que a los padres no les ha ido bien.  “Ellos me dicen que les ha costado encontrar trabajo, los dos la están pasando muy mal, estar en el exilio no es sinónimo de que las cosas van a ser color de rosa, se sufre, más cuando llevás sobre la espalda una carga tan dura como el asesinato de tu hijo”, cuenta. Doña María por todos los medios ha buscado la forma de apoyar a su nieta, quien es para ella su hija, ya que la crió desde pequeña.

“Yo velé por todas las necesidades de Karina desde que era una niña. Sus hijos eran mis hijos, Teyler era la alegría de mi casa, todos aquí amábamos al niño, recuerdo como nos buscaba por las mañanas, ahora todo es triste, han sido siete meses duros, no sé cómo manifestar tanto dolor que me atormenta”, expresa. Otra de las preocupaciones de la señora Rivas es que en San José pronto empezarán las clases y teme que su otra bisnieta se quede sin estudios por falta de recursos.

“La niña tiene que entrar a clases y ellos necesitan cubrir esos gastos escolares, también necesitan algunos documentos, yo estoy buscando la forma de mandarlos, pero se me ha complicado, estar en el exilio solo cubre gastos básicos como casa, agua y luz, les dan una provisión, pero ellos necesitan encontrar algo más estable que les permita sobrevivir mientras logran estabilizarse”, comenta la señora.

También sufre acoso

Rivas comenta que los primeros meses, después del asesinato de su bisnieto, por su casa pasaban constantemente patrullas policiales. Actualmente pasan y quedan viendo de manera intimidante.

“Nosotros estamos firmes, pero me da miedo esa pasadera de la Policía porque nosotros sabemos los motivos por el cual lo hacen, además tengo a un nieto viviendo conmigo, no quiero que se me lo lleven o que me lo involucren en algo como represalia, demasiado hemos sufrido, demasiado hemos llorado, han sido meses largos, los más difíciles, ojalá un día pueda terminar todo esto”, puntualiza.

Después de siete meses de martirio, doña María siente que el Gobierno está en deuda con ella. Hasta la fecha no se ha hecho justicia.  Ella se la pide a Dios, “no quisiera irme de este mundo sin ver una Nicaragua diferente, donde todas esas madres que perdieron a sus menores puedan encontrar la paz mental viendo como se hace justicia por la muerte de sus hijos, ojalá no estemos lejos de ese momento”, subraya.

Hoy doña María es consolada por los buenos recuerdos que le dejó Teyler.  A pesar que el pequeño solo vivió 14 meses, compartieron con el niño momentos únicos y especiales, él era el más pequeño de la casa, todos le daban la atención y el cariño que se merecía, por eso no han podido recuperarse.

Teyler y su vacío

La casa de María Rivas en las Américas Uno fue alegre hasta la mañana del 23 de junio del año pasado. Es una casa de gente humilde y los niños que la habitaban la mantenían bulliciosa. Hoy en la vivienda hay un silencio profundamente triste. Sofocante y con el que Rivas dice lidiar hasta que vencida, llora desconsoladamente.

En su llanto, uno que según describe la hace tragar amargo, recuerda mucho al niño Teyler, y ahora a la madre y al padre que no están en casa para compartir la pena de su muerte.  “Todavía escucho la voz del niño en esta casa”, dice Rivas. “No hay consuelo para tanto daño, es horrible lo que hemos vivido”, agrega.

Herida abierta

Doña María habla con la mamá de Teyler por teléfono. Según ella, escuchar la voz de la madre la acerca mucho al bebé, pero acaba destrozada. “Yo percibo su tristeza, me da tantas ganas de abrazarla, quisiera poder regresar el tiempo y que nada de esto haya pasado”, lamenta. Contó a HOY que va al cementerio seguido.

“Estamos pendientes de cuando cumple meses y nos desahogamos ahí, le llevamos sus cositas, sus pertenencias, es una forma de consolarnos, pero la verdad es que la herida aún está abierta, no es nada fácil recuperarse de algo así, no me quiero imaginar a sus padres, para ellos debe de ser peor”, dijo.  Ella pide que los dejen en paz, que no los acosen más. “Ya nos quitaron todo”, asegura.

La madre del niño sabe quiénes lo mataron y lo denunciaron. “Aguardamos la justicia divina, porque viene”, dijeron. Roberto Fonseca
La madre del niño sabe quiénes lo mataron y lo denunció. “Aguardamos la justicia divina, porque viene”, dijeron. HOY/Roberto Fonseca

 

El martirio de los niños
29 menores de edad fueron asesinados cuando el gobierno de Daniel Ortega ordenó armar a grupos paramilitares y acabar con las protestas en acciones que su esposa Rosario Murillo llamó “Operación Limpieza” en todo el país.

60 menores habían sido detenidos ilegalmente hasta septiembre del año pasado, fueron secuestrados y enviados a prisión pese a su edad, según la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabaja con la Niñez y la Adolescencia (Codeni).

79 días de presidio ilegal sufrió el autoconvocado Jonathan Francisco Lira Matey, de 16 años. Estuvo en el Chipote donde le fracturaron las costillas producto de las torturas que sufrió en junio pasado.

 

...

Notas Relacionadas