Vicente Padilla, el “relámpago” de Chinandega

El nicaragüense Vicente Padilla tuvo marca de 108-91 y 4.32 en sus 14 años en las Grandes Ligas. Lanzó 1,571.1 innings, en los que ponchó a 1,121 bateadores y consiguió seis salvamentos.

Nicaragüense Vicente Padilla tuvo una exitosa carrera en Grandes Ligas con diversos conjuntos durante 14 años. Foto ARCHIVO

HOY

En una soleada tarde chinandegana durante el verano de 1996, el mánager Argelio Córdova se vio precisado de cambiar a su pícher ante una amenaza de bases llenas sin out por parte de los Indios del Bóer, con Nemesio Porras y Ramón Padilla, amenazantes con sus bates.

El Brujo se apareció con un chavalo alto y flaco, más bien desgarbado, de caminar difícil y mirada hacia abajo, presentado por el anunciador del estadio como “Vicente Ordóñez”. El tipo hizo unos pocos disparos a gran velocidad y repelió la amenaza de los capitalinos.

Le metió ponche a Nemesio y obligó a Padilla a batear para doble play. Y así fue escrito el primer capítulo en la carrera de un lanzador que luego conoceríamos como Vicente Padilla, el mejor carabinero producido en Nicaragua, después del granadino Dennis Martínez.

Pero no todo fue fácil aquel año para Padilla, quien terminó con marca de 0-2 y 5.70 en 30 innings lanzados, en los que propinó 17 ponches y obsequió 18 bases por bolas. Por tanto, nadie anticipó que más tarde sería una referencia entre los lanzadores nicaragüenses.

Padilla es considerado el lanzador más rápido surgido en nuestro país. A inicios de los años 2000, registró disparos de hasta 100 millas por hora con los Filis. Además, ganó 108 juegos en las Grandes Ligas y ahora regresó a la acción tras una pausa de cinco años.

Con los Dodgers de Los Ángeles Vicente Padilla tuvo su primera experiencia en postemporada. ARCHIVO
Con los Dodgers de Los Ángeles Vicente Padilla tuvo su primera experiencia en postemporada. Foto ARCHIVO

Firma con Arizona

Padilla dio saltos valiosos en ruta hacia su establecimiento, pero sus cifras no terminaban de mostrarlo como un lanzador especial. Pasó de registrar 3-2 y 4.22 en 1997, a 4-4 y 5.91 en 1998, pero había algo que impactaba por sobre todo: la potencia en sus disparos.

Y luego de una experiencia como refuerzo en los Tiburones de Heberto Portobanco, se le convocó a la Selección Nacional en 1998. Fue al Mundial de Italia y luego a Maracaibo a los Juegos Panamericanos, donde fue firmado por los Diamondbacks de Arizona.

Los Yanquis fueron la primera organización en mostrar interés de Padilla, pero durante la prueba que se le practicó, no lució bien. Con el tiempo se descubrió que el mismo día del tryout (prueba) había fallecido su abuelita Juana Gómez, quien lo había criado.

Sin embargo, ante los Diamondbacks lució tan bien, que la misma noche en la que se le hizo la prueba, llegó a un acuerdo, frustrando a los Padres de San Diego, quienes tenían lista una oferta para el día siguiente, pero Junior Noboa fue agresivo y lo firmó.

“Recuerdo que esa noche iban a probar también a Olman Rostrán, pero apagaron las luces del estadio donde habíamos jugado en Maracaibo y no pudieron verlo. A lo mejor habría llegado a las Grandes Ligas también”, recuerda Padilla, ahora de 41 años de edad.

Fue con el conjunto Medias Rojas de Bostonque Vicente Padilla cerró su carrera en Grandes Ligas en el 2012. ARCHIVO
Fue con el conjunto Medias Rojas de Bostonque Vicente Padilla cerró su carrera en Grandes Ligas en el 2012.
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El salto a Las Mayores

La noche del 23 de junio de 1999, Chris Spiers, mánager de los Sidewinders de Tucson, el equipo AAA de los Diamondbacks de Arizona, llamó a Vicente Padilla a su oficina. Dijo unas cosas en inglés que Padilla no entendió, así que decidió llamar a su abogado.

Y César Batista tradujo las palabras mágicas: “Lo que él está diciendo es que vas para las Grandes Ligas”. Vicente no lo podía creer. Y aunque eran las 12 de la noche, llamó a su mamá y le dio la noticia antes de irse a acostar, aunque no pudo conciliar el sueño.

Y la mañana del 24 de junio de 1999, Padilla iba camino a las Ligas Mayores, aunque en su caso, era un breve recorrido de Tucson a Phoenix, en Arizona, pero en términos de esfuerzo se trataba de una distancia enorme, iniciada desde sus años juveniles en Chinandega.

El 29 de junio de ese año (1999), Padilla se convirtió en el séptimo big leaguer pinolero. El debut no fue lo que había imaginado. En un abrir y cerrar de ojos echó a perder un partido que Arizona ganaba 4-2 y tropezó 5-4 ante los Rojos en el Cinergy Field de Cincinnati.

Y aunque debió bajar a las Ligas Menores para ciertos ajustes en su repertorio, lo cierto es que nada detendría el crecimiento de Padilla, quien más tarde sería un abridor con los Filis, Rangers y Dodgers, antes de cerrar con Boston, en una historia, que ahora será honrada.

Momentos cumbres

Durante su estadía de 14 temporadas en las Mayores, Padilla ganó 108 partidos. En cinco ocasiones, capturó al menos 12 victorias, pero su campaña cumbre fue la del 2002, al cerrar con 14-11 y 3.28 en 206 episodios. Lanzó en el Juego de Estrellas y tuvo 3.0 de War.

Padilla volvió a ganar 14 partidos en el 2003 (14-12 y 3.62) e incluso se elevó a 15 éxitos en 2006 (15-10 y 4.50) con los Rangers de Texas, mientras llegaba por tercera vez a 200 innings lanzados, justo en su primer año bajo un contrato de 33.5 millones de dólares.

Después de registrar 14-8 y 4.74 en el 2008, Padilla entró al 2009 con la esperanza de ir a fondo con los Rangers, pero dificultades en su disciplina hicieron que el equipo de Texas lo enviara a los Dodgers, con quienes cerró con 4-0 y 3.20, para un global 12-6 y 4.46.

Ese año, Vicente tuvo su primera experiencia en postemporada. Abrió el tercer juego de la Serie Divisional ante los Cardenales y tras colgar siete ceros en una gran presentación, les ganó 5-1. San Luis fue reducido a cuatro hits y Padilla lució realmente monumental.

Padilla todavía fue capaz de ofrecer otra gran salida. Se trenzó en duelazo con el legendario Pedro Martínez de los Filis y quedó sin decisión, luego de lanzar 7.1 innings de una carrera, con una base y seis ponches. Un jonrón de Ryan Howard alteró su faena espectacular.

El ex big leaguer nicaragüense Vicente Padilla en la actual Liga de Beisbol Profesional Nacional con Leones de León. MANUEL ESQUIVEL
El ex big leaguer nicaragüense Vicente Padilla en la actual Liga de Beisbol Profesional Nacional con Leones de León.
Foto MANUEL ESQUIVEL

El cierre

Vicente Padilla le puso fin a su carrera con los Medias Rojas de Boston en el 2012, con un balance de 4-1 y 4.50 como relevo, tras lanzar 50 entradas, en las que ponchó a 51 bateadores.

Luego tuvo una incursión en el beisbol japonés con los Halcones de Fukuoka en el 2013 y a pesar del interés de varios equipos, incluidos Los Ángeles, Padilla se retiró del beisbol.

Vicente tenía 34 años cuando decidió poner fin a su carrera como big leaguer, aún lanzaba muy duro y con control, pero pareció saturado y desmotivado para seguir en la brecha.

Es casi unánime la valoración de Padilla como el segundo mejor big leaguer nicaragüense, solo detrás de Dennis Martínez, un ganador de 245 partidos en 23 años en las Mayores.

Padilla tuvo marca de 108-91 y 4.32 en sus 14 años en las Grandes Ligas. Lanzó 1,571.1 innings, en los que ponchó a 1,121 bateadores y consiguió seis salvamentos.

En su retorno al beisbol con los Leones de la Liga Profesional, Padilla terminó con 1-1 y 1.35, con cinco salvamentos en seis partidos lanzados en la temporada regular.

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